Aproximación al concepto de Objetividad en Karl Popper - Criterios de trabajo (I)
Monografía creado por Eutimio Mejía Soto. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos2/documentos/fulldocs/eco/objepopper.htm
02 de Mayo de 2006
Ciencias sociales, Filosofía
3 - Criterios de trabajo (I)
1) Una definición satisfactoria de la verdad. Enunciado como el problema principal.
2) “La extensión del término verdadero”: orientando tal extensión a las oraciones, sin excluir secundariamente a otra clase de objetos.
3) “El significado del término verdadero”: se acerca a la concepción aristotélica clásica de la verdad “decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es falso, mientras que decir de lo que es que es, o de lo que no es que no es, es verdadero”.
4) “Un criterio de adecuación material de la definición”: a lo cual expone (Tarski, 1972, p. 16) “deseamos usar el término verdadero de manera tal que pueda enunciarse todas las equivalencias de la forma (T), y llamaremos adecuada a una definición de la verdad si de ella se siguen todas estas equivalencias”; (T) dada por X es verdadera si, y sólo si, p); donde X es el nombre de la oración y p es la oración.
5) La verdad como concepto semántico: la semántica se ocupa de relaciones entre las expresiones lingüísticas y los objetos; (Tarski, 1972, p. 18) “la manera más simple y natural de obtener una definición exacta de verdad es la que acarrea el uso de otras nociones semánticas, Ej. Satisfacción”.
6) “Lenguajes con una estructura especificada”: se hace necesario especificar la estructura del lenguaje formal y el vocabulario del lenguaje en que se han de dar las definiciones.
Con las orientaciones anteriores y los criterios de “incoherencia de los lenguajes semánticos” y “lenguaje, objeto y metalenguaje” logra formular una definición de verdad (Tarski, 1972, pp. 33-35) “llegamos a una definición de la verdad y de la falsedad diciendo simplemente que una oración es verdadera si es satisfecha por todos los objetos, y falsa en caso contrario... la concepción semántica de la verdad no nos da por así decir, ninguna posibilidad de elección entre diversas definiciones no equivalentes de esta noción”. La definición del concepto de verdad permite extenderse para tratar otras “nociones”, importantes tales como: satisfacción, designación y descripción.
Es claro al advertir que su concepción de la verdad no es la correcta, ni la única posible; una vez que es una noción que habrá que seguir trabajando, llegado a expresar y proponer que (Tarski, 1972, p. 42) “no nos enfrentamos con un concepto sino con diversos conceptos diferentes denotados por una palabra... debiéramos convenir en usar diferentes términos para designar los diferentes conceptos”.
Popper aborda su concepción de la verdad desde Tarski, al igual que en él se encuentra un fuerte aire popperiano en los criterios de aceptación de una teoría empírica. (Tarski, 1972, p. 65) “nos preguntamos si es razonable el siguiente postulado: -“una teoría aceptable no puede contener (o implicar) enunciado falso alguno”-. La respuesta a esta última pregunta es claramente negativa. Pues, ante todo, estamos prácticamente seguros –sobre la base de nuestra experiencia histórica- que toda teoría empírica aceptada hoy sería tarde o temprano rechazada o reemplazada por otra teoría”, expresa de igual forma “Tan pronto como logramos mostrar que una teoría empírica contiene (o implica) frases falsas, ya no puede considerarse aceptable”
En el acápite “Teoría de la verdad objetiva: la correspondencia con los hechos”, (Popper, 1994, pp. 272-279); se resalta el gran aporte de Tarski, “ la gran realización de Tarski y la verdadera importancia de su teoría para la filosofía de las ciencias empíricas residen, creo, en el hecho de que restableció una teoría de la correspondencia de la verdad absoluta u objetiva, que se había vuelto sospechosa. Reivindicó el libre uso de la idea intuitiva de la verdad como correspondencia con los hechos. Gracias a la obra de Tarski, la idea de verdad objetiva o absoluta, esto es, de la verdad como correspondencia con los hechos; parece ser aceptada con confianza en la actualidad por todos los que la comprenden.”
Le permite además a Popper hacer una distinción entre la ciencia pura y la ciencia aplicada “si deseamos dilucidar la diferencia entre ciencia pura y ciencia aplicada, entre la búsqueda de conocimientos y la búsqueda de poder o de instrumentos poderosos. Entonces no podemos prescindir de ella -noción de verdad-. Pues la diferencia es que, en la búsqueda de conocimiento, tratamos de hallar teorías verdaderas o al menos, teorías que estén más cerca de la verdad que otras, que correspondan mejor a los hechos; mientras que en la búsqueda de teorías que sean meramente instrumentos poderosos para ciertos propósitos, en muchos casos nos sirven muy bien teorías de las que sabemos que son falsas”
Verdad y objetividad: para abordar el concepto de verdad en Popper, se puede lograr desde diferentes posiciones del autor, para lo cual abordaremos únicamente dos puntos: el concepto de las fuentes del conocimiento y el concepto de verosimilitud. De las fuentes del conocimiento, se expondrán las principales tesis extractadas del artículo “Fuentes del conocimiento y de la ignorancia” a saber:
1. No hay fuentes del conocimiento. Debe darse bienvenida a toda sugerencia, pero todas deben ser sometidas a un examen crítico.
2. La pregunta epistemológica correcta no se refiere a la fuente sino más bien si la afirmación hecha es verdadera. Es decir si concuerda con los hechos.
3. Un procedimiento típico es examinar si nuestras teorías son compatibles con nuestras observaciones.
4. Tanto cualitativamente como cuantitativamente la fuente de nuestro conocimiento que es, con mucho la más importante –aparte de nuestro conocimiento innato- es la tradición.
5. El punto anterior no quiere decir que se defienda la actitud tradicionalista, pues toda parte de nuestro conocimiento tradicional y aun el innato, puede y debe someterse a la crítica.
6. El conocimiento no puede partir de la nada, ni tampoco de la observación, el avance del conocimiento consiste en la modificación del pensamiento anterior. Aunque por casualidad tenga otra razón.
7. Las epistemologías pesimistas y optimistas están igualmente equivocadas. Denota que están equivocadas las posiciones de quienes niegan toda posibilidad del conocimiento por no poder justificar el mismo, como quienes creen en la posibilidad de alcanzar conocimiento verdadero y absoluto; los optimistas epistemológicos se dividen en dos corrientes los racionalistas y los empiristas; los racionalistas consideran que lo único objetivo en el conocimiento son las ideas, que la verdad está en la razón (Descartes); los empiristas por el contrario creen que la verdad está en las impresiones que se dan a través de los sentidos, donde la verdad se alcanza por medio de una lectura correcta del libro de la naturaleza (Bacon).
8. Ni la razón, ni la observación son autoridades. La intuición intelectual y la imaginación son muy importantes, pero no son confiables, pueden mostrarnos las cosas muy claras y distintas pero conducirnos a error. La mayoría de las teorías son falsas, por no decir que todas.
9. Aunque la claridad es valiosa en si misma, no sucede lo mismo con la exactitud y la precisión: puede no valer la pena tratar de ser más preciso de lo que nuestro problema requiere. La precisión lingüística es un fantasma; por lo que deben evitarse a cualquier precio los problemas verbales.
10. Toda solución de un problema plantea nuevos problemas sin resolver, y ello es tanto más así cuanto más profundo era el problema original y más audaz su solución.
En la sociedad el papel que juega el hombre de ciencia es más influyente en su objeto de estudio, que la influencia que se puede ejercer en las ciencias naturales, así se expone en (Popper, 1981, p. 30) “por tanto, no debemos sorprendernos al ver que en las ciencias sociales no haya casi nada parecido a la objetividad y al ideal de búsqueda de la verdad que vemos en física. Es de esperar que nos encontremos en las ciencias sociales con tantas opiniones como se puedan encontrar en la vida social, tantos puntos de vista como hay intereses”. Aunque Popper acepte este argumento historicista, no comparte que el mismo impida la objetividad de las ciencias sociales, una vez que el análisis de los elementos no objetivos pertenece al “historicismo” o a la “sociología de la ciencia”, pero el estudio de la lógica de la ciencia conserva su posición crítica y por tanto se centra en el conocimiento objetivo.
El segundo elemento en mención además de las fuentes del conocimiento, es el concepto de verosimilitud, como aproximación al concepto de verdad, representa el grado de cercanía de una teoría en comparación con otra a la verdad, lo que se determina, por medio del análisis de su “contenido de verdad” y su “contenido de falsedad”. Pero el concepto de verosimilitud ha generado gran polémica como lo muestra (Moulines, 1997, p. 426-427) “como ha reconocido el propio Popper, su definición de verosimilitudes es defectuosa, pues produce inconsistencias... el principal problema es que dicho concepto, independientemente de la medida específica que se dé, no resuelve el problema para el que el realista recurre a él... debemos elegir las hipótesis mejor corroboradas, pero tiene nada garantiza que corroboración y verosimilitud vayan de la mano. Es perfectamente posible que hipótesis cada vez más corroboradas sea cada vez menos verosímiles. La verdad sigue estando ausente de la investigación científica. Que la ciencia avanza hacia la verdad es un supuesto injustificado y, por tanto gratuito. El realismo de Popper es puramente testimonial...”
El profesor García, desarrolla “La paradoja de la verdad variable”, para criticar fuertemente el concepto de verdad y de verosimilitud expuesto por Popper, (García, 2001, p. 71-74) “permítanme iniciar este apartado recurriendo a un símil gráfico. El propósito de la ciencia consiste en aproximarse, tanto como sea posible a la verdad. Popper, y con él muchos otros autores, han expresado su acuerdo al respecto, pero al tiempo nos han advertido que la línea de llegada no se encuentra dibujada de manera definitiva. Como en un universo en expansión, va modificándose de manera permanente de modo que a lo único que realmente alcanzas las teorías es la verosimilitud. Es como la carrera de Aquiles y la Tortuga: el veloz corredor no consigue alcanzar a su lento adversario a pesar de sus crecientes esfuerzos; si bien con cada momento que transcurre puede acercarse más. Se parece a la zanahoria que, colgada unos centímetros adelante del hocico de un jumento recalcitrante, le sirve como acicate para no desfallecer en su camino. En una representación esquemática que Popper incluyó en su libro Conocimiento objetivo aparece una diana en cuyo centro debe clavarse los dardos disparados por las teorías. La idea, escribe el autor, “es acertar tanto como sea posible en la región de la verdad”, pero olvidó decirnos que esos enunciados que ocupan el espacio demarcado para la verdad, no permanece allí por siempre. Como resultado de un fenómeno harto difícil de explicar, la ubicación de estos enunciados en la región de la verdad es temporal. Conforme se transforman las teorías científicas y surgen nuevos hallazgos, algunos enunciados abandonan este campo y son reemplazados por otros, que pueden ser esencialmente nuevos o haber sido reputados como falsos en el pasado“.
“El asunto se complica si tenemos en cuenta que Popper ha hecho de la verdad un asunto intemporal. En sus obras más recientes ha escrito que los enunciados son de una vez y para siempre verdaderos o falsos. Tal sugerencia es correcta, nuestra comprensión del mundo se vería afectada cada vez que seamos incapaces de descubrir con exactitud el valor de verdad de los enunciados... el descubrimiento de la verdad se torna en una meta que no puede alcanzarse jamás de manera efectiva... como no hay verdad definida es posible prolongar el juego para siempre, pues cuando pensemos haber acertado descubrimos que la meta se ha redefinido y que es indispensable revisar y modificar nuestras jugadas, si queremos seguir participando en él.”
Se culmina esta crítica con una cita de Popper[10], “existen verdades inciertas –incluso enunciados verdaderos que consideramos falsos- pero no existen certezas inciertas. Como nunca podemos conocer nada con seguridad, simplemente no vale la pena buscar la certeza; pero sí vale la pena buscar la verdad; y esto lo hacemos principalmente buscando equivocaciones a fin de poder corregirlas. Por ello la ciencia, el conocimiento científico, es siempre hipotético: es conocimiento por conjetura. Y el método de la ciencia es el método crítico: el método de búsqueda y eliminación de errores al servicio de la verdad”.
También descarta Popper la necesidad del conocimiento histórico como fundamental para la comprensión de la estructura lógica de las teorías, “no necesitamos saber, además, cuál de los planetas es el más viejo, o cuál entró en el sistema desde fuera: la historia de la estructura, aunque sea interesante, en nada contribuye a nuestra comprensión de su comportamiento y de su desarrollo futuro”
Con respecto a la sociología o sicología del conocimiento, Popper presenta una consideración especial para las ciencias sociales y el papel que juega la historia en la comprensión de las mismas, lo que sería parte de su análisis objetivo, “es obvio que las estructuras físicas difieren grandemente en este sentido de cualquier estructura social; estas no pueden ser entendidas, ni su futuro predicho, sin un cuidadoso estudio de su historia, aunque tuviésemos un conocimiento completo de su “constelación” en este momento”
Las diferencias en el estudio de la física y las ciencias sociales, se encuentra también en la posibilidad de aislar el objeto de estudio, para extraer del mismo las conclusiones “los experimentos sociológicos a gran escala nunca son experimentos en el sentido físico. No están hechos para hacer progresar el conocimiento como tal, sino para conseguir el éxito político. No son llevados a cabo en un laboratorio aislado del mundo exterior; por el contrario, el mero hecho de que sean llevados a cabo, cambia las condiciones de la sociedad. Nunca pueden ser repetidos precisamente bajo las mismas condiciones, ya que estas condiciones fueron cambiadas por su primera ejecución”, “... la situación puede haber cambiado mucho antes de que nadie haya notado el cambio”.
La discusión que sostiene Popper con los historicistas, implica no solo una refutación a tal concepción, sino también un reconocimiento de muchas de las tesis por ellos defendidas, pero que encierran una concepción de objetividad particular; para delimitar la acepción del término, se transcribe la concepción del autor sobre el historicismo, (Popper, 1981, p. 17) “entiendo por historicismo un punto de vista sobre las ciencias sociales que supone que la predicción histórica es el fin principal de éstas, y que supone que este fin es alcanzable por medio del descubrimiento de los ritmos o los modelos, de las leyes o las tendencias que yacen bajo la evolución de la historia”.
La disertación se agudiza con respecto a la unidad de método o a la diferencia de método que debe utilizar las ciencias naturales y las sociales; para argumentar la unidad de método Popper expone “la sociología, como la física, es una rama del conocimiento que intenta ser, al mismo tiempo empírica y teórica...” al definir qué se entiende por empírico y por empírico, se determina que la objetividad en ambas ciencias es alcanzada a través de la utilización del mismo método”.
“Al decir que es una disciplina teórica, entendemos que la sociología tiene que explicar y predecir acontecimientos, con la ayuda de teorías o leyes universales (que intentan descubrir); al describir la sociología como ciencia empírica, queremos decir que ha de estar corroborada por la experiencia, que los acontecimientos que explica y predice son hechos observables y que la observación es la base que acepta o rechaza cualquier teoría propuesta”.
2) “La extensión del término verdadero”: orientando tal extensión a las oraciones, sin excluir secundariamente a otra clase de objetos.
3) “El significado del término verdadero”: se acerca a la concepción aristotélica clásica de la verdad “decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es falso, mientras que decir de lo que es que es, o de lo que no es que no es, es verdadero”.
4) “Un criterio de adecuación material de la definición”: a lo cual expone (Tarski, 1972, p. 16) “deseamos usar el término verdadero de manera tal que pueda enunciarse todas las equivalencias de la forma (T), y llamaremos adecuada a una definición de la verdad si de ella se siguen todas estas equivalencias”; (T) dada por X es verdadera si, y sólo si, p); donde X es el nombre de la oración y p es la oración.
5) La verdad como concepto semántico: la semántica se ocupa de relaciones entre las expresiones lingüísticas y los objetos; (Tarski, 1972, p. 18) “la manera más simple y natural de obtener una definición exacta de verdad es la que acarrea el uso de otras nociones semánticas, Ej. Satisfacción”.
6) “Lenguajes con una estructura especificada”: se hace necesario especificar la estructura del lenguaje formal y el vocabulario del lenguaje en que se han de dar las definiciones.
Con las orientaciones anteriores y los criterios de “incoherencia de los lenguajes semánticos” y “lenguaje, objeto y metalenguaje” logra formular una definición de verdad (Tarski, 1972, pp. 33-35) “llegamos a una definición de la verdad y de la falsedad diciendo simplemente que una oración es verdadera si es satisfecha por todos los objetos, y falsa en caso contrario... la concepción semántica de la verdad no nos da por así decir, ninguna posibilidad de elección entre diversas definiciones no equivalentes de esta noción”. La definición del concepto de verdad permite extenderse para tratar otras “nociones”, importantes tales como: satisfacción, designación y descripción.
Es claro al advertir que su concepción de la verdad no es la correcta, ni la única posible; una vez que es una noción que habrá que seguir trabajando, llegado a expresar y proponer que (Tarski, 1972, p. 42) “no nos enfrentamos con un concepto sino con diversos conceptos diferentes denotados por una palabra... debiéramos convenir en usar diferentes términos para designar los diferentes conceptos”.
Popper aborda su concepción de la verdad desde Tarski, al igual que en él se encuentra un fuerte aire popperiano en los criterios de aceptación de una teoría empírica. (Tarski, 1972, p. 65) “nos preguntamos si es razonable el siguiente postulado: -“una teoría aceptable no puede contener (o implicar) enunciado falso alguno”-. La respuesta a esta última pregunta es claramente negativa. Pues, ante todo, estamos prácticamente seguros –sobre la base de nuestra experiencia histórica- que toda teoría empírica aceptada hoy sería tarde o temprano rechazada o reemplazada por otra teoría”, expresa de igual forma “Tan pronto como logramos mostrar que una teoría empírica contiene (o implica) frases falsas, ya no puede considerarse aceptable”
En el acápite “Teoría de la verdad objetiva: la correspondencia con los hechos”, (Popper, 1994, pp. 272-279); se resalta el gran aporte de Tarski, “ la gran realización de Tarski y la verdadera importancia de su teoría para la filosofía de las ciencias empíricas residen, creo, en el hecho de que restableció una teoría de la correspondencia de la verdad absoluta u objetiva, que se había vuelto sospechosa. Reivindicó el libre uso de la idea intuitiva de la verdad como correspondencia con los hechos. Gracias a la obra de Tarski, la idea de verdad objetiva o absoluta, esto es, de la verdad como correspondencia con los hechos; parece ser aceptada con confianza en la actualidad por todos los que la comprenden.”
Le permite además a Popper hacer una distinción entre la ciencia pura y la ciencia aplicada “si deseamos dilucidar la diferencia entre ciencia pura y ciencia aplicada, entre la búsqueda de conocimientos y la búsqueda de poder o de instrumentos poderosos. Entonces no podemos prescindir de ella -noción de verdad-. Pues la diferencia es que, en la búsqueda de conocimiento, tratamos de hallar teorías verdaderas o al menos, teorías que estén más cerca de la verdad que otras, que correspondan mejor a los hechos; mientras que en la búsqueda de teorías que sean meramente instrumentos poderosos para ciertos propósitos, en muchos casos nos sirven muy bien teorías de las que sabemos que son falsas”
Verdad y objetividad: para abordar el concepto de verdad en Popper, se puede lograr desde diferentes posiciones del autor, para lo cual abordaremos únicamente dos puntos: el concepto de las fuentes del conocimiento y el concepto de verosimilitud. De las fuentes del conocimiento, se expondrán las principales tesis extractadas del artículo “Fuentes del conocimiento y de la ignorancia” a saber:
1. No hay fuentes del conocimiento. Debe darse bienvenida a toda sugerencia, pero todas deben ser sometidas a un examen crítico.
2. La pregunta epistemológica correcta no se refiere a la fuente sino más bien si la afirmación hecha es verdadera. Es decir si concuerda con los hechos.
3. Un procedimiento típico es examinar si nuestras teorías son compatibles con nuestras observaciones.
4. Tanto cualitativamente como cuantitativamente la fuente de nuestro conocimiento que es, con mucho la más importante –aparte de nuestro conocimiento innato- es la tradición.
5. El punto anterior no quiere decir que se defienda la actitud tradicionalista, pues toda parte de nuestro conocimiento tradicional y aun el innato, puede y debe someterse a la crítica.
6. El conocimiento no puede partir de la nada, ni tampoco de la observación, el avance del conocimiento consiste en la modificación del pensamiento anterior. Aunque por casualidad tenga otra razón.
7. Las epistemologías pesimistas y optimistas están igualmente equivocadas. Denota que están equivocadas las posiciones de quienes niegan toda posibilidad del conocimiento por no poder justificar el mismo, como quienes creen en la posibilidad de alcanzar conocimiento verdadero y absoluto; los optimistas epistemológicos se dividen en dos corrientes los racionalistas y los empiristas; los racionalistas consideran que lo único objetivo en el conocimiento son las ideas, que la verdad está en la razón (Descartes); los empiristas por el contrario creen que la verdad está en las impresiones que se dan a través de los sentidos, donde la verdad se alcanza por medio de una lectura correcta del libro de la naturaleza (Bacon).
8. Ni la razón, ni la observación son autoridades. La intuición intelectual y la imaginación son muy importantes, pero no son confiables, pueden mostrarnos las cosas muy claras y distintas pero conducirnos a error. La mayoría de las teorías son falsas, por no decir que todas.
9. Aunque la claridad es valiosa en si misma, no sucede lo mismo con la exactitud y la precisión: puede no valer la pena tratar de ser más preciso de lo que nuestro problema requiere. La precisión lingüística es un fantasma; por lo que deben evitarse a cualquier precio los problemas verbales.
10. Toda solución de un problema plantea nuevos problemas sin resolver, y ello es tanto más así cuanto más profundo era el problema original y más audaz su solución.
En la sociedad el papel que juega el hombre de ciencia es más influyente en su objeto de estudio, que la influencia que se puede ejercer en las ciencias naturales, así se expone en (Popper, 1981, p. 30) “por tanto, no debemos sorprendernos al ver que en las ciencias sociales no haya casi nada parecido a la objetividad y al ideal de búsqueda de la verdad que vemos en física. Es de esperar que nos encontremos en las ciencias sociales con tantas opiniones como se puedan encontrar en la vida social, tantos puntos de vista como hay intereses”. Aunque Popper acepte este argumento historicista, no comparte que el mismo impida la objetividad de las ciencias sociales, una vez que el análisis de los elementos no objetivos pertenece al “historicismo” o a la “sociología de la ciencia”, pero el estudio de la lógica de la ciencia conserva su posición crítica y por tanto se centra en el conocimiento objetivo.
El segundo elemento en mención además de las fuentes del conocimiento, es el concepto de verosimilitud, como aproximación al concepto de verdad, representa el grado de cercanía de una teoría en comparación con otra a la verdad, lo que se determina, por medio del análisis de su “contenido de verdad” y su “contenido de falsedad”. Pero el concepto de verosimilitud ha generado gran polémica como lo muestra (Moulines, 1997, p. 426-427) “como ha reconocido el propio Popper, su definición de verosimilitudes es defectuosa, pues produce inconsistencias... el principal problema es que dicho concepto, independientemente de la medida específica que se dé, no resuelve el problema para el que el realista recurre a él... debemos elegir las hipótesis mejor corroboradas, pero tiene nada garantiza que corroboración y verosimilitud vayan de la mano. Es perfectamente posible que hipótesis cada vez más corroboradas sea cada vez menos verosímiles. La verdad sigue estando ausente de la investigación científica. Que la ciencia avanza hacia la verdad es un supuesto injustificado y, por tanto gratuito. El realismo de Popper es puramente testimonial...”
El profesor García, desarrolla “La paradoja de la verdad variable”, para criticar fuertemente el concepto de verdad y de verosimilitud expuesto por Popper, (García, 2001, p. 71-74) “permítanme iniciar este apartado recurriendo a un símil gráfico. El propósito de la ciencia consiste en aproximarse, tanto como sea posible a la verdad. Popper, y con él muchos otros autores, han expresado su acuerdo al respecto, pero al tiempo nos han advertido que la línea de llegada no se encuentra dibujada de manera definitiva. Como en un universo en expansión, va modificándose de manera permanente de modo que a lo único que realmente alcanzas las teorías es la verosimilitud. Es como la carrera de Aquiles y la Tortuga: el veloz corredor no consigue alcanzar a su lento adversario a pesar de sus crecientes esfuerzos; si bien con cada momento que transcurre puede acercarse más. Se parece a la zanahoria que, colgada unos centímetros adelante del hocico de un jumento recalcitrante, le sirve como acicate para no desfallecer en su camino. En una representación esquemática que Popper incluyó en su libro Conocimiento objetivo aparece una diana en cuyo centro debe clavarse los dardos disparados por las teorías. La idea, escribe el autor, “es acertar tanto como sea posible en la región de la verdad”, pero olvidó decirnos que esos enunciados que ocupan el espacio demarcado para la verdad, no permanece allí por siempre. Como resultado de un fenómeno harto difícil de explicar, la ubicación de estos enunciados en la región de la verdad es temporal. Conforme se transforman las teorías científicas y surgen nuevos hallazgos, algunos enunciados abandonan este campo y son reemplazados por otros, que pueden ser esencialmente nuevos o haber sido reputados como falsos en el pasado“.
“El asunto se complica si tenemos en cuenta que Popper ha hecho de la verdad un asunto intemporal. En sus obras más recientes ha escrito que los enunciados son de una vez y para siempre verdaderos o falsos. Tal sugerencia es correcta, nuestra comprensión del mundo se vería afectada cada vez que seamos incapaces de descubrir con exactitud el valor de verdad de los enunciados... el descubrimiento de la verdad se torna en una meta que no puede alcanzarse jamás de manera efectiva... como no hay verdad definida es posible prolongar el juego para siempre, pues cuando pensemos haber acertado descubrimos que la meta se ha redefinido y que es indispensable revisar y modificar nuestras jugadas, si queremos seguir participando en él.”
Se culmina esta crítica con una cita de Popper[10], “existen verdades inciertas –incluso enunciados verdaderos que consideramos falsos- pero no existen certezas inciertas. Como nunca podemos conocer nada con seguridad, simplemente no vale la pena buscar la certeza; pero sí vale la pena buscar la verdad; y esto lo hacemos principalmente buscando equivocaciones a fin de poder corregirlas. Por ello la ciencia, el conocimiento científico, es siempre hipotético: es conocimiento por conjetura. Y el método de la ciencia es el método crítico: el método de búsqueda y eliminación de errores al servicio de la verdad”.
También descarta Popper la necesidad del conocimiento histórico como fundamental para la comprensión de la estructura lógica de las teorías, “no necesitamos saber, además, cuál de los planetas es el más viejo, o cuál entró en el sistema desde fuera: la historia de la estructura, aunque sea interesante, en nada contribuye a nuestra comprensión de su comportamiento y de su desarrollo futuro”
Con respecto a la sociología o sicología del conocimiento, Popper presenta una consideración especial para las ciencias sociales y el papel que juega la historia en la comprensión de las mismas, lo que sería parte de su análisis objetivo, “es obvio que las estructuras físicas difieren grandemente en este sentido de cualquier estructura social; estas no pueden ser entendidas, ni su futuro predicho, sin un cuidadoso estudio de su historia, aunque tuviésemos un conocimiento completo de su “constelación” en este momento”
Las diferencias en el estudio de la física y las ciencias sociales, se encuentra también en la posibilidad de aislar el objeto de estudio, para extraer del mismo las conclusiones “los experimentos sociológicos a gran escala nunca son experimentos en el sentido físico. No están hechos para hacer progresar el conocimiento como tal, sino para conseguir el éxito político. No son llevados a cabo en un laboratorio aislado del mundo exterior; por el contrario, el mero hecho de que sean llevados a cabo, cambia las condiciones de la sociedad. Nunca pueden ser repetidos precisamente bajo las mismas condiciones, ya que estas condiciones fueron cambiadas por su primera ejecución”, “... la situación puede haber cambiado mucho antes de que nadie haya notado el cambio”.
La discusión que sostiene Popper con los historicistas, implica no solo una refutación a tal concepción, sino también un reconocimiento de muchas de las tesis por ellos defendidas, pero que encierran una concepción de objetividad particular; para delimitar la acepción del término, se transcribe la concepción del autor sobre el historicismo, (Popper, 1981, p. 17) “entiendo por historicismo un punto de vista sobre las ciencias sociales que supone que la predicción histórica es el fin principal de éstas, y que supone que este fin es alcanzable por medio del descubrimiento de los ritmos o los modelos, de las leyes o las tendencias que yacen bajo la evolución de la historia”.
La disertación se agudiza con respecto a la unidad de método o a la diferencia de método que debe utilizar las ciencias naturales y las sociales; para argumentar la unidad de método Popper expone “la sociología, como la física, es una rama del conocimiento que intenta ser, al mismo tiempo empírica y teórica...” al definir qué se entiende por empírico y por empírico, se determina que la objetividad en ambas ciencias es alcanzada a través de la utilización del mismo método”.
“Al decir que es una disciplina teórica, entendemos que la sociología tiene que explicar y predecir acontecimientos, con la ayuda de teorías o leyes universales (que intentan descubrir); al describir la sociología como ciencia empírica, queremos decir que ha de estar corroborada por la experiencia, que los acontecimientos que explica y predice son hechos observables y que la observación es la base que acepta o rechaza cualquier teoría propuesta”.
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