El momento actual se caracteriza por el predominio de los enfoques y los métodos comunicativos, centrados en el protagonismo del estudiante y el desarrollo del autoaprendizaje por medio de tareas comunicativas interactivas. Estas perspectivas ponen el énfasis en el logro de la competencia comunicativa y la negociación del significado (Barson, et al., 1993) a partir de la adecuación de las programaciones y los contenidos a las necesidades situacionales del aprendiz y la participación activa del mismo en el proceso enseñanza-aprendizaje (Mora, 1996). El razonamiento detrás de este enfoque vendría a ser el siguiente: impulsado por la necesidad de comunicarse en la lengua meta (en una situación interactiva, ya sea con hablantes nativos o expertos en la lengua meta, según las circunstancias), el estudiante va desarrollando estrategias múltiples (de aprendizaje) que le permiten adquirir los conocimientos (el sistema linguístico formal) y desarrollar las destrezas (de producción oral u escrita o de comprensión auditiva o lectora) que, a su vez, hacen posible la comunicación en la lengua meta (la capacidad de uso o adquisición de la lengua extranjera).
En la clase de idiomas extranjeros, especialmente en el aula equipada con comunicación tecnológicamente mediatizada (Picó, 1997), la aplicación de los enfoques comunicativos-cooperativos en conjunto con las nuevas tecnologías ha modificado radicalmente los roles tradicionales del profesor y el estudiante. Básicamente, el énfasis se ha desplazado del profesor como promotor y emisor de la enseñanza, centrada en contenidos, materiales o recursos didácticos previamente establecidos, al estudiante, ahora activamente en control de su propio proceso de aprendizaje, de acuerdo con sus necesidades e intereses, en un entorno que propicia las oportunidades de comunicación interactiva y la realización de tareas cooperativas y el trabajo de grupo mucho más allá de los confines del aula misma (Shneiderman, 1997). Lejos de quedar relegado a un segundo plano, el profesor asume diferentes funciones: entre las más importantes, es el encargado de facilitar el acceso a la información a través de materiales auténticos y de promover la utilización e integración de distintas estrategias y destrezas de aprendizaje y de comunicación por medio de la organización de diversas actividades comunicativas (posibilitadoras y finales) que satisfagan a un tiempo las necesidades comunicativas del estudiante (los contenidos) y el objetivo final de la competencia comunicativa, es decir, el dominio y la capacidad de uso de la lengua meta (Martín Peris, 1992) y de la competencia sociolingüística o familiaridad con los códigos de la cultura meta (Miquel, 1995).
Como hemos visto, la Internet calza estupendamente dentro de este contexto educativo: la naturaleza interactiva del medio permite el intercambio de información multimedia actualizada en directo y fácil acceso a todo tipo de input linguístico y de materiales auténticos, idóneos para el aprendizaje autónomo y el enfoque por tareas; incluso para la formación profesional. ¡Y sin tener que desplazarse físicamente! Pero la gran contribución de Internet es que proporciona un entorno que acerca el mundo del aula (de lenguas) a la realidad de la comunicación auténtica en lugar de crear una situación artificial de simulación comunicativa. Al romper los límites del tiempo y el espacio, la Internet cambia las pautas relacionales y hace posible una nueva forma de comunicación interpersonal, de colaboración formal e informal, de diálogo, que se extiende y continúa fuera de los confines del aula. A diferencia de la ELAO, cuyo énfasis recae en el proceso de enseñanza asistida por ordenador y la práctica controlada, la Internet incentiva el proceso de aprendizaje (Higgins, 1988). Los protagonistas son los estudiantes y en el trasfondo, los profesores que dirigen la función detrás de las bambalinas. Por eso, a los que temen la ‘deshumanización’ del aula, les digo: ¡no hay cuidado! Sin los profesores y los estudiantes, las máquinas no son nada. Que yo sepa, todavía no han aprendido a andar solas...