Análisis de la evolución histórica y del estado actual de la actividad bibliológico-informacional - Nuestra era
Monografía creado por Lic. Rubén Cañedo Andalia. Extraido de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_1_04/aci04104.htm
16 de Diciembre de 2005
Periodismo científico
3 - Nuestra era
Hacia el siglo I, Alejandría, un puerto de Egipto a las orillas del Mediterráneo, se convirtió en la mayor ciudad del mundo antiguo. Gentes de todas las naciones llegaron allí para vivir, comerciar y aprender. Alejandría, en su momento, fue la capital editorial del planeta. Hace unos 2 000 años, los mejores pensadores de la antigüedad establecieron, allí, las bases del estudio sistemático de la matemática, la física, la biología, la astronomía, la literatura, la geografía y la medicina. Como es lógico, entonces no había prensas donde imprimir. Los libros eran caros, cada uno se copiaba a mano. La biblioteca de Alejandría era la depositaria de las copias más exactas del mundo. El arte de la edición crítica se inventó allí también. Durante mucho tiempo esta biblioteca fue la primera del mundo. Sin embargo, pronto una biblioteca de la ciudad de Pérgamo en Asia Menor comenzó a hacerle la competencia. El faraón en venganza prohibió la exportación de papiro al Asia Menor. El rey de Pérgamo ordenó entonces a sus más hábiles artesanos fabricar algún material que permitiera reemplazar al papiro, surgió así el pergamino.
El pergamino poseía numerosas ventajas sobre el papiro. Era fácil de cortar y se podía doblar sin temor a romperlo o estropearlo. Se podía escribir por las dos caras. Se podía cortar y reunir las hojas en cuadernos, los cuadernos se cosían y se formaba un libro. Así apareció el primer libro hecho con hojas separadas y cosido posteriormente.
Cuando en Europa, los griegos y los romanos escribían todavía sobre el papiro egipcio, siglo I, los chinos fabricaban el papel.
Sin embargo, transcurrieron muchos años antes de que el papel penetrara en Europa, procedente de Asia. En el año 704, cuando los árabes conquistaron la ciudad de Samarcanda, en el Asia Central, se llevaron entre sus botines el secreto de la fabricación del papel. Así, en todos los países conquistados por los árabes (Sicilia, España y Asiria) se establecieron fábricas de papel.
En el siglo XIII, había molinos de papel en Alemania, Francia e Italia. Un siglo más tarde el pergamino se convirtió en una cosa rara. A su vez, en China y en Japón se conocía, en los siglos VIII y IX de nuestra era, la estampación con tinta sobre papel y tela de los grabados hechos con arcilla, piedra, cobre o madera. Este último procedimiento, que ha dado notables obras artísticas y grandes maestros, corresponde a la xilografía europea de los siglos XV y posteriores.
Durante los siglos VIII, IX y X, gran parte del conocimiento griego se transmitió al mundo árabe mediante las traducciones que se realizaron al sirio y al árabe. Los árabes, al igual que los griegos, contribuyeron de forma significativa al progreso de los campos de la medicina, la astronomía, la matemática, la química, la física y otros. Más tarde, los monjes tradujeron los textos árabes al latín. Estos manuscritos, en forma de pergaminos, sobre temas científicos, representaron el nivel más alto del progreso en el arte de la difusión de la información hasta la creación de la imprenta a mediados del siglo XV.
Por otra parte, en materia de organización bibliotecaria, a pesar de que en el siglo I a.n.e., se creó el primer sistema de clasificación en China, "Los siete epitomes", -epitomes es algo así como resúmenes-, cuyo dominio se extendió en el país hasta el siglo tercero y que, entre los años 213 y 280, el bibliotecario imperial de la dinastía Wei introdujo otro sistema de clasificación, el "Sistema Cuádruplo", que rigió hasta los tiempos modernos, en Europa, los sistemas de clasificación comenzaron su desarrollo entre 1440 y 1480. Por aquella época, la librería de Vespaciano era un centro cultural de la época en Florencia, Italia. Allí Parentucelly creó el primer sistema práctico de clasificación. G. Naudé, desarrolló otro sistema de clasificación en la biblioteca de Mazarini, en Francia. En 1643, se abrió la biblioteca que él organizó desde 1627. Entre 1575 y 1780, se perfeccionó y reconoció en Europa y América, y lidereó ese campo desde el último cuarto del siglo XVI hasta 1780. Hasta 1855, los franceses realizaron otros intentos por crear nuevos sistemas de clasificación.
Y en este sentido, puede apuntarse que el primer ordenamiento alfabético que se halló pertenece al siglo XI en la obra titulada "Materia Médica", de Dioscórides Pedonius.
En el siglo XI, el impresor chino Pi Sheng ideó los primeros tipos móviles o caracteres en bloques independientes. Sin embargo, este descubrimiento no se produce en Europa hasta unos tres siglos después. Hasta aquel momento, la reproducción más avanzada de los textos se realizaba con procedimientos xilográficos que requerían de laboriosas correcciones cuando alguna de las letras en alto relieve se rompía; esta situación pudo originar la idea de utilizar el tipo móvil. Según parece, parece Johann Gutemberg, durante su estancia en Estrasburgo (1439-1444), donde trabajó como xilógrafo, comenzó a utilizar caracteres móviles que se alineaban para formar renglones, es decir signos y letras grabadas independientes en madera.
En la década de 1440, J. Gutemberg aplicó los conocimientos existentes sobre fundición de metales a la fabricación de tipos móviles y adaptó la prensa que se utilizaba en la fabricación de vinos al proceso de impresión.
Fue la invención de la imprenta con tipos móviles a mediados del siglo XV la que posibilitó una rápida y amplia difusión del conocimiento. Este es uno de los avances más significativos tanto en la historia de la ciencia como en la de las bibliotecas científico - técnicas.
Durante 400 años, la composición tipográfica no conoció otro sistema de composición que no fuera el manual. En el siglo XIX, se logró un gran progreso en este sentido, con la introducción de las máquinas para realizar el proceso de composición de textos.
Es por esta época, pero en China, que se prepara la enciclopedia Yongle, la más antigua del mundo, con 11 095 libros en 22 877 volúmenes. Fue recopilada entre 1 403 y 1 407 bajo el mandato del emperador Yongle, de la dinastía Ming, más de tres siglos antes de que el francés Denis Diderot concibiera la primera enciclopedia en Occidente en el siglo XVIII. A su terminación, era 12 veces más grande que la compilada en la Francia de la Ilustración. De sus 11 095 volúmenes quedan en la actualidad sólo unos 400 desperdigados por varias bibliotecas del mundo.
Por su parte, el desarrollo medieval de la biblioteca transcurrió en los monasterios, en particular en los benedictinos y augustinianos. En el siglo XV, los monasterios europeos compitieron para recolectar libros y crear sus bibliotecas. Un paso hacia las bibliotecas modernas fue el surgimiento de las bibliotecas de las ciudades que aparecieron entre los siglos XV y XIX en Inglaterra, Escocia, Francia y Alemania: Ratisbon, Alemania, 1430, Caen, Francia, 1431, Ulm, 1440, Erfurt, 1440, Nurenberg, 1445, Hamburg, 1529 y Lubeck y Lyons, 1530. La biblioteca de Caen se abrió al público en 1809.
El descubrimiento de América, a finales del siglo XV, constituyó un fuerte golpe a la aceptación tradicional de los postulados de las autoridades antiguas; estimuló el desarrollo de las matemáticas; la recuperación completa de la herencia antigua que incluyó la reinterpretación, análisis de la vigencia, así como el descarte de las viejas ideas e imprimió un impulso decisivo al desarrollo de la ciencia.
Para la ciencia y la información, durante esta etapa se produjeron tres hechos de gran significación: el invento de la imprenta, el surgimiento de las universidades, el surgimiento de las bibliotecas de las ciudades uno externo, pero importante, el descubrimiento de América.
El pergamino poseía numerosas ventajas sobre el papiro. Era fácil de cortar y se podía doblar sin temor a romperlo o estropearlo. Se podía escribir por las dos caras. Se podía cortar y reunir las hojas en cuadernos, los cuadernos se cosían y se formaba un libro. Así apareció el primer libro hecho con hojas separadas y cosido posteriormente.
Cuando en Europa, los griegos y los romanos escribían todavía sobre el papiro egipcio, siglo I, los chinos fabricaban el papel.
Sin embargo, transcurrieron muchos años antes de que el papel penetrara en Europa, procedente de Asia. En el año 704, cuando los árabes conquistaron la ciudad de Samarcanda, en el Asia Central, se llevaron entre sus botines el secreto de la fabricación del papel. Así, en todos los países conquistados por los árabes (Sicilia, España y Asiria) se establecieron fábricas de papel.
En el siglo XIII, había molinos de papel en Alemania, Francia e Italia. Un siglo más tarde el pergamino se convirtió en una cosa rara. A su vez, en China y en Japón se conocía, en los siglos VIII y IX de nuestra era, la estampación con tinta sobre papel y tela de los grabados hechos con arcilla, piedra, cobre o madera. Este último procedimiento, que ha dado notables obras artísticas y grandes maestros, corresponde a la xilografía europea de los siglos XV y posteriores.
Durante los siglos VIII, IX y X, gran parte del conocimiento griego se transmitió al mundo árabe mediante las traducciones que se realizaron al sirio y al árabe. Los árabes, al igual que los griegos, contribuyeron de forma significativa al progreso de los campos de la medicina, la astronomía, la matemática, la química, la física y otros. Más tarde, los monjes tradujeron los textos árabes al latín. Estos manuscritos, en forma de pergaminos, sobre temas científicos, representaron el nivel más alto del progreso en el arte de la difusión de la información hasta la creación de la imprenta a mediados del siglo XV.
Por otra parte, en materia de organización bibliotecaria, a pesar de que en el siglo I a.n.e., se creó el primer sistema de clasificación en China, "Los siete epitomes", -epitomes es algo así como resúmenes-, cuyo dominio se extendió en el país hasta el siglo tercero y que, entre los años 213 y 280, el bibliotecario imperial de la dinastía Wei introdujo otro sistema de clasificación, el "Sistema Cuádruplo", que rigió hasta los tiempos modernos, en Europa, los sistemas de clasificación comenzaron su desarrollo entre 1440 y 1480. Por aquella época, la librería de Vespaciano era un centro cultural de la época en Florencia, Italia. Allí Parentucelly creó el primer sistema práctico de clasificación. G. Naudé, desarrolló otro sistema de clasificación en la biblioteca de Mazarini, en Francia. En 1643, se abrió la biblioteca que él organizó desde 1627. Entre 1575 y 1780, se perfeccionó y reconoció en Europa y América, y lidereó ese campo desde el último cuarto del siglo XVI hasta 1780. Hasta 1855, los franceses realizaron otros intentos por crear nuevos sistemas de clasificación.
Y en este sentido, puede apuntarse que el primer ordenamiento alfabético que se halló pertenece al siglo XI en la obra titulada "Materia Médica", de Dioscórides Pedonius.
En el siglo XI, el impresor chino Pi Sheng ideó los primeros tipos móviles o caracteres en bloques independientes. Sin embargo, este descubrimiento no se produce en Europa hasta unos tres siglos después. Hasta aquel momento, la reproducción más avanzada de los textos se realizaba con procedimientos xilográficos que requerían de laboriosas correcciones cuando alguna de las letras en alto relieve se rompía; esta situación pudo originar la idea de utilizar el tipo móvil. Según parece, parece Johann Gutemberg, durante su estancia en Estrasburgo (1439-1444), donde trabajó como xilógrafo, comenzó a utilizar caracteres móviles que se alineaban para formar renglones, es decir signos y letras grabadas independientes en madera.
En la década de 1440, J. Gutemberg aplicó los conocimientos existentes sobre fundición de metales a la fabricación de tipos móviles y adaptó la prensa que se utilizaba en la fabricación de vinos al proceso de impresión.
Fue la invención de la imprenta con tipos móviles a mediados del siglo XV la que posibilitó una rápida y amplia difusión del conocimiento. Este es uno de los avances más significativos tanto en la historia de la ciencia como en la de las bibliotecas científico - técnicas.
Durante 400 años, la composición tipográfica no conoció otro sistema de composición que no fuera el manual. En el siglo XIX, se logró un gran progreso en este sentido, con la introducción de las máquinas para realizar el proceso de composición de textos.
Es por esta época, pero en China, que se prepara la enciclopedia Yongle, la más antigua del mundo, con 11 095 libros en 22 877 volúmenes. Fue recopilada entre 1 403 y 1 407 bajo el mandato del emperador Yongle, de la dinastía Ming, más de tres siglos antes de que el francés Denis Diderot concibiera la primera enciclopedia en Occidente en el siglo XVIII. A su terminación, era 12 veces más grande que la compilada en la Francia de la Ilustración. De sus 11 095 volúmenes quedan en la actualidad sólo unos 400 desperdigados por varias bibliotecas del mundo.
Por su parte, el desarrollo medieval de la biblioteca transcurrió en los monasterios, en particular en los benedictinos y augustinianos. En el siglo XV, los monasterios europeos compitieron para recolectar libros y crear sus bibliotecas. Un paso hacia las bibliotecas modernas fue el surgimiento de las bibliotecas de las ciudades que aparecieron entre los siglos XV y XIX en Inglaterra, Escocia, Francia y Alemania: Ratisbon, Alemania, 1430, Caen, Francia, 1431, Ulm, 1440, Erfurt, 1440, Nurenberg, 1445, Hamburg, 1529 y Lubeck y Lyons, 1530. La biblioteca de Caen se abrió al público en 1809.
El descubrimiento de América, a finales del siglo XV, constituyó un fuerte golpe a la aceptación tradicional de los postulados de las autoridades antiguas; estimuló el desarrollo de las matemáticas; la recuperación completa de la herencia antigua que incluyó la reinterpretación, análisis de la vigencia, así como el descarte de las viejas ideas e imprimió un impulso decisivo al desarrollo de la ciencia.
Para la ciencia y la información, durante esta etapa se produjeron tres hechos de gran significación: el invento de la imprenta, el surgimiento de las universidades, el surgimiento de las bibliotecas de las ciudades uno externo, pero importante, el descubrimiento de América.
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