Las redes
El desarrollo histórico y la introducción del procesamiento automatizado de datos fue lento y arduo. A principios de los años 80, no existían todavía bibliotecas que utilizaran la computadora digital como base total del sistema, sino que eran solo el soporte para algunas funciones aisladas. Se decía, en esa época, "si el pasado es prólogo, esto aún tomará algún tiempo para su desarrollo". Existían en aquellos momentos algunos problemas por superar como, por ejemplo, la localización apropiada de los datos dentro de la red, la existencia de una información dispersa que debía reunirse antes de presentarse al usuario final, así como los aspectos relacionados con el control de los ficheros locales y no locales.
Durante largos años de trabajo para el desarrollo de las redes de información constituyó un complejo problema la normalización del intercambio de datos, la compatibilización de los equipos y la interrelación de los sistemas, superados, en gran medida actualmente, como resultado de la aparición de protocolos avanzados de comunicación que actúan como una especie de intérpretes entre diferentes medios.
Los esfuerzos para la creación de redes en el mundo de las bibliotecas se caracterizaron por la acción de dos fuerzas opuestas: una dirigida a la centralización y otra a la descentralización. Las fuerzas que actuaban en favor de la centralización abarcaban: 1) el deseo de construir grandes bases de datos para generar un índice bibliográfico universal; 2) la necesidad de un fondo nacional de información; 3) la necesidad de imponer y mantener las normas y 4) la disponibilidad de telecomunicaciones poco costosas. Además, se han señalado las presiones de tiempo y económicas para compartir los fondos en lugar de duplicarlos, la existencia de tecnologías avanzadas y la proliferación de información legible para las máquinas.
Dos aspectos importantes de las redes de computadoras centralizadas son: 1) qué existe en el centro de la red y 2) qué tipo de control se emplea. En el centro de la red, puede haber uno o más de los siguientes elementos: una base de datos, un sistema computarizado, un sistema de telecomunicaciones y un grupo de personas. Una red puede considerarse centralizada, si cualesquiera de estos elementos están presentes en su centro; sin embargo la distribución de los demás elementos puede dar la impresión de que la red es esencialmente descentralizada.
Por su parte, existen diversas vías para crear una red descentralizada: 1) la distribución de las bases de datos, 2) la distribución del procesamiento, 3) la distribución de la red de telecomunicaciones y 4) la descentralización del gobierno.
Los factores que influyeron a favor de la descentralización comprenden: 1) el temor a la pérdida de la autonomía local y el control de las operaciones; 2) el aumento en los costos de las telecomunicaciones; 3) los avances tecnológicos, especialmente, la de las microcomputadoras y 4) el aumento de los costos de los servicios de la red.
Los bibliógrafos mostraron su preocupación con la creación de las redes, debido a la pérdida de la autonomía que significaba la cooperación; sin embargo, consideraron que era necesario un cambio y alentaron a las bibliotecas a unírseles.
Aunque transcurrió algún tiempo antes que se generalizara una visión del tratamiento distribuido de la información, se publicó un número creciente de trabajos en los que sus escritores mencionaron el concepto de descentralización o de distribución del tratamiento de la información.
Las comunicaciones fueron el factor clave para la globalización y virtualización desde la segunda mitad de la década de los 80.
Durante gran parte de esta década, resultó profundamente intrigante la idea de enlazar diferentes sistemas y grandes redes de computadoras. Las primeras redes dependían fuertemente de la compatibilidad de los equipos y de las esperanzas de una red de bibliotecas en la que todos los que pudieran participar se adaptaran a la imcompatibilidad. El Open Systems Interface (OSI) de la International Standard Organization, constituyó una promesa para el enlace futuro de las redes descentralizadas de computadoras.
La sofisticación de los sistemas y de las redes de bibliotecas alcanzaron un punto donde el proyecto de automatización de la biblioteca se hizo casi obsoleto.
En 1982, Mccalum se preguntaba ¿cómo es posible crear una base de datos nacional a partir de bases de datos diferentes, generadas por múltiples instituciones con el fin de compartir los recursos en todo el país y no solo aquellos de las instituciones participantes en el sistema automatizado de las cuales su organización es miembro?.
En 1982, SOLINET creó el Local Access to and Management of Bibliographic Data and Authorities (LAMBDA), un sistema para la automatización de las bibliotecas locales.
1980 - 1983
En 1984, SOLINET desarrolló otro proyecto, el Remote Communication Processor (RPC), un sistema para la comunicación remota. Las redes del OCLC, que buscaban reducir los costos de las telecomunicaciones, percibieron en la instalación de dichos procesadores una doble ventaja: podrían servir no sólo como centros de conmutación, sino de procesamiento para los servicios de la red tales como la producción de tarjetas, el almacenamiento de las bases de datos regionales y los servicios de correo y murales electrónicos. Esto constituyó un paso clave en el desarrollo de las redes regionales como proveedores de servicios.
En 1983, entró al mercado de los sistemas locales con el lanzamiento de su sistema LS/2000, que se instaló, por primera vez, en el Hampshire College, antes de finales del propio año. Este sistema complementaba la base de datos central del OCLC, la cual podían continuar utilizando los usuarios como una fuente de información catalográfica actual y retrospectiva. LS/2000 apoyaba la actividad de catalogación en línea, así como a ciertos servicios técnicos en la biblioteca local mediante un sistema de procesamiento basado en minicomputadoras. Este constituyó un paso importante en la descentralización. Más tarde, el OCLC añadió a la línea de los sistemas locales el SC-350, un módulo para el control de las seríadas.
El Report of the Bibliographic and Communications Network Pilot Project, publicado en marzo de 1984, declaró el modelo técnicamente factible y propuso trabajar hacia el logro de una red de información abierta, descentralizada y de ingreso voluntario que funcionara a nivel nacional".
En 1984, se criticó la carencia de participación federal en la creación de las redes (Rogers). Smith y Parker describieron los esfuerzos cooperativos, así como su organización y funciones con el fin de alentar la participación de las bibliotecas pequeñas. En 1982, se había señalóado que los estados podían ser el campo más rico para el desarrollo de las redes, debido a su potencialidad de respuesta rápida y de financiamiento.
En 1983, Griham había pronosticado "sin duda, el mundo de las redes en el futuro se caracterizará por los niveles de agregación: local, regionales de subestado, de estado, regional multiestados y nacional.
Pero durante esta década, no se desarrollaron sólo las redes, sino que crecieron de forma significativa también, los productos tecnológicos y los sistemas automatizados para uso a nivel local.
Las microcomputadoras
En 1984, había aparecido Apple Macintosh en el mercado. La introducción de las microcomputadoras se caracterizó por un período de exploración de usos y limitaciones, búsqueda de aplicaciones y aceptación. Su aplicación a tareas cada vez más complejas ha corrido en forma paralela al desarrollo de sus capacidades.
La venta de las computadoras personales se incrementó 30 veces - de medio millón a 15 millones- entre 1980 y 1989, según reportó el PC Week de diciembre 25 de este último año.
Hacia 1989, los programas para realizar tareas propias de las bibliotecas crecieron rápidamente. La creación de programas de uso general comenzó poco después de la introducción de la primera microcomputadora. Estos resultaron al principio sumamente lentos, estaban muy limitados en su capacidad de almacenamiento de datos y dependían de mecanismos inadecuados para la entrada, el almacenamiento y la salida de datos. Estos programas de propósito general resultaban extremadamente limitados para soportar el almacenamiento del volumen de información que manipulan las bibliotecas en su actividad. Sin embargo, micros más baratas, rápidas y poderosas condujeron a la masificación de su uso.
Ya en 1986, se publicaron los primeros directorios de software dirigidos a las bibliotecas.
Como se sabe, las actividades que se automatizaron primero fueron las más conocidas, donde más experiencia poseían los bibliotecarios, las más monótonas y rutinarias como la catalogación y el control de la circulación. Las capacidades de las máquinas y la carencia de comunicación entre ellas al principio no permitían enfrentar otras tareas.
Los sistemas en línea
Posteriormente, se hizo común organizar colecciones de datos legibles en máquinas en bases de datos. Entre 1980 y 1989, el número de las bases de datos creció de unas 600 a 4000, es decir, más de 6 veces, según Cuadra-Elsevier, un directorio de bases de datos en línea de alcance mundial. En el mismo período, el número de búsquedas en línea creció seis veces, de cinco a 32 millones.
La realización de búsquedas en línea en bases de datos se popularizó entre los usuarios finales y los intermediarios. Sin embargo, antes de la aparición de programas amistosos e interactivos para las computadoras personales de los usuarios en 1986, la mayoría de los clientes finales dependían de los bibliotecarios médicos y otros intermediarios para ejecutar sus búsquedas debido a la complejidad de los lenguajes y la pobre retención de las habilidades de búsqueda cuando no se empleaba regularmente.
En este período, la venta de la información electrónica adquirió mayor importancia. El movimiento de la tecnología desde el laboratorio de investigación a la oficina proporcionó un número mayor de clientes potenciales. En la medida en la que el uso de la tecnología se extendió del centro de computación universitario o corporativo a los puestos de trabajo de los usuarios individuales, se generalizó el empleo de los productos y servicios de información en soporte electrónico.
Los discos compactos
En 1982, Boss pronosticó que las bases de datos se situarían en computadoras de las bibliotecas locales. Los avances en materia de almacenamiento mediante disco óptico aumentaron aquella posibilidad.
En 1982, la Biblioteca del Congreso junto con Integrated Automation de California, emprendió el Optical Disk Pilot Program, uno de los proyectos experimentales más importantes en términos de potencialidad para el cambio de las bibliotecas futuras. El proyecto finalizó en 1988, año en el que se hallaban disponibles en el mercado bases de datos sobre agricultura y medicina en disco óptico.
Los discos compactos aparecieron en 1985. El primero en ubicarse en el mercado fue el disco compacto para registrar audio con una capacidad de 680 megabytes.
En 1984, en la reunión anual de American Library Association, se presentó un sistema denominado MARC and REMARC Videodisc Library System. En 1985, se publicó Bibliofile, un CD-ROM con más de un millón de registros bibliográficos en formato MARC en la reunión de invierno de la American Library Association en Washington. En estos años, ocurrió la firma de acuerdos entre bibliotecas y distintas compañías productoras de video-discos para la producción de bases de datos en vídeo - discos. Una de las primeras soportada sobre esta nueva tecnología fue ERIC.
En 1985, se produjo uno de los primeros experimentos para crear revistas a texto completo en forma electrónica; el proyecto ADONIS el cual reunió a varias casas editoras encabezadas por Elsevier Science Publishers. Su principal motivación era de carácter económico.
Entre 1985 y 1988, el uso de los CD-ROM como un medio de almacenamiento para las bases de datos bibliográficas experimentó un gran crecimiento.
Desde su surgimiento a mediados de los años 80, los discos compactos han incrementado vertiginosamente sus capacidades de almacenamiento, así como la rapidez de lectura. Su aparición antes de que Internet entrara en su fase explosiva de desarrollo, posibilitó su consolidación como un instrumento extremadamente útil para la distribución de la información. Desde su primera aplicación como discos de audio, evolucionó rápidamente. Con el surgimiento de programas capaces de manejar grandes volúmenes de datos, se generalizó su empleo para distribuir colecciones completas de publicaciones. Pronto, apareció la posibilidad de combinar textos, audio e imágenes con lo cual se convirtieron en un instrumento ideal para la distribución de programas multimedia.
El número de títulos de CD-ROM publicados ha crecido de 48 en 1986 a 6 500 en 1996 (The CD-ROM Directory). En 1995, Internet interconectaba tres millones de computadoras y 30 millones de usuarios en todo el mundo, cifra que se duplica cada seis meses.
En 1993, se distribuyeron 53.9 millones de copias. El número de títulos multimedia se incrementó en un 227% en el mismo año.
En 1995, el costo de la impresión del master era de 1000 dólares y el de reproducción de otros 55 de 110 dólares. Con más bases de datos (incluso a texto completo) en CD-ROM y un costo decreciente de los lectores de discos (de entre 300 y 500 dólares por unidad) puede esperarse que cada vez mas usuarios finales equipen su computadora personal con estos dispositivos, hecho que crea un alza en el mercado de los CD-ROM.
La competencia por la creación de discos con una mayor capacidad de almacenamiento propició una alianza entre Sony y Philips, fruto del cual surgió una variante de CD-ROM que permite almacenar 3.7 gygabytes para competir con Toshiba que desarrolló el Super Compact Disc, un disco con una capacidad de almacenamiento de 5 gygabytes.
Según el Scientific American, se estima que en 1996, se vendieron aproximadamente 35 millones de lectores de CD-ROM en el mundo. La segunda generación de CD-ROM, basada en la tecnología denominada DVD -Disco Versátil Digital-, permite almacenar 14 veces más información que los convencionales, es decir,17 gygabytes. Su consulta por ambos lados se realiza por lectoras de nueve velocidades. Se facilita así el almacenamiento de películas digitalizadas, así como de programas multimedia de gran longitud. (Rodríguez Reyes V. Los servicios de información en el próximo milenio. INFOLAC 1997; 10(4):4-12).
Si se considera el costo menor, tanto de su producción como de los lectores que emplean, es posible pronosticar que este sustituirá la cinta de vídeo tradicional. Su capacidad de almacenar videos y audio de alta calidad en forma digital, que lo convierten en un medio excelente para el almacenamiento de películas de larga duración en diferentes idiomas, con varias pistas de subtítulaje, hacen pensar que la demanda por parte de los consumidores acelerará la fusión de las tecnologías de vídeo y computación en el futuro. Un CVD simple puede almacenar un millón y medio de páginas de texto en ocho idiomas diferentes.
La revolución de las tecnologías de vídeo, ocurrida a principios de los 80, permitió que, aunque con cierta resistencia, crecieran las colecciones de videos en las bibliotecas. La aparición del vídeo-disco, capaz de registrar en forma digital tanto imágenes como sonidos y datos, tuvo un impacto decisivo en este crecimiento.
Otras áreas de la tecnología
Otra tecnología asociada fue el video-texto. La palabra video-texto es un término genérico útil para designar un tipo de servicio de difusión de información, que se auxilia del teléfono y el televisor doméstico. La información codificada es posible leerla en un receptor doméstico de televisión modificado. Se trata de un sistema de información de bajo costo y fácil uso.
El primer experimento con esta tecnología, denominado Channel 2000, ocurrió en el departamento de investigaciones de OCLS. A mediados de los 80 aún esta tecnología se enfrentaba con los problemas de la baja resolución de los videos.
La utilización del telefacsímil, por su parte, se enfrentó con dificultades, tanto de orden técnico como económico. Aún durante la década de los 80, con la aparición de su tercera generación, estos equipos carecían de la velocidad y de la calidad de impresión necesaria para el servicio bibliotecario. La introducción de los scanners, con la posibilidad de almacenar en forma de ficheros, páginas impresas de un documento y del envío de estos mediante redes de computadoras interconectadas a nivel mundial, introdujo una nueva opción para estos fines.
A mediados de los años 80, se produjo la aplicación del láser a la actividad editorial y poligráfica.
Probablemente, el primer sistema de correo electrónico que se diseñó y comercializó para uso específico de las bibliotecas fue OnTyme II en 1980.
En 1981, T. Nelson, propuso el término hipertexto. En 1980, D. Thursh y F. Mabry desarrollaron un libro de texto electrónico en el que se utilizó hipertexto.
En 1985, N. Yankelovich, acuñó el término hipermedia.
Las bibliotecas y las tecnologías de información han corrido históricamente en el mismo sentido. Al principio las bibliotecas iban delante, hoy van tecnologías. El momento del cambio de las posiciones parece ser la década de los 80. Para esto fue necesario que las tecnologías alcanzaran las capacidades de procesamiento, almacenamiento y comunicación que exige el trabajo bibliotecario.
La bibliografía
En los años 80, la utilización efectiva de las computadoras comenzó a depender crecientemente de las instalaciones y de los servicios de comunicación mediante los cuales los usuarios pudieran obtener un enlace instantáneo entre ellos.
Como resultado del desarrollo de las líneas de comunicación y de los servicios en red, se produjo un gran avance en materia de servicios bibiliográficos.
La existencia de grandes distribuidores como BRS, Dialog, Data Star es un antecedente directo del establecimiento de redes en gran escala que permitieran el acceso universal a la información.
Según M. E. Williams, en 1976, existían 301 bases de datos bibliográficas y textuales; en 1979, 528 y en 1982, 773. En otoño de 1979, Cuadra relacionó 400 bases de datos numéricas, bibliográficas y textuales. En el otoño de 1982, 1350.
Hacia 1980, existían unas 600 bases de datos en línea. Según M. E. Williams, entre 1975 y 1983 el número de bases de datos creció de 300 a 1000, el número de búsquedas de menos de un millón a más de ocho millones y el número de registros en las bases de datos de alrededor de 50 millones a cerca de 300.
Si se considera que en 1963, "A guide to world s abstracting and indexing services in science and technology" relacionó 1 855 productos impresos de esta clase, y que, en 1980, existían unas 600 bases de datos en línea, pueden tomarse la década de los 70 como el punto de virage de los productos bibliográficos impresos a los productos en línea.
Las suscripciones a los productos impresos declinaron, el uso de los productos y servicios en línea creció enormemente, las ganancias procedentes de los productos impresos; sin embargo, hasta recientemente, ellos subsidiaron a los productos en línea, que originalmente se consideraron como un subproducto adicional.
Al principio las bases de datos en línea no constituyeron el producto final sino un medio para generar productos impresos. Sucedió que con la rápida caída de la venta de los productos impresos, el precio de los productos en línea se convirtió sorpresivamente en un factor crítico.
En este período, debutan las bases de datos de texto completo, se generaliza la búsqueda a texto libre y se discute si continuar indizando. El crecimiento de las bases de datos a texto completo se produce hacia mediados de la década de los años 80, cuando la consulta de los textos originales se conviertió en un problema priorizado para la atención en el área de la bibliografía.
En los 70, hubo un gran crecimiento de la venta de libros y revistas con carácter lucrativo por parte de las casas editoras. El incremento de alrededor de un 10% en los precios de las seriadas excedió los presupuestos de las bibliotecas académicas de Norteamérica para su adquisición entre los años 1986 y 1987. Sin embargo, el componente más importante parece ser la venta de productos y servicios electrónicos (bases de datos) que se fortaleció con el desarrollo de las computadoras y los servicios en línea.
Entre 1975 y 1982, se acentuó la tendencia a realizar negocios más lucrativos, muchos dirigieron su atención al desarrollo de productos de interés para otros sectores como los de las leyes, las finanzas, las computadoras, la administración, la publicidad y las patentes. Una gran parte de los que emprendieron este tipo de negocios eran editores comerciales.
Los problemas relacionados con los costos y el mercadeo se sitúan en la primera prioridad de la agenda de trabajo de la industria de la información. La investigación de mercado es psicológica en muchos aspectos. En 1984, S. Fine, publicó, en el número cuatro del volumen 32 de Library Trends, por ejemplo, "Research and the psychology of the information", dedicado al tratamiento de este aspecto de la investigación.
A principio de los 80, el mercadeo aún no se encontraba establecido como actividad en esta industria.
El mercadeo de los servicios de información se encuentra en un estado inmaduro de desarrollo en comparación con el de los bienes industriales. Las dificultades del mercadeo de los servicios de información son: (1) un conocimiento relativamente bajo y una falta de un acuerdo en cuanto a los requerimientos de los usuarios, sus deseos y necesidades; (2) el medio subsidiado en el cual se utilizan la mayoría de los productos y servicios de información científico - técnicos; (3) la virtual imposibilidad de calcular el valor que aportan dichos productos y servicios para mejorar la eficiencia, la realización de las investigaciones, el desarrollo y el avance de los esfuerzos académicos (4) la carencia de un conocimiento profundo sobre temas económicos de aquellos, fundamentalmente estudiosos de las humanidades cuya actividad se desarrolla en un medio sin orientación al mercado, quienes adquieren (o participan en la decisión de compra) de los productos y servicios de información.
En 1966, casi dos décadas antes, se analizaron en ARIST unos 20 servicios de indización y resumen. Todos estaban relacionados con las ciencias duras y eran patrocinados por organizaciones no lucrativas o de gobierno. Las ciencias duras son aquellas ciencias de la naturaleza altamente formalizadas y que operan con instrumentos matemáticos, cuyo caso paradigmático es la física. También incluyen a la química, la genética y la biología molecular, ramas que aplican la física y la química a los fenómenos biológicos.
En 1981, las publicaciones electrónicas aparecen como tema de revisión en ARIST. En este mismo año, apareció Electronic Publishing Review, una publicación especializada en el tema.
Durante los años 80 y 90, aumentó la velocidad de composición de las publicaciones y se redujeron sus costos, se mantuvo la calidad del producto final, se facilitaron los procesos de arbitraje y edición, se agilizó la distribución y se liberalizó un proceso antes relegado solo a las casas editoras.
En el campo de los servicios bibliográficos, la unión de los expertos en las diferentes materias que atiende una entidad y los especialistas en información es una tendencia muy positiva, si se pretenden crear productos y servicios de mayor valor añadido, porque unidos es posible superar las limitaciones profesionales particulares de cada uno de ellos, comprender y servir mejor a sus usuarios.
Las bibliografías según su alcance pueden clasificarse en numerativas y selectivas. Esta última, si se basa en criterios formales, puede realizarse por especialistas en información. Ahora bien, si se requiere de valoraciones de contenido, metodológicas o de presentación de los trabajos incluidos, sólo es posible conformarlas a partir del trabajo conjunto de expertos en las materias y especialistas en información. Las bibliografías selectivas poseen un mayor valor añadido en las circunstancias actuales de superproducción. Sin embargo, exigen de un trabajo multidisciplinario e integral.
La especialización es el camino que han seguido los sistemas y servicios de información como consecuencia de la misma tendencia en el quehacer social en general. El crecimiento del conocimiento imposibilita abarcarlo todo. Los servicios de alto valor añadido se erigen en contraposición con los servicios indiferenciados. Los servicios de diseminación selectiva tienen un antecedente seguro en el comienzo de la distribución de productos y servicios en materias específicas. Esta expresan un nivel cualitativamente superior de especialización.
En los últimos 200 años, el número de revistas especializadas ha alcanzado cifras astronómicas. Hacia finales del siglo XX, los estimados del número de revistas científico-técnicas actuales varían ampliamente. Estos oscilan entre 35000 y 100000 títulos. Su proliferación ha impulsado la creación de distintos tipos de resúmenes, el desarrollo de las técnicas y medios para la indización y de los servicios de catálogos. También, ha aparecido la necesidad de un personal especializado que se enfrente con esta riqueza de información.
Las investigaciones
En el campo de la investigación, a mediados de los 80, la carencia de métodos científicos de investigación en los programas de educación condujo a la creación del Graduate Library School en la Universidad de Chicago. Y se planteaba: "El problema de la falta de empleo de métodos científicos de investigación en las ciencias de la información es un problema que persiste actualmente todavía. Existe una falta de comprensión en este campo sobre el trabajo del graduado. Los intentos en este sentido han mostrado pocos resultados".
Sin embargo, la estructura de los programas profesionales en el campo de la bibliotecología evidencia que la investigación se considera un aspecto importante en la formación de los bibliotecarios. En 1984, existían comités relacionados con esta actividad en ALA, SLA y MLA en los Estados Unidos.
La consolidación de la investigación en el área de las bibiotecas ocurrió hacia la década de los 80. A pesar de ello, actualmente, es posible hallar todavía instituciones e individuos que laboran en este sector que presentan una actitud de rechazo o de aislamiento con respecto al desarrollo de las investigaciones como herramienta de actuación profesional. Esto es una condición necesaria para la supervivencia de la profesión en un mundo cada vez más permeado por la ciencia.
La alternativa histórica fue la metodología fundamental de investigación en bibliotecología y en ciencias de la información, hecho el cual se demuestra por el volumen alcanzado en el cuerpo de las investigaciones realizadas en esta esfera hasta la actualidad, aunque su popularidad decreció dramáticamente entre los 70 y los 80.
Estas constituían el 33,2% de los enfoques metodológicos utilizados en las investigaciones doctorales entre 1925 y 1972. Entre el 1973 a 1981, solo el 15,6%. La causa de esta disminución fue la creencia de que la investigación histórica era un esfuerzo perdido.
Por su parte, continúan el desarrollo las disciplinas métricas y adquieren una gran popularidad por su contribución a la eficiencia de los procesos bibliotecarios.
En 1980, R. Hjerppe publicó una bibliografía sobre bibliometría, "A bibliographical of bibliometrics and citation indexing and analysis", que presentaba 2032 entradas. Otra, referida a un período anterior, demuestra su crecimiento: A. Pritchard y W. Glem, titulada "Bibliometrics. A bibliography and index, 1874-1959", disponía de 600 entradas.
Sin embargo, la carencia de un basamento teórico fuerte para estas disciplinas enfrenta críticas. Con respecto a la ley de Price sobre la distribución de la ventaja acumulativa, A. Rapport dijo: "Ninguna conclusión teórica puede derivarse solo porque un determinado número de curvas sean semejantes. Las conclusiones teóricas solo pueden ser el resultado de un razonamiento propuesto que implique que las curvas deben pertenecer a cierta clase."
La educación bibliotecaria
En materia de educación, en 1985, se produjo la primera conferencia sobre educación continua para los profesionales de las ciencias de la información, aunque desde comienzos de los 70 se habló sobre su importancia.
La creación de una conciencia y de una infraestructura adecuada para el desarrollo de la educación continua en el sector de las ciencias de la información ha resultado extremadamente lenta en comparación con otras profesiones debido, tal vez, al carácter eminentemente práctico de esta actividad y la escasa generación de nuevos conocimientos que no requería de una actualización continua.
La educación continua se fundamenta en el cambio, si las cosas no cambiaran la actualización no fuera necesaria. La celeridad que toma el desarrollo de la sociedad en general hace que sea necesario renovar constantemente los conocimientos, las habilidades y hasta las actitudes para realizar determinada actividad. En el sector de la información, dicha aceleración parece iniciarse en la década de los años 60.
La administración bibliotecaria
En materia de administración bibliotecaria, en 1967, RL Ackoff, atrae la atención en el artículo titulado "Management misinformation systems", el valor de la información externa de la organización para su administración en los tiempos modernos.
La explicación de las limitaciones de los sistemas de información para la administración resultó un pasatiempo que duró más de una década y media. No fue hasta años recientes que se percibió realmente los errores de concepción que presentaban estos sistemas en su diseño, incapaces de incorporar información externa sobre el mercado o el medio de la institución, como su principal limitación.
Los sistemas de información de las empresas se han convertido en un factor crítico para el éxito; son esenciales para la toma de decisiones. En 1982, la IBM creó una metodología denominada Business Systems Planning (BSP), con el fin de facilitar a los administradores, proyectar y planear sus necesidades de datos adecuadamente. Este constituía un soporte para la toma de decisiones basadas en información.
Como se plantea en la Harvard Business Review de 1983, la información que se utiliza para la toma de decisiones en el mundo administrativo, es esencialmente cuantitativa y permite el análisis matemático, las tecnologías para el procesamiento de la información pueden aportar a la organización una ventaja competitiva significativa.
Los cambios culturales, personales, económicos y tecnológicos que ha experimentado la sociedad durante las últimas décadas han forzado la introducción de las nuevas concepciones que extienden la democracia a la vida institucional. Se requiere cada vez de más innovación para poder sobrevivir; un clima organizacional de participación estimula su aumento.
La supervivencia de la organización se sustenta en la adopción de estructuras y tecnologías que se correspondan con su ambiente. Las bibliotecas están situadas en el mismo centro de la revolución de las tecnologías de información. Este factor contribuye de forma decisiva a la existencia de un medio de vida para las bibliotecas experimenta rápidos y radicales cambios.
Las instituciones de información trabajan sobre la gran turbulencia que genera la revolución tecnológica actual. El recurso fundamental de la sociedad moderna es la información. Este hecho a impulsado significativamente la carrera tecnológica actual, por cuanto la capacidad para adquirir, procesar y suministrar información proporciona una ventaja competitiva de enorme valor en el estado y condiciones presentes.
Posiblemente la celeridad con la que se produce el desarrollo tecnológico constituya la fuerza que más propicia la inestabilidad dentro de la actividad bibliotecaria en particular y de la sociedad posindustrial en general. El avance de las tecnologías se ha convertido en una fuerza rectora del desarrollo que arrastra a toda la sociedad tras de si. Las bibliotecas al ser instituciones cuyo objeto de trabajo es la información resultan posiblemente las organizaciones más afectadas por estos cambios, con independencia de que los nuevos modelos de crecimiento han alcanzado a todos los sectores de la vida humana.
Las organizaciones centralizadas, formalizadas y estratificadas son menos adaptables, dinámicas e innovadoras. Son más propicias para desenvolverse en ambientes donde ocurran pocos cambios.
Los líderes deben catalizar la innovación y la creatividad, mantener un alto nivel de motivación en la fuerza laboral mediante la educación continua, el desarrollo profesional y la promoción de la participación.
Los cambios tecnológicos han tenido un poderoso impacto en la administración y la organización del trabajo. La tecnología actual ha hecho obsoleta a la estructura tradicional de la organización. Dos importantes recursos: los humanos y la información dominan en los 80.
La tecnología es un medio para lograr un fin, no un fin en si misma, en el nuevo modelo el énfasis cambia hacia la explotación efectiva de la tecnología. Se habla más sobre la organización, la información, menos sobre la automatización, sobre la sustitución de los obreros por las tecnologías y más sobre como cambiar las formas de trabajar para lograr una mayor productividad.
La era industrial se caracterizó por la centralización, la normalización, la estructura burocrática, el poco acceso a la información, la actitud reactiva ante las emergencias, la inutilización del intelecto del trabajador a plena capacidad, la desmotivación y la falta de compromiso con la organización.
El modelo de desarrollo posindustrial se caracteriza por la descentralización, el enfoque hacia la calidad, la desmasificación, los ciclos cortos de producto - servicio, la información y el conocimiento, la selección de los mercados, la participación, la visión compartida por todos los miembros de las organizaciones, el espíritu emprendedor y el estímulo.
La irrupción de las ciencias económicas en la gerencia de las bibliotecas procede de la emergencia de un nuevo paradigma de desarrollo social, producto de la crisis económica que durante los años 70 afectó al mundo, que caracteriza a la era postindustrial y exige la creación de instituciones y sociedades más eficientes. En este nuevo modelo, la información es el recurso clave, de ahí la necesidad de su correcta administración.
Estas condiciones influyeron decisivamente en la implantación de sistemas de información en el sector público que emplearan las herramientas, procedimientos y enfoques de estos sistemas en el sector privado con lo cual se produce un regreso de las experiencias donadas a este sector en materia de sistemas de información a finales del siglo XVII y principios del XIX, período en el cual puede situarse su introducción en los sectores industrial y comercial.
A partir de este momento, las organizaciones de estas esferas comenzaron a reconocer el valor de la información y de una gerencia adecuada para el éxito de su actividad, aunque este último aspecto demoró varias décadas en ubicarse correctamente entre las prioridades de las administraciones de las empresas. Ahora los sistemas de información tradicionales han regresado con rasgos de efectividad y eficiencia característicos del área comercial e industrial, donde la competencia exige insoslayablemente de ellas. Se originó allí la transformación y se generalizó después con el cambio de modelo de desarrollo social.
El concepto de "información" se ha concebido bajo diferentes perspectivas. En los años 50, significó la reducción de la incertidumbre. En los 80, se reveló como el soporte para la toma de las decisiones.
El desarrollo de la actividad informacional ha transcurrido por diferentes etapas. Primero predominó un interés cultural, un esfuerzo hacia la preservación de los productos espirituales de la humanidad. Más tarde, el servicio a las ciencias se convirtió en su objeto fundamental. También a la industria y al comercio.
En el período de un mundo bipolar que caracterizó al panorama internacional entre los años 1940 y 1980, el centro del interés de esta actividad se trasladó al aseguramiento de los recursos de información necesarios para el desarrollo de los diversos programas nacionales los cuales constituían, en gran medida, manifestaciones de la intensa lucha que mantenían los dos bloques político-económicos por la supremacía mundial. Finalmente, la actividad informacional ha evolucionado hacia su definitiva internacionalización o globalización, es decir, hacia la accesibilidad universal a las fuentes y canales de información. Desde la etapa de desarrollo nacional hasta la actualidad, se ha observado una creciente participación del sector comercial, la industria de la información, en esta esfera de la actividad social. La participación gubernamental en los programas de esta área del conocimiento ha oscilado a través de las diferentes etapas históricas, según han surgido diferentes necesidades nacionales.
Otras áreas
En 1980 el principio básico que dominaba el crecimiento y el desarrollo de las bibliotecas académicas en los Estados Unidos, era su importancia crítica y central en la vida y la instrucción universitaria. Las colecciones y servicios se desarrollaron para satisfacer las necesidades de los programas de instrucción de las instituciones particulares. En el sector de las bibliotecas públicas, a comienzos de la década de los años 1980, la visión de la biblioteca pública se centró en el estudiante adulto con el objetivo de mantener su posición social.
Se reafirma la idea de la necesidad del trabajo multidisciplinario. En 1987, R M Dougherty planteó la necesidad de la participación de los analistas de sistemas en el desarrollo de las bibliotecas universitarias y de los centros de procesamiento de datos. Asimismo, sucede con otras especialidades.
En 1982, se publicó "En busca de la excelencia". Durante los años 80 se extendió rápidamente la nueva filosofía de administración cuyo centro se ubicaba en el trabajador como el protagonista principal de la vida de la organización. Se introducen los círculos de calidad en la actividad bibliotecaria. En 1982, se publicó "Participatory Management in Libraries", de D. Sager, donde se dirigió la atención a cómo desarrollar una administración participativa en las bibliotecas.