En un niño recién nacido la Esencia se expresa libre de defectos psicológicos, tornando esos niños bellos, inocentes y adorables. Infelizmente con el pasar de los años la Esencia vuelve a ser aprisionada en los distintos “Yo” y aquella belleza espontánea se acaba. Con la muerte mística vamos libertando y fortaleciendo la Esencia y por tal motivo, despertando conciencia, nuestro auto conocimiento y nos aproximando de la divinidad. Ego es el conjunto de todos nuestros defectos psicológicos, también llamados de “Yo” o detalles del ego. A pesar de ser de naturaleza inhumana también es lo que somos. Con la Esencia aprisionada difícilmente se expresa, quién actúa en nosotros es el ego. Como referencia podemos decir que nuestra constitución interior es la siguiente: 3% de Esencia libre (mas adormecida). 97% de Esencia aprisionada en nuestros diferentes “Yo”. Esos “YO” son como muchas personas viviendo dentro de nosotros, cada uno con sus voluntades, opiniones, deseos, pensamientos, etc.
Cada una de esas “personas” lucha por el poder, para ser el comandante de la máquina humana. En el Tibet Oriental es enseñada, por los auténticos iluminados la doctrina de los muchos egos, allí son llamados de agregados psíquicos. El ego es pluralizado, es el conjunto de muchísimos “Yo” o defectos psicológicos que fueron creados y son alimentados por nosotros mismos. El ego no muere cuando ocurre la muerte física, sigue viviendo en la quinta dimensión. Cuando la esencia retorna en un nuevo cuerpo físico el ego vuelve a reincorporarse junto y continua manteniéndola adormecida y aprisionada. El ego es eliminado a través de la muerte mística, que podemos hacerla aquí y ahora de forma voluntaria y conciente, o será desintegrado en las infras dimensiones de la naturaleza, en un proceso lento y doloroso. Es la llamada segunda muerte.