1. Que el tercer mundo es el mundo objetivo
2. Que en el mundo objetivo no solo se encuentran construcciones cinéticas, sino también poéticas y artísticas.
3. Que la existencia del mundo objetivo es independiente de la existencias de los otros dos mundos, si bien requiere de los dos mundos anteriores para su construcción, después de creado es independiente y relativamente autónomo.
El tercer mundo expuesto por Popper es muy amplio y su delimitación es un tanto ambigua, como elementos de tercer mundo hacen parte del conocimiento objetivo, entre ellos se pueden encontrar, (Popper, 1982b, p. 107) “entre los inquilinos de mi tercer mundo se encuentran especialmente los sistemas teóricos y tan importantes como ellos son los problemas y las situaciones problemáticas. Demostraré también que los inquilinos más importantes de este mundo son los argumentos críticos y lo que podríamos llamar –por semejanza con los estados físicos o los estados de conciencia- el estado de discusión o el estado de un argumento crítico, así como los contenidos de las revistas, libros y bibliotecas”
La anterior afirmación puede conducir a una ambigüedad (parece dar un doble significado al término), en la determinación del concepto de objetividad, una vez que se puede entender como una actitud del científico en el proceso de desarrollo del conocimiento y también como una construcción no sólo de los hombres de ciencia, sino una creación humana, independiente perteneciente al tercer mundo. Lo que puede ampliar la discusión del mundo objetivo o tercer mundo es la inclusión en el mismo de las obras poéticas y las obras de arte, una vez que la validación por objetividad científica sería posible en la tal caso a partir la capacidad-potencia de la obra de ser interpretada.
Popper defiende la existencia y autonomía del tercer mundo con la ayuda del siguiente ejemplo “todas las maquinas y herramientas han sido destruidas, junto con todo nuestro aprendizaje subjetivo, incluyendo el conocimiento subjetivo sobre las máquinas, las herramientas y como usarlas. Sin embargo, sobreviven las bibliotecas y nuestra capacidad de aprender en ellas. Está claro que, tras muchas penalidades, nuestro mundo puede echar a andar de nuevo”.
La propuesta de la existencia de un tercer mundo autónomo e independiente, le permite a Popper presentarlo como un mundo objetivo y su estudio epistemológico como una actividad de carácter objetiva, que se opone a la epistemología tradicional subjetiva centrada en el segundo mundo (las concepciones derivadas del pensamiento cartesiano son un ejemplo, donde la objetividad y búsqueda de verdad se centraba en encontrar las “ideas claras y distintas). Entiende la epistemología como “la teoría del conocimiento científico” y “el conocimiento científico pertenece al tercer mundo, al mundo de las teorías objetivas, de los problemas objetivos y de los argumentos objetivos”
El sentido del conocimiento objetivo, se orienta al contenido objetivo y no a la actitud de pensar, lo que indicaría que no es la actitud del hombre de ciencia o del hombre de arte o que merece tal atributo; “el conocimiento en este sentido objetivo es totalmente independiente de su creencia o disposición a asentir o actuar. El conocimiento en sentido objetivo es conocimiento sin conocedor: es conocimiento sin sujeto cognoscente”.
La propuesta de un tercer mundo objetivo se resume en seis tesis, tres básicas y tres de apoyo:
Tesis básicas:
1. La irrelevancia de una epistemología subjetivista.
2. La relevancia de una epistemología objetivista
3. Una epistemología objetivista que estudia el tercer mundo contribuye a arrojar luz sobre el segundo mundo de la conciencia subjetiva, pero la conversa no es verdadera.
Las tres tesis básicas, permiten evaluar la preeminencia del tercer mundo como conocimiento de carácter objetivo, la epistemología denominada por Popper como subjetivista, tiene gran relación con la sociología y la sicología del conocimiento, que él denominaría como la epistemología tradicional, que bajo su apreciación no puede recibir el nombre de epistemología. Tal análisis permite advertir que la epistemología es el estudio de los elementos del tercer mundo, sin estudiar las razones de su origen y los factores extra-lógicos que lo fomentaron, impulsaron y desarrollaron.
Tesis de apoyo:
1. El tercer mundo es un producto natural del animal humano, comparable a una tela de araña.
2. El tercer mundo es autónomo en gran medida, pero los hombres actúan sobre él y él sobre los hombres.
3. Hay interacción entre el hombre y el tercer mundo, existiendo una estrecha analogía entre el crecimiento del conocimiento y el crecimiento biológico.
La preocupación por el estudio del conocimiento en un sentido objetivo, llevó a Popper a marcar clara diferencia entre la sociología del conocimiento y la lógica del conocimiento; para distinguir entre ambas disciplinas y determinar la supremacía de la lógica de las estructuras cognoscitivas sustenta las siguientes tres tesis:
1. ”Deberíamos tener siempre en cuenta la distinción que hay entre los problemas relacionados con nuestras contribuciones personales a la producción del conocimiento científico, por una parte y los problemas relacionados con la estructura de los diversos productos, como teorías o argumentos científicos, por la otra”.
2. “Deberíamos constatar que el estudio de los productos es mucho más importante que el estudio de la producción, incluso para comprender la producción y sus métodos”
3. “Podemos aprender más sobre la heurística y la metodología e incluso sobre la sociología de la investigación, estudiando las teorías y los argumentos en pro y en contra que empleando un método directo conductista, psicológico o sociológico. En general, podemos aprender muchísimo sobre el comportamiento o la psicología mediante el estudio de los productos”
Las tres tesis anteriores de Popper, refuerzan la importancia del tercer mundo, como un el mundo objetivo, autónomo en gran parte e independiente en gran medida. La objetividad se concentra entonces en el producto, en el conocimiento científico o en la obra artística y no en el proceso cultural humano que dio origen y desarrollo al mismo. Tal consideración permite identificar como “objetivo” al “tercer mundo” y como “subjetivo” al “segundo mundo”. La inquietud puede hacerse sobre el “primer mundo”, el cual es autónomo, independiente, pero de igual forma no perceptible en su totalidad, se puede acercar al primer mundo desde la óptica de Kant, como noúmeno, el cual permanece como la cosa en sí, tal como lo expone (Jaramillo, 2001, p. 23) “aunque nuestro conocimiento es sólo de fenómenos, sin embargo, Kant también postula –como objeto pensable, no cognoscible- una realidad nouménica, la de la “cosa en sí” como “algo” completamente independiente del sujeto”.
La autonomía del tercer mundo la ilustra Popper en el siguiente ejemplo “un libro sigue siendo un libro –cierto tipo de producción- aunque no se lea nunca”, el contenido continúa siendo objetivo, aunque nunca sean consultados. Lo que nos indica que después de la producción del conocimiento, el conocimiento mismo adquiere vida propia, objetividad y autonomía; no requiriendo más del hombre para su existencia y su objetividad, una vez que esa separación del pensamiento subjetivo es lo que le da su carácter de conocimiento objetivo.
Bajo este enfoque el concepto de objetividad no se relaciona de forma directa y proporcional con el de verdad; una vez que el conocimiento objetivo puede ser verdadero o falso; si se relaciona con el criterio utilitarista del conocimiento, una vez que el conocimiento puede ser útil o inútil (en el momento), así se expresa en (Popper, 1982b, p. 114) “lo que hace de algo un libro es la posibilidad o potencialidad de ser comprendido, su carácter disposicional de ser comprendido e interpretado o incomprendido y mal interpretado. Ahora bien, esta potencialidad o disposición puede existir incluso sin ser actualizada o realizada nunca”. De tales afirmaciones se desprende también, que el conocimiento objetivo no pierde su condición de objetividad por el hecho que no sea consultado, que no sea comprendido, que se haya incluso demostrado su falsedad o porque sea reemplazado por una mejor construcción.
A pesar del “tercer mundo” ser una creación del hombre, la misma alcanza su propio “campo de autonomía”, cada conocimiento además creará nuevos hechos in-intencionados (espontáneos e insospechados), nuevos problemas inesperados y nuevas refutaciones. “hay también un efecto importantísimo de retroalimentación entre nuestras creaciones y nosotros mismos, entre el tercer mundo y el segundo, ya que los problemas nos impulsan a crear nuevas cosas”
La interrelación entre el “segundo mundo” y el “tercer mundo” permite desarrollar el método propuesto por Karl Popper para la evolución del conocimiento enmarcado en su racionalismo crítico, así:
Surge el problema, se presenta una teoría tentativa como alternativa de solución al problema, a través de la falsación se eliminan o detectan los errores, lo que da como consecuencia el surgimiento de nuevos problemas; estos nuevos problemas se pueden generar involuntariamente fruto de las relaciones entre el problema inicial y las teorías tentativas propuestas, que arrojan situaciones no planeadas y hasta inesperadas.
La epistemología se convierte en la teoría de la evolución del conocimiento, la teoría del progreso del conocimiento, del aumento del conocimiento. Una vez que su función es estudiar el conocimiento objetivo, la resolución de problemas, la construcción crítica y la contrastación crítica de teorías conjeturales que compiten permanentemente (revolución científica permanente, en términos Kuhnianos).
La meta del científico es conseguir que las teorías propuestas sean altamente contrastables “nuestra meta es conseguir teorías que sean no sólo interesantes intelectualmente y altamente contrastables, sino también que, de hecho, hayan salido mejor paradas que sus rivales de las contrastaciones rigurosas; que, por tanto, resuelven mejor sus problemas y que den lugar a nuevos problemas inesperados y fecundos, si su carácter conjetural se pusiese de manifiesto mediante su refutación”
Para Popper el “tercer mundo” es el mundo objetivo, pero este mundo crece y evoluciona gracias fundamentalmente a la honestidad intelectual de los científicos, que “intentan eliminar sus teorías falsas, intentan dejarlas morir en su rincón. El creyente –hombre o animal- perece junto con sus creencias falsas”. Es asimilable y comprensible en el caso de la ciencia su evolución a partir de conjeturas y refutaciones. Pero como aplicar dicho método (hipotético-deductivo) a las obras de arte y la poesía, que Popper también incluye entre los inquilinos del tercer mundo. Pero además surge un interrogante con respecto a la idea de verdad que el autor identifica como “proximidad a la verdad” y al cual le da el nombre de “verosimilitud”, a lo que se puede preguntar: ¿si la verdad no existe o el hombre no la puede alcanzar y si la alcanza no podría advertir su existencia, por qué es posible comprobar en una teoría un mayor contenido de verdad que otra teoría?, dice Popper que es posible comprobar la falsedad de una teoría pero no su verdad, ¿cómo puede decirse que una teoría es más verosímil que otras, es decir, que tiene mayor “proximidad a la verdad” si la verdad no se conoce”
Se puede decir en términos popperianos que el grado de verosimilitud de una teoría se determina por su capacidad de resistir exitosamente genuinos test falsadores, es decir, que frente a los auténticos intentos de falsación, la teoría ha respondido favorablemente. Frente a tal apreciación se puede responder en términos de Kuhn, donde la permanencia de una teoría provisional no mide la rigurosidad de teoría, sino la capacidad de la comunidad científica para falsear la teoría en cuestión o de proponer una teoría mejor –con mayor contenido empírico y/o teórico.
En el texto “Conocimiento objetivo” acápite “El problema de la comprensión”, Popper fundamenta la teoría de los tres mundos en relación con la comprensión, “hermenéutica”, formulada para las ciencias sociales, “partiré aquí del supuesto de que el problema central de las humanidades es la comprensión de los objetos que pertenecen al tercer mundo... la interpretación, en cuanto objeto del tercer mundo, será siempre una teoría, como por ejemplo, una explicación histórica apoyada por una cadena de razonamientos y quizá por elementos de juicio documentales”. Tal aseveración permite continuar sustentando la unidad de método, la validación a través de la falsación y la defensa de la libertad de pensamiento como criterio esencial en el progreso científico y artístico; pero ante todo sostener que en las ciencias sociales también el hombre construye conocimiento objetivo que se representa en el tercer mundo.
El acto de comprender es entendido por Popper como un acto subjetivo, pero expone que el mismo sólo puede entenderse a través de las relaciones que se presenten en el “tercer mundo” que es un mundo objetivo. Para lo cual presenta las siguientes tres tesis:
1. “Todo acto subjetivo de comprensión está engarzado en gran medida con el tercer mundo”
2. “Casi todas las consideraciones que pueden hacerse en torno a dicho acto consisten en señalar sus relaciones con los objetos del tercer mundo”
3. “Dicho acto consta fundamentalmente de operaciones hechas con objetos del tercer mundo: operamos con ellos casi como si fuesen objetos físicos”.
Objetividad y valoración: éste tema es abordado en detalle en el título primero “las doctrinas anti-naturalistas del historicismo” del libro “La miseria del historicismo”, donde Popper presenta los siguientes comentarios:
“... cada observación está basada en un intercambio de energía entre el observador y lo observado, esto lleva a una incertidumbre, normalmente insignificante, en las predicciones físicas, que se suele describir bajo el nombre de “principio de la indeterminación”. Es posible mantener que esta incertidumbre es debida a una influencia mutua entre el objeto observado y el sujeto observante, ya que ambos pertenecen al mismo mundo físico de acción y de interacción”. Tal afirmación genera la posibilidad de concebir en Popper una línea de subjetividad en la relación sujeto-objeto, mucho más acentuada en las ciencias sociales, “nos enfrentamos en el mundo de las ciencias sociales con una plena y complicada interacción o influencia mutua entre sujeto y objeto”.
La explicación, predicción y experimentación en las ciencias sociales tiene unas condiciones muy singulares, por la influencia que el hombre puede ejercer sobre el hecho u objeto “puede, en un caso extremo, incluso causar el acontecimiento que predice: el acontecimiento podría no haberse producido en absoluto de no haber sido predicho. En el otro extremo, la predicción de un suceso inminente puede llevar a ser evitado e impedido...”. Tal afirmación permite analizar la objetividad de las ciencias sociales y aún ubicarla en un puesto no garantizado de imparcialidad, frente a tal situación, Popper de forma categórica afirma “y esto no obsta para que en ambos casos observe el principio que parece garantizar la objetividad científica: es decir la verdad y nada más qué la verdad”. No se puede olvidar que tal frase puede ser contradictoria desde varios puntos de vista; primero la verdad no se puede conocer y es posible que no exista en términos absolutos, segundo, el conocimiento es objetivo independiente de la verdad que puede tener la misma y tercero la objetividad es una característica (la principal de los productos del tercer mundo) y su existencia es independiente de la de los hombres, como no parece ocurrir en las predicciones e intervención de los sujetos en las ciencias sociales.
El principio de objetividad que subyace en la afirmación anterior, se asocia con el concepto de verdad, que es un concepto problemático y que Popper lo desarrolla y lo aborda utilizando el término verosimilitud; tal acepción de concepto de objetividad, ligado al concepto de verdad presenta dos problemas: el primero, que puede interpretarse como una contradicción con el concepto de objetividad entendido como “honestidad intelectual”, y a la actitud crítica del científico frente a su propia teoría y las de los demás y el segundo problema es que el concepto de verdad es un concepto problemático en obra de Popper, teniendo tal concepto diferentes acepciones, debiendo mucha de la claridad del mismo el autor a la obra de Tarski (a quien dedica su libro “Conocimiento objetivo”.
El concepto de verdad desarrollado por Tarski lo aplicó Popper a su formulación teórica, en tal sentido se presentara un breve comentario de tal criterio de verdad, expuesto en el texto “la concepción semántica de la verdad y los fundamentos de la semántica” (1972); donde su principal problema es lograr una definición satisfactoria de la verdad, que sea materialmente adecuada y formalmente correcta y se fija además como objetivo, (Tarski, 1972, p. 10) “especificar las palabras o conceptos que deseamos usar al definir la noción de verdad y también debemos dar las reglas formales a que debiera someterse la definición”