Una organización es una estructura social creada por los individuos para soportar la consecución compartida de objetivos específicos.
La estructura de una organización es una distribución de funciones, autoridades, relaciones y patrones de comunicación. La estructura sigue a la estrategia en el ciclo de vida de la firma industrial. El diseño organizacional es el proceso de especificar una combinación adecuada de características de esta clase para lograr el resultado deseado.
La teoría de la organización surge, al menos de la integración de seis disciplinas: la antropología, la sociología, la sicología, la sicología social, así como de las ciencias políticas y económicas. Dicha teoría estudia la estructura, el funcionamiento y el rendimiento de los individuos dentro de ella. La historia de las organizaciones comenzó a principios del presente siglo. Su teoría, a pesar del enorme esfuerzo investigativo, realizado en las tres últimas décadas, se ha desarrollado de forma lenta y difícil.
Rice señaló que la estructura de organización es igual a la de las redes de comunicación y que la centralización o la descentralización de una organización es más una función de reacción al medio que el resultado de la introducción de las computadoras. De hecho, los teóricos de la organización consideran que, en un estado estable, las instituciones tienden a centralizar la toma de decisiones y la administración, mientras que las que deben responder rápidamente a cambios ambientales, incluidas aquellas con altos niveles de automatización, tienden a adoptar una estructura descentralizada. Por lo tanto, la tendencia a la descentralización representa también una reacción natural al tránsito de la profesión bibliotecaria, en la medida en que ésta se traslada, desde un paradigma de custodia a otro en el que la dirección de la sociedad se basa en la información.
Durante la historia inicial de las computadoras se pensó que las concentraciones centralizadas de poder computacional sería la forma más efectiva de su empleo si se consideraba el costo para administrar las organizaciones de servicios. Cuando dejaron de escasear y disminuyeron los costos de los componentes de los hardwares de las computadoras y el costo dominante lo alcanzaron los software y los operadores humanos, se pensó que la introducción de los sistemas operativos centralizados sería la forma más efectiva de distribución en atención a su costo.
Cuando aparecieron facilidades como el tiempo compartido y los lenguajes de alto nivel que incrementaron la productividad de los programadores e hicieron más efectiva la programación distribuida, surgió el concepto de los sistemas de administración de bases de datos (DBMs). Esto reforzó aún más la tendencia a la centralización. Gran parte de la responsabilidad y la autoridad pasaron al administrador de las bases de datos. La fusión de las computadoras con los sistemas de comunicación, los cuales avanzaron rápidamente y condujeron al nacimiento de las redes distribuidas, estimularon poderosamente la creación de sistemas de administración de bases de datos distribuidos, una tendencia vigente en la actualidad.
La creciente presencia de las microcomputadoras incrementó esta tendencia. El amplio empleo de las microcomputadoras en estaciones de trabajo interconectadas en redes locales y el uso de lenguajes avanzados - que permitían a los usuarios finales aprender a programar rápidamente - influyó en la distribuición del poder computacional y fomentó, en gran medida, la descentralización.
El aumento en la demanda de servicios a la medida de las necesidades de los individuos fue el factor más influyente en la descentralización.
La tendencia es la creación de servicios de alto valor añadido, es decir con un diseño cuyos resultados se adecuan de la mejor manera a las necesidades de los clientes. Esta adecuación implica el establecimiento de pequeñas líneas de comunicación entre el usuario y el proveedor de los servicios con la posibilidad de una retroalimentación sistemática.