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Análisis de la evolución histórica y del estado actual de la actividad bibliológico-informacional - La era actual

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Creative Commons Monografía de Lic. Rubén Cañedo Andalia - 16 de Diciembre de 2005
Temas Relacionados: Periodismo científico
16. La era actual
Los paradigmas de desarrollo biblioteco-informacional


El siglo XX fue un período de un desarrollo excepcional en materia de bibliotecas. Ellas, presentes en la sociedad desde hace varios miles de años, experimentaron un crecimiento cuantitativo y cualitativo tan imprsionante, que puede afirmarse que su historia es la historia del siglo XX. Dicha afirmación, aunque un tanto discriminatoria con siglos de lento progreso, tiene su fundamento en hechos reconocidos.


Según Kahn, desde el año 8 000 ane, la tasa de crecimiento poblacional fue menor a 0,1%. En 1 776, dicha tasa comenzó a crecer hasta un dos por ciento en la actualidad. Hacia el 2 250, según las proyecciones, esta tasa de crecimiento poblacional anual decaerá, según el mismo autor, a una cifra próxima al 0,1% nuevamente.


Por lo tanto, con excepción sólo del período que va desde el último cuarto del siglo XVIII hasta mediados del siglo XXIII, el crecimiento poblacional fue y será constante. A este período, se le ha denominado "la gran transición".


Kahn, al considerar la evolución de la humanidad durante los últimos 200 años ha caracterizado su transición como un cambio que ha llevado a la mayoría de las personas en el mundo; de pocas a muchas; de pobres a ricos; de lo primitivo a lo tecnológico; de lo rural a lo urbano; de lo sagrado a lo profano; de lo real a lo administrativo; de lo parroquial a lo global y de la lanza a las armas nucleares.


Respetados futuristas parecen estar de acuerdo en cuanto a: uno, se está en el medio de una gran transición -algunos van hasta el punto de afirmar que "probablemente esta década es la más importante en la historia de la humanidad (1990) y dos, que los valores, representados mediante símbolos y lenguajes diferentes, son "las variables dominantes en todos los sistemas económicos y tecnológicos. El último planteamiento muestra la importancia de la información en esta etapa de desarrollo.


Durante una gran transición ocurren múltiples cambios significativos y fundamentales casi simultáneamente, razón por la cual cobra mayor importancia la capacidad de las instituciones sociales para administrar frente ellos. Además, los cambios tienen lugar a diferentes níveles y las instituciones sociales que se espera los manejen actúan generalmente con más lentitud de lo que deberían. Es necesario la planificación del cambio de las instituciones. Platt ha incluido también el diseño de los sistemas complejos, que incluyen a los sistemas sociotecnológicos y la creación de instituciones, en su lista de los ocho saltos evolutivos mayores que ha experimentado la sociedad desde 1 945. Este es comparable por su escala y significación con los seis más importantes de los 40 que han tenido lugar desde hace más de 4 mil millones de años; la evolución de la fotosíntesis, los animales terrestres, las herramientas, el pensamiento, la domesticación y la selección, así como la investigación y el desarrollo.


Durante el siglo XX, nacieron miles de nuevas instituciones de información, variaron su tipología y conformación y cambiaron sus soportes. Pero, también sufrieron cambios revolucionarios las disciplinas asociadas con ellas, como era de esperar. En apenas 50 años, se pasó del paradigma sociológico de desarrollo, al tecnológico y finalmente al gerencial, que prevalece actualmente.


Un paradigma es un marco conceptual que durante cierto tiempo proporciona un modelo de problema y solución. Es un espacio, una dimensión del desarrollo que sirve de marco para el progreso. Pero, ¿cómo nace un nuevo paradigma?


El exceso o la rutina de la repetición temática sin nuevos resultados, la carencia de innovación metodológica, la selección de hechos o datos sin importancia, la ausencia de nuevas metas u horizontes crea el rechazo, es decir, la oposición a lo antes aceptado, se produce entonces la crisis que genera la ruptura y el cambio.


La ruptura se produce como consecuencia de la comprensión por parte de ciertos grupos de investigadores, ajenos a los grupos que liderean la corriente de pensamiento vigente, de un sentimiento de agotamiento, de apatía o de insuficiencia para abordar asuntos consustanciales a los nuevos logros. El avance de los primeros lleva al fraccionamiento de las teorías centrales y los métodos utilizados hasta el momento se fusionan con ellos para dar paso a los conceptos y métodos de un nuevo paradigma.


Sin embargo, por poderosa que sea la irrupción del nuevo paradigma no se produce la sustitución completa de todo lo logrado hasta el momento. El advenimiento de un nuevo paradigma no significa la sustitución o la exclusión total de lo dominante anteriormente. Sería estéril pensar que se puede partir de cero constantemente, condenando como inservible los hallazgos teóricos, metodológicos y prácticos de las escuelas de pensamiento anteriores. Paradigma no es moda, progreso no es destrucción.


Una revolución científica transforma la estructura conceptual teórica del conocimiento establecido pero, en su mayor parte, los viejos conceptos se conservan de forma modificada y las viejas observaciones adquieren nuevos significados. Es un peligro pensar que solo es válido el último grito.


En el paradigma sociológico, con origen en los años 50, el desarrollo de la investigación humanística-antropológica, por ejemplo, cedió al conjunto disciplinario que conforma la bibliotecología, los métodos inductivos, con los cuales fue posible obtener algunas generalizaciones e inferencias que no tuvieron demostración posterior, su pedestal etimológico se armó sobre la importancia del legado cultural que poseía la información registrada y de las instituciones que las conservaban, así como sobre la necesidad de su preservación a toda costa. Sin embargo, a mediados del siglo XX, el empleo de los nuevos métodos de investigación como el hipotético-deductivo, procedente de las ciencias naturales y formales, provocó un gran cambio aunque prevalece parte de las concepciones de la investigación histórica dentro de la plataforma programática de las disciplinas bibliotecarias.


Aunque actualmente su conjunto de realizaciones, permanece en estado estático, produjo contribuciones importantes como: la historia de los registros gráficos, los esquemas universales para la organización y la clasificación de los conocimientos y los fondos, las normas para la descripción de los materiales bibliográficos y no bibliográficos, los procedimientos para la conservación de los fondos, las fuentes de consulta y referencia, entre otros.


Paralelamente, entre 1965 y 1985 se conformó un bloque disciplinario nuevo, concebido hasta aquel entonces como ajeno a la estructura conceptual-informativa vigente. Surgió como respuesta a la incapacidad de los enfoques, procedimientos y medios, de la época para satisfacer eficazmente las crecientes demandas informativas en el sector de la ciencia y la tecnología. En él se insiste esencialmente en la necesidad de desarrollar sistemas que realizaran búsquedas rápidas, exhaustivas y multifacéticas. Se le dedica igualmente interés al desarrollo de la teoría de la indización, del almacenamiento y la recuperación de la información y al enfoque sistémico que fundamentó después la automatización del resto de los procesos. Su establecimiento como paradigma conllevó una nueva práctica profesional, basada en el empleo de las computadoras, en novedosos modelos de registro (bases de datos), de múltiples y sofisticados soportes (magnéticos, ópticos,etc.) y finalmente a las autopistas electrónicas internacionales por donde corre la información actualmente. Aún sus propuestas temáticas gozan de amplia preferencia dentro de la comunidad científica del sector.


El paradigma económico, por su parte, se desarrolla entre los años 80 y el presente. Surge bajo el marco referencial de las ciencias económicas, penetra con un replanteamiento de las ideas centrales del paradigma sociológico y tecnológico en el sector en cuanto a la posición y el significado de los intermediarios, de la información y de los destinatarios con respecto al sistema y con una invitación a reflexionar sobre el desplazamiento socio- económico, político y tecnológico que tiene lugar en el mundo hoy. La información como recurso, los sistemas de información en las organizaciones, la información para el comercio, como base de la innovación y el desarrollo y como arma competitiva de especial importancia, constituyen algunos de sus elementos novedosos.


Nuevos métodos y teorías sacuden aquello que durante muchos años alimentó a la investigación biblioteco-informativa, convirtiéndose en nuevos axiomas la subordinación de los procesos y de los productos/servicios manuales a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, la vuelta al receptor o destinatario o la consideración de que el usuario es lo primero para el sistema, el diseño de servicios descentralizados de alto valor añadido y la reconsideración de la información como un bien social de suministro gratuito, partiendo de que es un recurso/producto/servicio que requiere inversiones y ocasiona gastos.


La crisis mundial de carácter económico que tuvo lugar en los años 70 desencadenó una crisis en la esfera de la administración, creó una desconfianza con sus principios, sus postulados se tambalearon, se produjo una crisis de las ciencias de dirección, surgió un nuevo paradigma administrativo en el cual el componente humano es el fundamental, la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de los trabajadores, que exalta el lugar de las relaciones humanas en la creación de un clima organizacional y que propicia la elevación de la productividad, del rendimiento, resultado de los descubrimientos de las escuelas psicológicas que estudian, desde la década del 20, las relaciones humanas. Surgió así un nuevo modelo laboral con características más humanas.


En el surgimiento de un nuevo paradigma laboral en el cual el obrero es el principal protagonista, es el resultado, en cierto sentido, de la lucha que durante décadas mantuvieron los sistemas capitalista y socialista, así como del agotamiento del modelo de explotación tradicional de la mano de obra asalariada, el estancamiento del desarrollo y de los niveles de crecimiento de la productividad.


El sistema y las instituciones capitalistas se percataron muy tardíamente de que la carencia de atención al obrero fue uno de los factores que más incidió en la extensión de las ideas socialistas entre los obreros, así como que un obrero descontento era un freno poderoso al crecimiento de la producción. Necesariamente tuvieron que cambiar los enfoques, como sucedió en cierto momento del esclavismo cuando el dueño reconoció que con más maltrato y más hambre su esclavo rendiría menos y hasta podría huir y morir, casos en los cuales perdería su inversión y fuerza de trabajo, hecho que reduciría su riqueza.


Los nuevos capitalistas reconocieron que un obrero descontento producía menos, y si iba a la huelga las pérdidas serían superiores, despedir a los obreros en huelga podría costar aún más que atender sus demandas. Llegó la hora de dejar de ver al obrero como el malo de la película y el responsable de los errores, él es muy importante porque si está contento producirá más y más dinero llegará al bolsillo de sus patronos, de la compañía y todo irá mucho mejor, además de evitar la propagación de ideas políticas diferentes prometedoras de una vida nueva y mejor.


La insatisfacción de los distintos sectores de la sociedad con la actividad bibliotecaria, la falta de correspondencia de los productos y servicios con las necesidades de información es un factor que ha estado presente desde comienzos del siglo, en cuya acción acumulativa ha propiciado distintos estadios, ha marcado, ha generado, diferentes etapas o momentos históricos, revoluciones. Las bibliotecas ante el creciente volumen de información y la especialización de las necesidades especializaron sus servicios o se especializaron ellas.


A pesar de que comúnmente se considera la insatisfacción con los servicios bibliotecarios como una cuestión actual, sus primeros signos aparecieron en época tan temprana como los finales del siglo XIX y comienzo del siglo XX.


Como resultado de dicha insatisfacción, se desarrolló la documentación, la cual se ocupó del estudio intensivo de los problemas relacionados con el análisis y la sistematización de los microdocumentos (artículos de revistas, descripciones de patentes, documentos no publicados, etc.), de la bibliografía especializada, de la teoría y la práctica de la clasificación multifacética y la mecanización de la búsqueda de la información. El surgimiento de la documentación como disciplina obedeció a la necesidad de procesar y gerenciar unidades de información más pequeñas, con mayor profundidad, como el artículo de la revista y el capítulo del libro.


La introducción de un enfoque mercadológico entró en contradicción con los servicios bibliotecarios, concebidos de forma impersonal e inespecífica. El diseño de servicios ajustados a la medida de las necesidades de los usuarios, como los que impone el nuevo modelo, tropezó con la estructuras jerárquicas e inflexibles, con la organización y la administración.


La presencia de un enfoque mercadológico en la actividad de información fue uno de los factores desencadenantes de la revolución que experimentan actualmente las ciencias de la información. Las bibliotecas históricamente se han denominado a sí mismas como instituciones sociales, la bibliotecología es una ciencia social, su objeto de estudio es el libro, la biblioteca y el lector, el primero registra los conocimientos productos de la actividad cognoscitiva de la sociedad, la segunda atesora y manipula al libro, la biblioteca preserva y custodia al libro. Con qué otro fin se haría esto si no es con el de que otros lo puedan utilizar.


Los archivos y las bibliotecas nacieron de una fuente común: la acumulación de los documentos, del conocimiento, de la experiencia y una necesidad común: la de preservarlos. Ahora bien, si se preservan es porque en determinado momento se utilizarán. En las bibliotecas, la utilización, el valor más inmediato de lo que se cuida, el fin más social del trabajo se acentuó más que en los archivos, que hasta muy recientemente no se consideraron como entidades con un alto valor ni siquiera en las organizaciones donde tenían su mayor desarrollo.


La información no es solo un bien cultural, un patrimonio social, indicador de la aceleración del desarrollo o de la productividad del trabajo científico sino un recurso para el desarrollo y la dirección. La importancia de la información para las organizaciones adquierió un lugar tan preponderante que la responsabilidad de su administración se transfirió a la más alta dirección.


Aunque se habló desde hace mucho de que el usuario era el centro de la actividad bibliotecaria,sin embargo, la acción, los métodos utilizados en su atención no representaban en ningún momento esa idea, esa concepción. Las estructuras y los servicios no eran un producto de esa concepción. Los bibliotecarios imponían sus regímenes de servicio o atención a sus usuarios, su modelo de trabajo, no se adaptaban realmente a las necesidades de los usuarios quienes debían adaptar sus horarios y necesidades al trabajo de la biblioteca o renunciar a su uso. Acaso una lista con 100 referencias bibliográficas es un servicio humano para un médico ocupado con decenas de pacientes.


A pesar de existir un desarrollo de las ciencias mercadológicas éstas eran ignoradas por los bibliotecarios, como resultado de que aquellas se empleaban en un sector, el privado, contrapuesto al que estaban situadas la mayoría de las bibliotecas mas importantes, el público. Hizo falta décadas, para que con la crisis económica, la constricción del estado, la necesidad de elevar su eficiencia, se introdujera un nuevo enfoque; hizo falta que se considerara a la información como una mercancía, que se despojara a las herramientas mercadológicas del ropaje exclusivamente lucrativo con el que se vistieron durante décadas, que se descubriera su utilidad en el sector no lucrativo.


Fue necesario hacer grandes cambios, el cambio técnico que había que hacer fue de tal magnitud que necesitó de las direcciones, de los administradores. Comenzó a considerarse al usuario y el líder como los protagonistas del cambio. Se desarrollaron los conceptos de líder. Para el volumen de transformaciones necesario hacía falta líderes capaces de arrastar a todos, que vencieran la resistencia al cambio. Aparecieron las necesidades de la educación continua para el dirigente. Ellos eran los que debían dirigir el cambio, obstentaban entonces una gran responsabilidad, además tenían que aprender primero e implementar el cambio después. Las teorías de las ciencias administrativas se derrumbaron, sus bases cambiaron casi totalmente, se impuso una escuela de pensamiento con centro en el usuario y en las relaciones humanas, estas últimas como un poderoso factor en la creación de un clima de trabajo que elevara a productividad, el rendimiento de la organización.


Pero no sólo, fueron los administradores quienes se vieron obligados a aprender con rapidez. Las necesidades de educación continua aparecieron con gran fuerza en el componente técnico de la organización, donde en las últimas décadas se produjeron cambios acelerados sobre todo de orden tecnológico, la revolución que sufrieron estas ciencias, ahora permeadas por la relaciones humanas y el usuario como centro del trabajo organizacional, descalificaron a una gran parte de los recursos humanos existentes en el sector bibliotecario.


La característica esencial del nuevo paradigma o modelo de desarrollo es el pensamiento de afuera hacia dentro. Aunque este presenta un carácter eminentemente económico, con una fuerte corriente gerencial, las ciencias mercadológicas tienen un papel decisivo, son el primer escalón, ellas simbolizan el pensamiento de afuera hacia adentro, son las que colocan al usuario como centro de la labor organizacional. La llegada del nuevo modelo al sector de los servicios es el producto del tránsito de la economía del sector productivo al de los servicios. Al sector público llegó por la presión de fuerzas externas como la necesidad de una mayor eficiencia, las crisis económicas, el reconocimiento de su utilidad y necesidad, el desbalance con el sector privado, etcétera.


Durante la crisis de los 70, parece generarse "ciencias de la información", integración disciplinaria, complejo científico multidisciplinario, y es que se requiere de esta integración, de un trabajo multidisciplinario para enfrentar los desafíos de los nuevos modelos y concepciones de trabajo en información. La información es objeto de estudio de múltiples ciencias. Antes se veían aisladas entre si y en pugna sobre como resolver los problemas de información a nivel social, cada una pretendía demostrar que su modelo era el más adecuado, hoy coexisten los diferentes modelos en relativa convivencia porque ninguno ofreció la solución universal y se observa una corriente fuerte que va desde las bibliotecas del sector industrial y comercial a las del sector público, de las unidades más eficienctes, un relativo consenso y cambio de las instituciones más tradicionales a adoptar técnicas y otros elementos de las más modernas para elevar su eficiencia.


La actividad bibliotecaria y la informacional más, son actualmente el producto de la confluencia y aplicación, tanto de conocimientos y metodologías como de medios procedentes de otras ciencias de forma semejante a como ocurre con la medicina clínica. En la actividad de información convergen múltiples afluentes o corrientes secundarias para formar una gran corriente principal. Hasta cierto momento histórico, cada una de ellas se desarrolló de forma independiente, hasta que se reunieron en un nuevo modelo de progreso.


Las ciencias de la información propiamente dichas avanzan vertiginosamente empujadas por la corriente de que producen, en especial, los avances tecnológicos. Como resultado, ocurre un gran avance de la actividad de información a nivel de toda la sociedad; sin embargo, la impresión de ese gran avance aunque parece ser de las ciencias de la información, no es propio de ellas sino de otras disciplinas. Otra tendencia es la creciente participación en la actividad de información de expertos en las propias temáticas de los usuarios. El desarrollo propio de las disciplinas de la información se ha visto opacado por la introducción de los procedentes de otras esferas.


La celeridad con la que ocurren los cambios impiden ver reflexionar sobre los propios cambios muchas veces. El cambio parece ocurrir de forma irregular y caótica, en forma geométrica, se expresa en la pendiente de las curvas, hay una aceleración general del desarrollo científico; sin embargo, muchos de los logros actuales en materia de información son viejos sueños bibliotecarios que ahora bajo nuevas y mejores condiciones del desarrollo material es posible realizar.


Con la vertiente paradigmática sociológica quedaron claros: la importancia de la preservación del conocimiento para la humanidad, la función social de las bibliotecas, las reglas y los procedimientos técnicos para su funcionamiento y para la explotación, tanto por intermediarios como por destinatarios. La vertiente tecnológica modificó los soportes, creó nuevos procedimientos para el almacenamiento y la búsqueda y amplió la distribución de la información. La tercera, la gerencial, critica abiertamente los sistemas y servicios jerárquicos, artificiales y rutinarios que ocasionan gastos sin compensación económica e imagen profesional manufacturera con heredada función pasiva, frente a la que ofrece un amplio inventario teórico y metodológico que posibilita su transformación.


El paradigma económico de desarrollo hereda la tendencia tecnológica del modelo de progreso anterior aunque se reubica su posición dentro del esquema de desarrollo con respecto a la solución de los problemas.


La actual vertiente paradigmática expresa no sólo problemas contemporáneas sino también aquellos que no quedaron totalmente resueltos dentro de los marcos precedentes.


El desarrollo de los sistemas de información pudiera dividirse en tres grandes etapas: la primera relacionada con la producción, cuando se creó la imprenta y aparecieron las publicaciones de todo tipo; la segunda, con la transmisión y finalmente resuelta con Internet. Ahora se inicia una nueva era, la de los sistemas, servicios y productos orientados al uso o consumo de la información. En ella, es necesario desarrollar mecanismos para la revisión sistemática de la información, así como para su rápida exploración y conversión en conocimiento.


Parece que la información, en su escala organizativa:, datos, información conocimiento, le sucede como a las fuentes de información, que cada vez que una crece hasta cierto límite, es imprescindible crear otra que la abarque. Así sucedió con las fuentes primarias que se hicieron improcesables, surgieron entonces las secundarias, más tarde aparecieron las terciarias. La información experimenta una crisis similar, es tanta que es inabarcalbe, entonces es una exigencia el hallazgo de mecanismos de síntesis, de exploración que, a partir del análisis y la síntesis automatizada, obtengan información de tantos datos disponibles, como los de la minería de datos, y conocimiento, a partir de tanta información existente, como los de las revisiones sistemáticas. El crecimiento cuantitativo, la acumulación produce un cambio cualitativo que lleva a la siguiente.
Autor y licencia de 'Análisis de la evolución histórica y del estado actual de la actividad bibliológico-informacional - La era actual'
Lic. Rubén Cañedo Andalia Extraído de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_1_04/aci04104.htm

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