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Aproximación al concepto de Objetividad en Karl Popper - Criterios de trabajo (II)

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Monografía creado por Eutimio Mejía Soto. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos2/documentos/fulldocs/eco/objepopper.htm
02 de Mayo de 2006
Ciencias socialesFilosofía

4 - Criterios de trabajo (II)

En la anterior afirmación de Popper, subyacen los siguientes elementos  problémicos; el sociólogo  (o el físico)  no intentan  descubrir leyes, bajo el lenguaje popperiano ellos intentarían  imponer leyes  a la naturaleza (lo argumenta Popper desde la concepción de Kant), (Popper, 1994, p. 237) “para decirlo en palabras de Kant “Nuestro intelecto no extrae  sus leyes de la naturaleza... sino que  las impone  a la naturaleza” ... preferiría, expresarla en la siguiente forma modificada –nuestro intelecto  no extrae  sus leyes de la naturaleza, sino que trata –con diversos grados de éxito- de imponer  a la naturaleza leyes que inventa libremente”, una vez que no es objetivo el intento de descubrir leyes, con la ayuda del  método inductivo.  Otro elemento  problémico  es la observación  sugerida Popper, la cual debe entenderse necesaria en el  proceso  de validación  de la teoría y no en su construcción; es decir, la teoría   se formula a partir  de la utilización  de un método deductivo y la observación  permite  falsear cualquier teoría científica, en tal sentido no es  cualquier  tipo de observación  la que  propone  el autor, es una    observación  que se  centra  en los hechos que evidencien  el no cumplimiento  de lo  prescrito  por la teoría; la otra observación  que busque  confirmaciones  de la teoría no es una herramienta objetiva, pues esta búsqueda de elementos confirmatorios no permite la evolución del conocimiento científico, una vez que la verdadera validación de la teoría se logra con intentos reales de falsación.

Argumenta Popper la unidad  de método en la siguiente afirmación  “cuando hablamos de éxito, en física, pensamos en el éxito de sus predicciones; y el éxito de sus predicciones puede decirse que es lo mismo que la  corroboración  empírica de las leyes de la física. Cuando  contrastamos  el relativo éxito  de la sociología con el éxito de la  física, estamos suponiendo que el éxito  de la sociología consistiría, de la misma forma y básicamente, en la corroboración de las predicciones. De aquí se sigue que ciertos métodos –predicciones con la ayuda de leyes y el poner a prueba las leyes por medio de la observación- tienen que ser a su vez comunes a la física y a la sociología”.

La corroboración empírica de la  teoría ha de entenderse más que por el cumplimiento  de las  formuladas, porque  no se den los hechos que la teoría prohíbe. Pero la formulación  de una unidad de método no implica  el desconocimiento de diferencias entre las ciencias sociales y las ciencias naturales; pero tales disimilitudes no impiden que la objetividad del estudio de las mismas se desarrolle en unos esquemas generales de intentos de imponer leyes que determinen regularidades en los universales, más que centrados en análisis de comportamiento de los singulares.

La objetividad es entendida en Popper no sólo como un factor de tipo individual, sino como un factor de carácter colectivo y social; el autor lo expresa en (Popper, 1981, p. 170-171) “es interesante  que lo que normalmente se llama objetividad científica se basa, hasta cierto punto, en instituciones sociales.  La ingenua  opinión de que la objetividad científica se basa en la actitud mental o psicológica del hombre de ciencia individual, en su educación, cuidado y desinterés científico, genera como reacción  la opinión  escéptica de que los hombres de ciencia no pueden nunca ser objetivos. Según esta opinión, su falta de objetividad será seguramente desdeñable en las ciencias naturales, en las que las pasiones no se excitan, pero en las ciencias sociales, en las que quedan implicados prejuicios  sociales, preferencias de clase e intereses personales, puede  ser fatal.  Esta doctrina, desarrollada con todo detalle  por la llamada “Sociología del conocimiento”, olvida enteramente  el carácter social o institucional del conocimiento científico, porque  se basa en la ingenua opinión  de que la objetividad depende  de la psicología  del hombre de ciencia individual. Olvida  el hecho  de que ni la sequedad ni la abstracción  de una materia  de estudio de las ciencias naturales impide que la parcialidad y el interés  propio  influyan en las creencias del hombre de ciencia, y que si tuviésemos que depender de su  desinterés, incluso la ciencia natural sería totalmente in-hacedera.  Lo que  la sociología del conocimiento olvida es precisamente la sociología del conocimiento, el carácter social o público de la ciencia.  Olvida el hecho de que es el carácter público de la ciencia y de sus instituciones  el que impone una disciplina mental sobre el hombre de ciencia individual y el que salvaguarda la objetividad de la ciencia y su tradición  de discutir críticamente  las nuevas ideas.

... como la investigación  científica  de problemas   sociales tiene necesariamente que  influir  en la vida social, es imposible que el sociólogo  que advierta esta influencia  mantenga la debida actitud científica  de objetividad desinteresada. Pero no  hay nada privativo de la ciencia  social en esta situación. Un físico o un ingeniero físico están en la misma situación. Sin ser un sociólogo, puede  darse cuenta  de que el invento  de un nuevo avión  puede tener una influencia  tremenda sobre la sociedad”.

En la afirmación anterior Popper hace referencia al término de objetividad sin determinar efectivamente lo que entiende por el mismo, aunque reconoce que no es una actitud desinteresada del científico frente al conocimiento científico, deja la sensación de que la misma es una actitud particular del hombre de ciencia, entendido no en el sentido individual, sino en su condición cultural, de miembro de una sociedad. Pero esta concepción dista mucho de la definición que da de “objetividad” desde la teoría de los tres mundos, donde lo objetivo es una construcción teórica o artística que se ha independizado del hombre después de ser creado, cobrando por sí misma, autonomía e independencia.

Popper coincide con   Hayek en la defensa dela libertad como fundamento  del hombre, la libertad como necesaria en el progreso del hombre,   así lo expone Hayek en sus obras “Camino de servidumbre” y “fundamentos de la libertad”, donde  la coacción solo puede ser permitida, cuando se ejerce por parte del estado para evitar o reparar la coacción que individuos ejercen sobre otros individuos; se expone que cualquier intento  de generalizar principios, valores y fines sociales, lo único que logra es la tiranía  del deber ser construido  por un grupo de personas y que negaría  la opción  que otros hombres asumieran  su propio camino, asumiendo también sus respetivas consecuencias, una vez que liberad no pueden existir sin responsabilidad.  Si asociamos el término libertad con el de objetividad, entendiendo la objetividad desde actitud y no desde tercer mundo, se diría que la objetividad requiere el máximo de libertad del hombre de ciencia para investigar, de lo contrario el investigador es un constructor de teorías de “falso conocimiento” o “ad hoc” con el propósito de justificar las acciones presentes o futuras de quien cancela la investigación.

Popper en similar sentido al de Hayek, expone que la ciencia no debe intentar controlar  el factor humano, una vez que si busca manipular la naturaleza humana, se sustenta tal intento en un “capricho” de un grupo o un individuo, actitud contraria a la ciencia misma. “Sin duda, la biología y la sicología pueden  resolver o podrán pronto resolver, “el problema de transformar al hombre”. Sin embargo, aquellos intenten hacer esto destruirán inevitablemente la objetividad de la ciencia y de esta forma a la ciencia misma, ya que ambas están basadas en la libre competencia del pensamiento; es decir en la libertad; (en este sentido y aplicado a la ciencia social, escribió el libro “La sociedad abierta y sus enemigos). Si se quiere que continúe el crecimiento de la razón y que sobreviva la racionalidad humana, nunca se habrá de intervenir en la diversidad  de los individuos y de sus opiniones, fines y propósitos (excepto en casos extremos, cuando la libertad política  esta en peligro);  incluso  la llamada, tan satisfactoria emocionalmente, a una común tarea, por excelente  que sea, es una llamada a abandonar toda rivalidad de opiniones morales y la mutua crítica y discusión causadas por esas opiniones. Es una llamada a abandonar el pensamiento racional”.

La anterior consideración popperiana expone la relación  directa que existe entre la libertad y  la objetividad, entre la objetividad y el progreso del conocimiento, en tal sentido, la racionalidad crítica  exige  la defensa  de condiciones  de libertad como criterio fundamental  para el desarrollo del conocimiento científico objetivo. “El evolucionista que pide control científico de la naturaleza no advierte lo suicida que es esta petición. El resorte y motor de la evolución  y el progreso es la variedad del material que puede llegar a ser objeto de selección.  En cuanto concierne a la evolución humana, lo es “libertad de ser singular y distinto del vecino”, “de estar  en desacuerdo con la mayoría y seguir  el propio camino”. El   control holistico, que  llevaría no a la igualación de los  derechos humanos, sino a la de las mentes humanas, significaría el final del progreso”

El trabajo de Popper al enmarcarse dentro de la línea de la lógica de la investigación, traza  límites con la historia de la ciencia y con los análisis que pretenden entregar a la historia y a la sociología un papel más importante, que el de anecdotario  de ensayos y errores; situación que le permite al profesor  Antonio Beltrán en la introducción al texto de Kuhn  “¿Qué son las revoluciones científicas?”, hacer el siguiente comentario (Kuhn, 1995, p. 13) “pronto vendría  Popper a crítica las tesis centrales del empirismo  lógico, defendiendo el falsacionismo contra el verificacionismo, el método hipotético-deductivo contra la inducción  y proponiendo como problema básico el del crecimiento de la ciencia. Pero  eso no acercaba en lo más mínimo  la filosofía de la ciencia a la historia de la ciencia.  Por el contrario  Popper  pone más énfasis  aún en que ambas cosas no sólo son distintas sino que  la historia está  subordinada a la filosofía  de la ciencia. Formulara así  lo que llama “principio de transferencia”. Esta es una de las joyas popperianas que luce así -“todo lo que es verdad en el dominio de la lógica, lo es también en el método científico y en la historia de la ciencia”-“

Lakatos expone que la historia debe nutrirse de la filosofía de la ciencia y viceversa, para ello toma la frase de Kant “la filosofía de la ciencia sin historia de la ciencia es vacía; la historia de la ciencia sin filosofía  de la ciencia es ciega”. Sus tesis las presenta de la siguiente forma (Lakatos, 1983, p. 134) “se defenderá que: a)  la filosofía de la ciencia suministra metodologías  normativas  con las que el historiador  reconstruye la “historia interna”, ofreciendo  de este modo una explicación racional del crecimiento del conocimiento objetivo; b)  dos metodologías rivales pueden ser evaluadas con ayuda de la historia (interpretada normativamente); c)  cualquier  reconstrucción  racional  de la historia debe ser  complementada mediante una historia externa (socio-sicológica)”. Tal aseveración de Lakatos permite encontrar una diferencia con respecto a la objetividad en el estudio de la ciencia; mientras para Popper la objetividad la impone el estudio lógico de la investigación, desde el análisis de las estructuras de las teorías y su validación; para Lakatos el estudio del conocimiento objetivo exige un análisis desde   la filosofía de la ciencia y desde la historia de la ciencia.

Bajo la anterior concepción, Popper considera objetivo los lineamientos desarrollados bajo los criterios lógicos, que supeditan las demás consideraciones sobre la ciencia que se hacen desde estudios diferentes a los de la lógica de la investigación científica; a lo que el profesor  Beltrán  contrapone la afirmación de Koyré “la historia del pensamiento  científico  no es enteramente  lógica. Por eso, para comprender su evolución  hay que  tener  en cuenta factores extra-lógicos”[11]

La dicotomía  puede superarse  delimitando  las disciplinas  y  reconociendo en ellas de forma individual su autonomía, su independencia y objetividad; formulando que tienen igual objeto material de estudio “la ciencia”, pero cada una tiene un objeto formal de estudio muy particular (filosofía de la ciencia, historia de la ciencia, sociología de la ciencia, sicología de la ciencia); lo que permite además  potenciar  el enriquecimiento  teórico-práctico desde el diálogo igualitario y no pretendidamente jerárquico  entre las mismas; de donde se puede concluir que no  existe un mayor grado de objetividad en una de estas disciplinas de forma per se y a priori, sino que cada una tiene su campo de acción  específico y la objetividad se determina a partir  del estudio crítico de las mismas.

El trabajo conjunto  entre  filosofía  de la ciencia e historia de la ciencia no disminuye  la objetividad  a ninguna  de las dos disciplinas, por el contrario las puede fortalecer, como se expone en (Kuhn, 1995, p. 19) “la historia de la ciencia puede contribuir  a salvar  la brecha que hay entre los filósofos  de la ciencia y la propia ciencia, y puede ser para ellos una fuente de problemas y datos”.

El profesor Beltrán expone que las consecuencias de la discusión  en la que participa o inicia Popper frente  a la distinción entre la “lógica de la justificación” y la “lógica del descubrimiento” o “contexto del descubrimiento”  ha llevado a Popper a defender argumentos  que lo ubicarían en una actitud no crítica, contraría al modelo pro el expuesto, en los comentarios siguientes del profesor Beltrán   se evidencia tal crítica donde analiza la reacción de Popper frente  a la propuesta kuhniana, que pone en tela de juicio la objetividad popperiana   (Kuhn, 1995, p. 33-37) “la reacción de Popper no fue una muestra de su racionalismo crítico  que había postulado, o quizá si lo fue.  El hecho es que  haciendo extensibles las consecuencias que la inconmensurabilidad tenía en su lógica a las dimensiones históricas  y sicológicas, la rechazaba como un “dogma peligroso” e insistió desde entonces, sin más, en la afirmación de la racionalidad y el progreso según sus criterios. Al aceptar la existencia de la “ciencia normal” era para decir que “el científico normal”  tal como Kuhn lo describe, es una persona que habría que compadecer. Parece que si el análisis  lógico de los productos  científicos o la metodología popperiana consiste en esforzarse  por elaborar unas reglas  metodológicas que nadie usa, para una ciencia que nadie hace, podemos preguntarnos  qué sentido  tiene todo esto.” Cita Beltrán las posturas de Sneed, Stegmüeller y Moulines entre otros, quienes encontraron sumamente importante  la obra de  Kuhn y sobre Popper afirman “la versión de Popper o sus antecesores es, efectivamente  insostenible porque  con su “imitación  dela manera de proceder matemático” utiliza un concepto de teoría inadecuado”

Feyerabend ha sido uno de los grandes críticos de Popper, al respecto se presentaran unas de las críticas más significativas que él presentó al racionalismo crítico en el texto “Diálogos sobre el método”, donde con respecto a Popper dice  que “no es un filósofo, es un maestro de escuela” sobre la crítica de Popper a Freud y la admiración que siente por Einstein, expone el siguiente comentario: “no ha existido nunca el monstruo del “psicoanálisis”   tal como es descrito por Popper. Cuando Freud salió  a la luz pública estaba solo. Tenía ciertas  ideas que fue desarrollando, contrastando y modificando. La teoría de Freud y Breuer constituye   la primera etapa  de este desarrollo.  Según esta teoría, la histeria  se debe  a eventos  traumatizantes y puede curarse  ayudando al paciente  a recordar  y revocar  dichos eventos.  La teoría no sobrevivió. Se descubrió  que no siempre es suficiente  el recuerdo del evento y  se descubrió   además  que las supuestas  curaciones sólo sustituyen unos síntomas por otros. En consecuencia, Freud volvió a modificar su teoría. Luego, sus discípulos y colaboradores empezaron a criticarle. Se consiguió  así  la sicología individual   y la sicología  de Jung.   La teoría de la relatividad nunca condujo  a semejante proliferación  de puntos  de vista   ni a semejante plétora de  críticas. Muy al contrario, cuando la teoría  especial  de la relatividad tropezó  con su primera dificultad, Einstein  no se impresionó  por ello. Subrayó  que la teoría  era simple, que tenía  sentido para él, y que no estaba dispuesto a abandonarla. Posteriormente  ridiculizó  a quienes se impresionaban  por la “verificación  producida por pequeños efectos” como solía llamar, de forma un tanto irónica, a los procedimientos de contrastación. Así que ya ve usted, la  explicación que aduce Popper de la situación histórica  no profundiza mucho y es incorrecta incluso en la superficie...”, “... lo que usted llama la “Teoría de Popper” constituye una contribución  a la teoría de la confirmación y no tiene nada que ver con la ciencia”.

Continúa diciendo de Popper que “los enunciados contrastantes son enunciados que supone han de obtenerse  por medio de experimentos o de la observación. Después de todo, Popper es un empirista e insiste hasta la saciedad en ello... pues su Lógica de la investigación científica, nos encontramos  con enunciados generales y enunciados singulares. Pero  ahora no nos interesa esta deficiencia. Se trata de una deficiencia susceptible de enmienda. Vamos a suponer en consecuencia, que el modelo  de Popper constituye una re-construcción  correcta  de una parte de la ciencia; ello deja intacta la cuestión  de si dicho modelo funciona en este mundo... el problema es el siguiente. Si usted  hace una generalización  y no encuentra  evidencia  alguna que la amenace, entonces  puede usarla en alguna tarea constructiva. Puede contrastarla, en el decurso  de la contrastación  encontrará hechos nuevos y así  aumentará gradualmente  tanto su conocimiento factual como su comprensión del mundo. Si después de 50 años se ve forzado  a abandonar su teoría debido  a  la evidencia  en contra, no se habrá producido  ningún perjuicio, pues la teoría, aunque  falsa, le ha ayudado a hacer avanzar la ciencia... en nuestro mundo, las reglas de Popper son instrumentos  inadecuados  para seleccionar teorías  de modo racional”.

Con respecto a al objeto de la ciencia Popper desarrolla  un capitulo (Popper, 1994, p. 181-192), de donde se sustentan las siguientes afirmaciones:

1.      Los científicos tienen diferentes metas  (pero por ello la ciencia no pierde objetividad), la ciencia carece de metas.

2.      La ciencia consiste en dar explicaciones  satisfactorias de todo aquello que nos parece  precisar una explicación.

3.      Se deben rechazar como insatisfactorias las  explicaciones de tipo circular, por lo que se pide una explicans (explanans) que sea contrastable independientemente.

4.       Con respecto a las regularidades dice “las leyes de la naturaleza las pensamos, más bien, como descripciones  (conjeturales)  de las propiedades estructurales de la naturaleza –o de nuestro propio mundo-

5.      Concluye sobre el objeto de la ciencia “la razón es que, una vez que se ha dicho  que el objeto de la ciencia es explicar y que la explicación  más satisfactoria será aquella contrastable y contrastada de hecho de un modo más rigurosa, sabemos todo lo que necesitamos saber como metodólogos.

En Popper se pueden estudiar tres aspectos  fundamentales: el principio de demarcación, el rechazo a la inducción-modelo alternativo de la deducción y el falsacionismo; los tres  elementos están relacionados con la objetividad de forma directa, a continuación se presenta cada uno de estos tópicos y su interacción con la objetividad.
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