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Podría afirmarse que la médula de un aprendizaje significativo, a la luz de las situaciones contempladas, estribaría en las posibilidades del ejercicio afectivo-cognoscitivo-vivencial de la sustancia funcional del acto educativo, representada por docentes y discentes en permanente co-aprendizaje o sinergia acumulativa de síntesis interomnicomprensiva del conocimiento sistematizado, en juego. En otras palabras, la función docente estaría en relación directamente proporcional a la posibilidad de síntesis interomnicomprensiva del continuum en que fluye y desemboca la actividad de creación de semiosis en orden a una global comunicabilidad educativa.
Haciéndonos eco de aquella fase de incubación o proceso de descanso para que la mente sintetice problemas y soluciones, que también se conoce como postergación del juicio, donde éste se pospone hasta después de haber elaborado una buena lista de referencias acerca de las posibles vías de solución, para evitar que la facultad crítica se confunda con la facultad creativa; y en aras de "la búsqueda de la verdad", esencia de la creatividad misma, estimamos oportuno un alejamiento del juicio en lo que concierne a nuestra exposición, sobre todo, en lo atinente a la semiótica, esa como gramática de la lengua humana, convencidos de que, paulatinamente, los investigadores irán encontrando mayor razón de ser en orden a la gestión y explicación del Pensamiento Científico en los análisis derivados de la semiótica, en función del fenómeno educativo, en tanto disciplina que vela por el estudio de las manifestaciones lingüísticas, antropológicas, socio-culturales y sígnicas, en general, al interior de una Ciencia Global del Hombre que Tykociner no dudaría en seguir denominando "Zetética", para darle cabida, en fusión de aspiracionalidad e inspiracionalidad, a las artes, las ciencias, las humanidades y la ingeniería.
Definitivamente, el mundo de la nueva sensorialidad y de la multimedialidad presenta, exige un equilibrio entre procesos cognitivos y perceptivos. A través de la interactividad, hoy, una real autopoiética genera sistemas autónomos lingüísticos y de interrelación. La conectividad implícita en la comunicación telemática y en la participación colaborativa o human networking conduce o reclama un nuevo enfoque de la expresión creativa y, por ende, en las políticas educativas. Se trata de la Inteligencia Colectiva o Conectiva, mediante una evolución psicológica y cognitiva que a través de la telemática crea condiciones inéditas de intercambio y producción a la vez "colectivos".
Nuevas formas de organización social y cognitiva hacen que el pensamiento actúe organizado en forma colectiva; llegando a crear lenguajes dentro de una nueva sensibilidad aún inédita; abriendo cauce al "Pensamiento Colectivo" fincado en la "Inteligencia Colectiva".
El saber, entonces, cada vez estará más determinado por la dinámica reticular de la conectividad telemática, la cual transforma estructuralmente los modos de comunicar y de sentir. Lo que hace pensar a Pierre Lévy: "Comunicación significa hacer emerger y visualizar contextos, construir posibilidades de acción dentro de un contexto compartido por varios individuos, construir juntos mundos virtuales. En el ciberespacio es posible trabajar con millares de personas y por lo tanto pensar juntos".
Mediado el nuevo aprendizaje por las tecnologías de la información, Dolors Carrera concluye: "La aplicación de las nuevas tecnologías en los procesos de educación/formación de las personas nos exige la creación de nuevos modelos de aprendizaje, nuevos procedimientos y estrategias de búsqueda, organización, procesamiento y utilización de la información. Además, afectan a los procesos cognitivos: producen un cambio en las representaciones mentales y nos alejan de los objetos reales situándonos en un espacio de abstracción para el desarrollo de la actividad humana desconocido hasta este momento38.
Ciertamente, existe pleno consenso en cuanto a que la tecnología multimedial nos coloca frente a una nueva dimensión interactiva: la cooperación, la construcción colaborativa del conocimiento, donde la inteligencia tórnase realmente colectiva. Consecuentemente, la estrecha relación entre los medios y el conocimiento obligan al proceso educativo a promover formas diversas, innovadoras, de aprendizaje, hoy cuando toda concepción del Pensamiento Científico necesariamente ha de fincar su ámbito, explicación y perspectiva en la Inteligencia Colectiva.
Pierre Lévy piensa que el verdadero, auténtico acto de comunicación es el que consiste en construir en cooperación un universo de significados común, en el cual cada quien se pueda situar. Considera que es necesario reconocer que la Inteligencia Colectiva está distribuida dondequiera haya humanidad y que, distribuida por dondequiera, puede ser revalorizada al máximo mediante las nuevas técnicas, sobre todo revistiéndola de sinergia. Hoy, sostiene, si dos personas distantes conocen dos cosas complementarias, a través de las nuevas tecnologías, pueden de verdad entrar en comunicación la una con la otra, intercambiar su saber, cooperar. Ésta en el fondo es la Inteligencia Colectiva, definida por el propio Levy como aquella "distribuida por doquiera, valorizada por democracia en tiempo real, por la inventiva estética y una economía de calidad humana; multidimensional y multisensual, ligada al cuerpo y a la tierra, ocupada de rematerialización y no desmaterialización… La Inteligencia Colectiva es la puesta en común de las capacidades mentales, de la imaginación, de las competencias que permiten a los individuos colaborar, trabajar y aprender juntos"39.
En función del desarrollo de nuevos instrumentos de conocimiento y de comunicación, pendientes de la evolución del concepto del saber en la era telemática, lo que está cambiando es nuestra relación con el conocimiento, de donde se deriva que debemos aprender a construir una relación con el conocimiento completamente nueva. En este sentido, Lévy considera que el papel del docente está destinado a transformarse en un real animador de la inteligencia colectiva en sus alumnos; los docentes del futuro serán managers del conocimiento y animadores, antes que personas que detienen e imparten un saber, proveedores de conocimientos. Por lo tanto, piensa que se pueda, que se deba considerar el ciberespacio como el lugar de la Inteligencia Colectiva, en el que está en juego la inteligencia colectiva de la humanidad. Entretanto, el trabajo del navegador consiste en un filtro, en una elección, en una selección junto a los otros internautas quienes elegirían qué realmente interesa en cuanto a un determinado sujeto o asunto buscado, investigado40.
De nuevo, recaemos en la teoría de la selectividad, la cual junto a la llamada agenda-setting function, nos recuerda como en la comunicación colectiva los mass media serían los encargados de formular el orden del día en el ámbito cotidiano de la conciencia social. Y así como en este caso se desata un mecanismo psicológico de autodefensa frente a la salvaguarda del patrimonio de valores e intereses del receptor; en tratándose de la Inteligencia Colectiva, a partir del orden del día específico, dentro de un hic et nunc real, el navegador o configurador del nuevo conocimiento se rige por un riguroso plan de exposición y percepción selectivas tendiente a pertrechar las ideas, motivaciones y acciones que, alimentadas por la memoria selectiva, colectiva, sean capaces de responder justamente por una auténtica Inteligencia Colectiva en función de un pensamiento cada vez más científicamente colectivo, en función del desarrollo de una nueva economía del conocimiento.
Ciertamente, estamos ante una nueva teoría de la racionalidad científica, la que nos conduce a un paradigma emergente que nos permita entrar en la lógica de una coherencia integral, en una ciencia más universal e integrada, interdisciplinaria, donde el individuo no sólo se define por sí mismo, sino por su red de relaciones con todos los demás. De donde hemos de estar preparados para cambiar los fundamentos de nuestro conocimiento ante la aparición de nuevas experiencias. De hecho, a tenor del principio de la complementariedad del conocimiento, cada vez se hace más obvia la necesidad de los aportes de diferentes personas, métodos y disciplinas, para tener una idea más cierta, coherente y general de la realidad. Todos somos todo. Para complementar nuestra percepción de la realidad es necesario el intercambio y el diálogo auténtico, especialmente con aquellos que tienen posiciones diferentes a la nuestra, si queremos acercarnos más al conocimiento de la realidad total41.
Por lo demás, a partir del inconsciente colectivo postulado por Jung, sintonizamos con el inconsciente de las otras personas. A través de la resonancia mórfica expuesta por Rupert Sheldrake, compartimos una memoria colectiva que resuena en nosotros y resonará en el porvenir de nuestros sucesores.
Dentro de una visión sistémica de la realidad, la idea de que el individuo está inevitablemente unido al cosmos va siendo cada vez más evidente con el avance de las ciencias. Esta visión concibe al mundo en términos de un sistema vivo, un todo integrado, que forma una compleja red de interacciones o relaciones. Con F. Capra, no es demasiado aventurado suponer que todas las estructuras del universo son manifestaciones de su dinámica auto-organizada o mente cósmica, la misma que ha llevado a pensar en una conciencia cósmica.
Puesto que pulsar el espíritu de la cultura de cada tiempo es tarea ineludible de la educación, ante el impacto de la revolución causada por las tecnologías de la información y por el conocimiento científico y tecnológico, en pro de un pensamiento científico afianzado en una inteligencia colectiva, educar, en el sentido de compartir, ha de significar formar para el diálogo, para el asombro; " enseñar cómo vivir sin certeza y, sin embargo, no quedar paralizados por la incertidumbre"42.
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