Este artículo relaciona la recepción crítica del Portrait of the Artist as a Young Man, de James Joyce, con las guías pedagógicas para su enseñanza, tratando de averiguar si hay una correspondencia entre entre los temas que interesan a los especialistas y los que les transmitimos a los alumnos. El artículo es un amplio resumen de casi todo lo que se ha dicho sobre el Portrait of the Artist as a Young Man (incluyendo una nutrida bibliografía al respecto), y puede como tal ser una ayuda pedagógica para los docentes que trabajen con esta obra.
A Portrait of the Artist as a Young Man es probablemente la obra más leída de todas las que escribió Joyce, aunque no es ni mucho menos la que más ha interesado a la crítica si la comparamos con los volúmenes de comentario que han generado Ulysses y Finnegans Wake. Su relativa “sencillez” por comparación con las otras la hace más apropiada para formar parte de los programas de los cursos de literatura, de manera que la experiencia joyceana de muchos lectores comienza por A Portrait. Sin embargo, la simplicidad del Portrait es sólo aparente, pues no sólo ha sufrido los habituales avatares bibliográficos mientras diferentes autores intentaban establecer una edición crítica aceptada por todos, sino que la propia recepción crítica de la obra ha sido extraordinariamente polémica desde un principio, como veremos.
El crítico que más se ha ocupado de la génesis editorial de la obra, manuscritos y el texto en sus sucesivas ediciones es Hans Walter Gabler, a cuyo artículo de 1972 “Zur Textgeschichte und Textkritik des Portrait” nos remitimos para un excelente resumen de la historia textual del Portrait, incluyendo la primera edición realizada por Huebsch en 1917, que James Joyce corrigió en gran medida; y la posterior de Jonathan Cape en 1924. En este artículo se queja de los errores que contiene la edición hasta entonces considerada como válida: la realizada por Chester G. Anderson y publicada por Viking Press en 1964, en la que se basan las ediciones más “populares” (como las realizadas por Penguin u Oxford Classics) hasta el día de hoy. Gabler pedía una edición crítica que tuviese minuciosamente en cuenta el manuscrito original y resolviera lo que en su opinión eran errores imperdonables, como el necesario cambio de green a geen en la canción de Stephen de la primera página. En 1993, R.B. Kershner publicó una nueva edición, que corrige muchos de los fallos introducidos en la de 1964 señalados por Gabler, que también publicó una edición ese año con esta misma intención, en colaboración con Walter Hettche.
Ocuparse de la recepción crítica de esta obra es una tarea difícil por la gran cantidad de material existente al respecto desde su aparición en 1916. Precisamente R. B. Kershner ha tratado este tema en varios artículos, incluyendo su introducción a la edición del Portrait de 1993 mencionada más arriba, y el material que ha puesto a disposición gratuita de los lectores en su página web: Brandon Kershner's Portrait Page. Ya que su análisis es exhaustivo, basamos esta introducción en su extenso ensayo. Kershner comenta la muy negativa recepción que tuvo la obra tras su inmediata aparición, y cómo críticos de reconocido prestigio le negaron todo valor, afirmando que carecía de estructura y que estaba llena de alusiones repugnantes y palabras sucias.
Nearly all the early reviewers complained of the book's formlessness, its abrupt transitions, its lack of plot, and its unusual demands upon the reader (…). (Kershner, 1996)
De hecho, la mayoría de los críticos insistieron en censurar lo que H.G. Wells llamó “cloacal obsession”, refiriéndose a la presencia notable de sensaciones desagradables en la obra. A pesar de todo, Kershner señala que muchos se vieron obligados a admitir que con A Portrait nacía un nuevo estilo nunca visto, y que la originalidad y calidad de la prosa joyceana eran innegables. Estas voces se fueron aplacando hasta que fragmentos de Ulysses empezaron a aparecer en The Little Review en 1919 y posteriormente la obra se publicó en forma de libro en 1922, en que James Joyce volvió a exaltar los ánimos de la crítica. Como recoge Kershner, al principio la crítica se dividía entre los incondicionalmente partidarios o los enemigos acérrimos, y no fue hasta la aparición de la obra de Stuart Gilbert, James Joyce's "Ulysses", en 1930, que los críticos comenzaron a preocuparse por explicar la obra de Joyce, en lugar de atacarla o defenderla. Desde este momento, Joyce comenzó a ser considerado uno de los grandes escritores europeos, y su popularidad inicial sería mucho mayor en el continente que en Inglaterra o su Irlanda natal.
Los años cuarenta suponen el nacimiento de la crítica joyceana académica, que Kershner sitúa en el momento de la publicación de la obra de Harry Levin, James Joyce: A Critical Introduction, de 1941. Esta obra presta singular atención al Portrait, al que considera un Bildungsroman clásico un tanto tardío sin el menor atisbo de ironía. El ensayo más famoso que se ocupa de la obra en esta época es “A Portrait in Perspective”, de Hugh Kenner, publicado en 1948, que introduce por primera vez el tema de la distancia autorial en el Portrait, considerando que el tratamiento de Stephen por parte de Joyce es completamente irónico, y analizando cada capítulo como un movimiento de ilusión-decepción, según los distintos sueños de Stephen se van disolviendo. Kershner señala cómo el ensayo de Kenner determina cuáles iban a ser los temas más importantes de discusión acerca del Portrait en los años siguientes, incluyendo ensayos de críticos tan importantes como Anderson, Booth o Scholes. Otros críticos, como el formalista Tindall, se preocupan de la complejidad estructural de la obra y los símbolos que sirven para darle coherencia a falta de argumento tradicional. Tindall resume gran parte de lo que se había dicho hasta entonces acerca del simbolismo, los ecos mitológicos y las imágenes y motivos del Portrait, asuntos que ocuparían a bastantes New Critics que se acercaron a la obra durante los sesenta.
En este momento aparecen dos obras clave en la crítica joyceana: la biografía monumental de Richard Ellman (1959), y un estudio sobre el proceso de composición de A Portrait: The Workshop of Dedalus, de Robert Scholes, de 1965, que inaugura el interés por el estudio “genético” de la obra joyceana. A partir de los años setenta, las nuevas corrientes post-estructuralistas, marxistas, historicistas, feministas, deconstruccionistas, etc. se han ocupado del Portrait desde sus respectivos puntos de vista, aunque generalmente han preferido utilizar Finnegans Wake o Ulysses para ilustrar sus posiciones. Kershner termina su recorrido histórico de la siguiente forma:
The general trend of criticism in the past two decades has been away from the New Critical presumption of organic unity in Joyce's works, away from symbolic interpretation, and in some ways away from biography. The stress has been upon close analysis of style, a reexamination of the social and political context of Joyce's work, an intense theoretical examination of the implications of Joyce's writing project, and a questioning of previous interpretations of the entire modernist movement. (Kershner, 1996)
El análisis cronólogico de Kershner es extremadamente valioso como introducción a la crítica acerca del Portrait, sin embargo hemos querido acudir directamente a las fuentes bibliográficas y realizar nuestra propia revisión, ya que más que el orden en que han ido apareciendo los artículos y libros, nos interesa la repetición constante de un número relativamente pequeño de temas de estudio, según hemos podido comprobar. Queremos mostrar cuáles son esos temas, cómo han sido tratados por los diferentes autores y, por último, cómo se reflejan estos estudios en las guías pedagógicas acerca del Portrait.