El método inductivo fue considerado, el método científico en la ciencia empírica, durante mucho tiempo como el único y verdadero, tenía una orientación verificacionista, la validación de la ciencia a través de la sumatoria de casos que apoyaban la hipótesis formulada. Popper en contraposición al método inductivo y su vía de verificación, formularía la teoría de la falsación, caracterizada por la utilización de un método deductivo, donde la verificación negativa no busca hechos que confirmen la hipótesis, sino hechos que tengan un comportamiento diferente; el buscar éstos hechos de forma sincera es parte de la honestidad intelectual, tal como lo denominaría Lakatos.
La objetividad en Popper se da entonces en la actitud honesta del científico o del hombre que formula una conjetura y no acude a toda serie de argumentos para defender su propuesta, los más dogmáticos acuden a “estratagemas inmunizadoras” con el objeto de salvar su teoría del error; el espíritu crítico por el contrario, se convierte como autor de la conjetura o teoría en el principal crítico, buscando desde su génesis la forma de demostrar su falsedad, único camino que permite la evolución del conocimiento, una vez que el dogmatismo no permite el avance y desarrollo de la ciencia. Si se utiliza el lenguaje de Kuhn se diría que para Popper la ciencia está en una constante “Revolución científica”.
La falsación propuesta por Popper se sustenta en el Modus Tollendo Tollens[1] de la lógica simbólica. Conforme a lo planteado por (Suppes y Hill, 1983, p. 53-56)[2] se define como “la regla que tiene el nombre Modus Tollendo Tollens se aplica también a las proposiciones condicionales –si... entonces... - pero en este caso, negando el consecuente, se puede negar el antecedente de la condicional”
Ejemplo:
Premisa 1: Si tiene luz propia, entonces el astro es una estrella
Premisa 2: El astro no es una estrella
Conclusión: Por tanto no tiene luz propia.
Popper conecta de esta forma la teoría y la práctica; la formulación teórica de carácter hipotético busca imponer leyes a la naturaleza y no descubrirlas como es el propósito de los inductivistas, en la contrastación el mundo real le responde a través de la falsación si se encuentran hechos contrarios a la formulación hipotética o con la aceptación temporal de la teoría si la misma a pesar de tener un conjunto no vacío de posibles falsadores, no se ha llegado a falsear empíricamente.
Popper tomó la consideración que el hombre impone las leyes a la naturaleza de la línea de Kant, tal como lo muestra en (Popper, 1994, p. 237) “la solución de Kant es bien conocida. Supongo –correctamente, creo yo- que el mundo tal como lo conocemos es el resultado de nuestra interpretación de los hechos observables a la luz de teorías que inventamos nosotros mismos. Para decirlo con palabras de Kant: “nuestro intelecto no extrae sus leyes de la naturaleza... sino que las impone a la naturaleza”. Aunque considero esencialmente correcta esta formulación de Kant, creo que es demasiado radical y preferiría, por lo tanto, expresarla en la siguiente forma modificada: “nuestro intelecto no extrae las leyes de la naturaleza, sino que trata –con diversos grados de éxito- de imponer a la naturaleza leyes que inventa libremente.”
En el siguiente párrafo de Popper se determina la diferencia conceptual que tiene con Kant y así su orientación hacia una objetividad popperiana, que se determina no por el resultado final (pero en la teoría del mundo tres, la objetividad se determina es en las construcciones del mundo tres –mundo objetivo-), sino por la conducta frente a la ciencia, la que considera como una actitud crítica permanente, donde Kant vio una verdad, Popper propone una teoría no refutada; (Popper, 1994, p. 237-238) “la formulación de Kant no sólo implica que nuestra razón trata de imponer leyes a la naturaleza, sino también que tiene éxito invariablemente en estos intentos. Pues Kant creía que el hombre había impuesto exitosamente las leyes de Newton a la naturaleza; de lo cual concluía que debe ser verdadera a priori[3]”
La objetividad en Popper exige que las hipótesis deben ser falsables, es decir “si la clase de sus falsadores no es una clase vacía”, se exige que los enunciados tengan la propiedad en potencia de ser falsables; los enunciados que no tienen la propiedad de ser falsables no pertenecen a la ciencia y por tanto no son objetivos, así los enunciados que son lógicamente imposibles de falsar no pertenecen al campo científico.
Las teorías científicas lo son por su capacidad explicativa y aun más por su capacidad predictiva, no por su capacidad de adecuar los hechos ocurridos a su formulación conceptual, lo que se puede calificar como defensa subjetiva e injustificada de una teoría. La objetividad del científico se revela en las predicciones riesgosas y refutables que hace y que ponen a prueba las hipótesis; lo que ejemplifica la honestidad intelectual del científico que no teme que su teoría entre en contradicción con la realidad y sea refutada; Tal actitud del hombre de ciencia lo califica como objetivo, a pesar de que su teoría sea refutada (pero que tenía toda la estructura lógica interna coherente, conforme a un procedimiento argumentativo deductivo).
Para Moulines (1997, p. 418-419), la obra de Popper continúa desarrollando un método inductivo y presenta diversas dificultades, tal como se presenta en el siguiente párrafo, donde formula la teoría popperiana como una respuesta a los problemas del programa inductivista de Carnap fundamentalmente “... el programa inductivista de Carnap y su escuela entra a finales de los sesenta y principios de los setenta en una fase de estancamiento de la cual no se ha recuperado. Uno de los más feroces detractores del programa inductivista es K. Popper, que comanda la escuela epistemológica rival conocida como falsacionismo o refutacionismo. Este programa alternativo es iniciado por Popper en los años treinta con la publicación de la Lógica de la investigación científica (1935), pero permanece prácticamente ignorado, salvo por unos pocos, durante más de veinte años hasta que se traduce la obra al ingles a finales de los cincuenta. El falsacionismo se consolida a partir de los sesenta y constituye durante casi dos décadas la epistemología dominante en los países anglosajones y nórdicos, influencia que ha ido muchas veces más allá de la comunidad de especialistas y se ha extendido al gran público...
El lema del falsacionismo de Popper es el siguiente: el método científico no es inductivo, el método de la ciencia es el de conjeturas y refutaciones. Ésta es la esencia del famoso racionalismo crítico de Popper. Sin embargo, este lema es parcialmente confuso. Es cierto que Popper niega que la ciencia proceda inductivamente, pero sólo si por “inducción” se entiende estrictamente lo que los carnapianos entienden. Como veremos, y aun a pesar de las protestas de su fundador, la metodología popperiana se puede calificar de inductiva en un sentido amplio”.
El criterio de demarcación asociado directamente al método deductivo, como respuesta a las críticas del inductivismo, es expuesto por Popper como elemento fundamental para entender el concepto de “objetividad”, una vez que la demarcación pretende delimitar los enunciados científicos, de los enunciados no científicos, siendo la objetividad una característica de los enunciados de la ciencia, los cuales se distinguen por su falsabilidad, es decir, en potencia su capacidad real de ser falseados.
Es de notar la línea de la falsación como se involucra en todos los elementos de la formulación de Karl Popper y que se puede contraponer a otros criterios de objetividad como el expresado por (Max Weber, 1978, p. 47)[4] donde el criterio de ciencia se relaciona con la verificación lógica “... es y seguirá siendo cierto que una demostración científica metódicamente correcta en el ámbito de las ciencias sociales, si pretende haber alcanzado su fin, tiene que ser reconocida también como correcta por un chino (indica que en cualquier parte del mundo). Dicho con mayor precisión: debe aspirar en cualquier caso o tal meta, aun cuando ésta, por deficiencia de los materiales, no sea alcanzable. Esto significa también que el análisis lógico de un ideal en cuanto a su contenido y sus axiomas últimos, y la indicación de las consecuencias que su persecución producirá en los terrenos lógicos y prácticos, han de ser validos también para un chino, si es que deben considerarse logrados”
La preocupación de Popper por la honestidad intelectual, que representa una actitud objetiva lo lleva a distanciarse de teorías donde los autores asumen una posición dogmática, tal como el mismo lo muestra en (Popper, 1994, p. 58) “durante el verano de 1919 comencé a sentirme cada vez más insatisfecho con esas teorías –la teoría marxista de la historia[5], el psicoanálisis de Freud[6] y la sicología del individuo de Adler[7]- comencé a sentir dudas sobre su carácter científico. Mis dudas tomaron al principio la siguiente forma: ¿qué es lo que no anda en el marxismo, el psicoanálisis y la sicología del individuo?, ¿Por qué son tan diferentes de las teorías físicas, de la teoría de Newton y especialmente de la relatividad?”
Popper encontró que lo que tenían en común estas tres teorías era un poder explicativo todopoderoso, donde todo se podía explicar dentro de su área desde estas teorías, donde en cada hecho se confirma una vez más la teoría a lo que (Popper, 1994, p. 59) aduce “Hallé aquellos de mis amigos que eran admiradores de Marx, Freud y Adler estaban impresionados por una serie de puntos comunes a las tres teorías, en especial su aparente poder explicativo. Estas teorías parecían poder explicar prácticamente todo lo que sucedía dentro de los campos a los que se referían... se veían ejemplos confirmatorios en todas partes: el mundo estaba lleno de verificaciones de la teoría. Todo lo que ocurría la confirmaba”. Bajo esta justificación Popper rechazó las teorías verificacionistas y se acerco a la teoría de Einstein.
La actitud objetiva representa que el hombre de ciencia debe asumir una actitud de expectativa frente a su propia teoría con respecto a los errores que la misma pueda tener, estar dispuestos a buscarlos, aceptarlos e intentar corregirlos, Popper admira la posición autocrítica de Kepler, que no pretende que su teoría todo lo explique y de forma concluyente y absoluta, (Popper, 1995, p. 10) expone “su gran modestia ayudo a Kepler –más que a los otros dos (Galileo y Newton) a ser conscientes una y otra vez de sus errores, pudiendo aprender así que sólo podían superarse con las mayores dificultades”.
Con respecto a la teoría marxista afirma (Popper, 1994, p. 60) “Un marxista no podía abrir un periódico sin hallar en cada página pruebas confirmatorias de su interpretación de la historia; no solamente en las noticias, sino también en su presentación –que se revela en el sesgo clasista del periódico y especialmente, por su puesto en lo que el periódico no decía-, los analistas freudianos subrayaban que sus teorías eran constantemente verificadas por sus observaciones clínicas... “ y con respecto a Adler dice “le informé acerca de un caso que no parecía particularmente adleriano, pero él no halló dificultad alguna para analizarlo en términos de su teoría de los sentimientos de inferioridad, aunque ni siquiera había visto al niño. Experimente una sensación un poco chocante y le pregunté cómo podía estar tan seguro, “por mi experiencia de mil casos”, respondió; a lo que no pude evitar de contestarle: y con este nuevo caso, supongo, su experiencia en mil y un casos”
Con el análisis de tres teorías consideradas por Popper como no científicas, subyace una crítica al método inductivo, tal como reseña (García, 2001, p. 11) donde inicia el acápite “Popper y la solución al problema de Hume: el rechazo de los métodos inductivos” con una cita de Popper en el texto “Búsqueda sin término”, “así pues, la inducción es un mito. No existe ninguna “lógica inductiva” y aunque exista una interpretación lógica del cálculo de probabilidad, no hay ninguna buena razón para asumir que esta “lógica generalizada”... sea un sistema de lógica inductiva”
El problema de la inducción es abordado por Karl Popper en varios de sus textos, en “la lógica de la investigación científica” lo desarrolla con el objeto de declararlo como un método no válido científicamente y no objetivo, por dar un salto argumentativo lógicamente no correcto, (Popper, 1982ª, p 27) define la inducción como “una inferencia cuando pasa de enunciados singulares (llamados, a veces, enunciados particulares), tales como descripciones de los resultados de observaciones o experimentos, a enunciados universales, tales como hipótesis o teorías”
A renglón seguido Popper invalida tal pretensión de universalidad “desde un punto de vista lógico dista mucho de ser obvio que estemos justificados a inferir enunciados universales partiendo de enunciados singulares, por elevado que sea el número; pues cualquier conclusión que saquemos de este modo corre siempre el riesgo de algún día ser falsa: así cualquiera que sea el número de ejemplares de cisnes blancos que hayamos observado, no está justificada la conclusión de que todos los cisnes sean blancos”
Define Popper el problema de la Inducción como “la cuestión acerca de si están justificadas las inferencias inductivas, o de bajo que condiciones lo están... la cuestión sobre cómo establecer la verdad de los enunciados universales basados en la experiencia”. El problema de la inducción es interpretado por primera vez por Hume del cual toma Popper para ampliarlo; Hume encontrara en la inducción un problema de carácter lógico y otro de tipo psicológico.
(Popper, 1982b, p. 17-18) “Hume estaba interesado por la condición del conocimiento humano... planteó dos preguntas una lógica HL y una psicológica HPS, con la característica importante de que sus respuestas chocan entre sí de la algún modo”:
La pregunta lógica: “¿cómo se justifica que, partiendo de casos (reiterados) de los que tenemos experiencia, lleguemos mediante el razonamiento a otros casos (conclusiones) de los que no tenemos experiencia?”.
La pregunta psicológica es la siguiente: “¿por qué, a pesar de todo, las personas razonables esperan y creen que los casos de los que no tienen experiencia van a ser semejantes a aquellos de los que tienen experiencia?”.
Tales consideraciones de Hume, le permiten a Popper construir una propuesta deductiva como método válido para el conocimiento científico, es decir la inducción es no objetiva, la ciencia debe de ser objetiva, el método deductivo es un método objetivo, si lo que busca la ciencia es la objetividad, entonces el método de la ciencia es el método deductivo; siendo la falsación el criterio de delimitación entre la ciencia y la no ciencia.
Toda demostración de Popper contra la inducción es para demostrar que carece de objetividad, en tal sentido las tres teorías de Marx, Freud y Adler, se sustentan en argumentos inductivos. A diferencia de la teoría de Einstein, donde su teoría gravitacional conducía a la conclusión que la luz debía sufrir atracción de los cuerpos de gran masa, precisamente de la misma manera en que son atraídos los cuerpos materiales, argumenta (Popper, 1994, p. 60) que “lo impresionante en el caso mencionado (Einstein) es el riesgo implicado en una predicción de este tipo. Si la observación muestra que el efecto predicho está claramente ausente, entonces la teoría queda refutada”.
El concepto de objetividad en Popper se puede seguir también por medio del discernimiento sobre el método por él propuesto y adoptado para los estudios de carácter científico, sin hacer la distinción entre el método de las ciencias naturales y las ciencias sociales y/o humanas. A la propuesta de unidad de método propuesta por Karl Popper se le conoce como el “monismo metodológico”. Tal unidad de método es defendida desde la teoría unificada de la tríada “problema, conjetura y refutación”.
El monismo metodológico propuesto por Karl Popper, determina un criterio de objetividad general en el estudio de las ciencias, ya sean naturales o sociales, en cuanto a la dinámica de problema, conjetura e intentos de refutación; pero no indica ello que entre las mismas no existan diferencias, por el contrario las diferencias en las mismas son de gran significado, tal como se expresa en (Popper, 1981, p. 145) “No pretendo afirmar que no existe diferencia alguna entre los métodos de las ciencias teóricas de la naturaleza y de la sociedad; tales diferencias existen claramente, incluso entre las distintas ciencias naturales, tanto como entre las distintas ciencias sociales... pero estoy de acuerdo con Comte y Mill... en que los métodos de los dos campos son fundamentalmente los mismos... el método consiste en ofrecer una explicación causal deductiva y en experimentar por medio de predicciones. Este ha sido llamado a veces el método hipotético-deductivo, o más a menudo método de hipótesis, porque no consigue certeza absoluta para ninguna de las proposiciones científicas que experimenta; por el contrario, estas proposiciones siempre retienen el carácter de hipótesis de signo tentativo, aunque este carácter pueda dejar de ser obvio después que se han superado gran número de experimentos y pruebas severas”.
La actitud objetiva del científico exige que en el proceso de experimentación y validación de la teoría, se busquen elementos falsadores y no casos de confirmación que obedecen a una actitud de ceguera intelectual, la actitud del hombre de ciencia debe de ser una posición crítica. “Porque si no mantenemos una actitud crítica, siempre encontraremos lo que buscamos: buscaremos, y encontraremos confirmaciones y apartaremos la vista de cualquier cosa que pudiese ser peligrosa para nuestras teorías favoritas, y conseguiremos no verla. De esta forma es demasiado fácil conseguir lo que parecen pruebas aplastantes a favor de una teoría que, si se hubiese mirado críticamente, hubiese sido refutada; con el fin de que el método de la selección por eliminación funcione, y para asegurarse que sólo las teorías más aptas sobreviven, su lucha por la vida tiene que ser severa.”
Se hace ciencia bajo la unidad de método, sin que ello lleve a decir que es una sola la ciencia, tiene las ciencias sociales sus características particulares que la distinguen de la ciencia natural, así se expresa en (Popper, 1981, p. 155) “tendemos a comparar lo que no es comparable; quiero decir, por una parte, situaciones sociales concretas, y por otra, situaciones físicas experimentales artificialmente aisladas”; se puede expresar que las situaciones artificiales aisladas de las ciencias sociales, es una situación que no se dan en los procesos de experimentación aislados, neutrales y sin consecuencias, una vez que sólo se puede experimentar en la realidad, generando consecuencias esperadas e inesperadas. Además se presentan dificultades de generalización, el individuo en condiciones de aislamiento o cautiverio, adopta comportamientos diferentes –antagónicos posiblemente- a los que adoptaría en un estado de libertad, el hecho de verse en observación genera en el un cambio de actitud; frente a tal concepción Desmon Morris, parte de estudios de etología para trasladar afirmaciones en el hombre, tal como lo expresa en “El zoo humano” y “El mono desnudo”.
En “La Responsabilidad de vivir” (Popper, 1995, p. 17-41) detalla la conceptualización expuesta anteriormente, para afirmar que si bien, hay elementos distintos en las ciencias naturales y sociales, el criterio de objetividad exige para ambas el mismo tratamiento “tanto las ciencias naturales como las ciencias sociales parten siempre de problemas; de que algo despierta nuestra admiración, como decían los filósofos griegos. Las ciencias utilizan el mismo principio para resolver esos problemas, el mismo método que emplea el sano entendimiento humano: el método de ensayo y error. Expresado con más exactitud: es el método de proponer tentativamente soluciones de nuestro problema y después eliminar las falsas soluciones como erróneas. Este método presupone que trabajamos con una pluralidad de soluciones a modo de prueba. Una solución tras otra es puesta a prueba y eliminada”
Se desarrolla el método en tres pasos: el problema, los intentos de solución y la eliminación; el primer paso surge para Popper en una escena de perturbación, donde las condiciones son altamente subjetivas, el problema y su ubicación o creación es un punto del individuo, donde actúa con toda su carga emocional, sin desconocer que aplica en ella de igual forma su carga lógica y teórica; el segundo paso donde surgen los intentos de solución, es decir, los ensayos para solucionar el problema, paso que requiere un mayor grado de rigurosidad y objetividad, una vez que la honestidad intelectual le exige que los constructos alternativos para la solución de problemas se sometan a los más exigentes test de contrastación; el último paso, denominado la eliminación o supresión es donde más cobra fuerza la objetividad, donde el científico se desprende del aprecio por la teoría y se convierte en su principal crítico, única lógica de la evolución del conocimiento.
La teoría científica antigua planteaba que la ciencia parte de observaciones, tal como lo muestra el camino de generalizaciones: observación, sistematización de observaciones, intentos de generalizar regularidades, contrastación de las regularidades y leyes-teorías; argumenta Popper que dicho proceso es falso en la ciencia, pues en la ciencia no se da ninguna observación sin antes tener un problema o situación problemática que oriente la observación; de tal consideración parte la tríada propuesta por Popper.
En la defensa del método crítico donde Popper sustenta la tríada, problema, enunciado y corrección, resalta la importancia del pensamiento objetivo, es decir el pensamiento formulado, que se somete a la contrastación a través de la verificación negativa, al pensamiento escrito preferiblemente le otorga el carácter de esencial para la ciencia; en (Popper, 1995, p. 23) expone “mi tesis es que se trata de un paso enormemente importante, un paso por así decir sobre un abismo, el que va desde mi pensamiento, no pronunciado: “hoy lloverá” al mismo pensamiento pero expresado en una proposición “hoy lloverá”. En un primer momento, este paso, la expresión de un pensamiento, no parece en absoluto un paso, tan grande. Pero la formulación lingüística significa que algo, que antes era parte de mi personalidad, de mis expectativas y quizá de mis temores, ahora se presenta objetivamente y, con ello, se hace accesible a la discusión crítica general. Y la distinción es inmensa también para mí mismo. La proposición expresada, por ejemplo, la predicción expresada, se separa de mi personalidad por medio de la formulación lingüística. Con ello se hace independiente de mis estados de animo, esperanzas y temores. Se hace objetiva el enunciado al expresarse y así, la pueden afirmar tentativamente otros, pero también yo mismo, al igual que se puede negar tentativamente; las razones en pro y en contra se pueden sopesar y discutir; y puede llegarse a una formulación de partido en pro y contra la predicción”
Lo que Popper considera pensamiento objetivo lo desarrolla en la propuesta de los tres mundos; (Popper, 1982, p. 148) “El mundo consta al menos de tres sub-mundos antagónicamente distintos: el primero, es el mundo físico o de los estados físicos; el segundo, es el mundo mental o de los estados mentales; el tercero, es el de los inteligibles o de las ideas en sentido objetivo, el mundo de los objetos de pensamiento posibles: el mundo de las teorías en sí mismas y sus relaciones lógicas, de los argumentos y de las situaciones problemáticas tomados en sí mismos”.
El desarrollo de la teoría de los tres mundos en Popper, nos muestra una distinción entre lo que es el mundo en sí, el mundo subjetivo y el mundo objetivo; el mundo en sí permanece en sí, en un lenguaje Kantiano, como el noúmeno, que es incognoscible al hombre, de él solo podemos estudiar los fenómenos; el segundo mundo de las concepciones individuales de pensamiento, mundo totalmente subjetivo, por su dependencia exclusiva de la mirada del hombre y el tercer mundo es un mundo objetivo por su validación Intersubjetiva de las concepciones inicialmente de carácter individual.
En el acápite referenciado “La teoría de la ciencia desde el punto de vista teórico-evolutivo y lógico”[8], Popper presenta las siguientes tesis que fundamenta una orientación objetiva de la actividad científica.
1. Las ciencias naturales y las ciencias sociales parten siempre de problemas.
2. El esquema de tres etapas (a- el problema, b- intentos de solución y c- eliminación) también es aplicable a la ciencia.
En (Popper, 1973, p. 145-158) se encuentra el siguiente análisis en defensa de la unidad de método: “voy a proponer la doctrina de unidad de método; es decir, la opinión de que todas las ciencias teóricas o generalizadoras usan el mismo método, ya sean ciencias naturales o ciencias sociales... este ha sido llamado a veces el método hipotético-deductivo, o más a menudo el método de hipótesis, porque no consigue certeza absoluta para ninguna de las proposiciones científicas que experimenta...” el método propuesto en la tríada problema, conjetura y refutación, es fundamentalmente doble: de un lado enfrenta a otras teorías para determinar su consistencia y la rigurosidad lógica de sus proposiciones y por otro lado una verificación negativa de la realidad, es decir, una contrastación empírica, tal como lo expone Popper “con el fin de que el método de la selección por eliminación funcione, y para asegurarse que solo las teorías más aptas sobreviven, su lucha por la vida tiene que ser severa”.
La objetividad se representa por su sinceridad en la crítica a las teorías propuestas, aun a las teorías propias. El método de ensayo-error es un método objetivo porque no dogmatiza ninguna concepción teórica, no protege las construcciones intelectuales contra evidencia que revele sus inconsistencias lógicas y empíricas, por el contrario la tarea más importante del científico es buscar esas incoherencias de las teorías, para falsearlas y avanzar en el conocimiento, en la búsqueda de una hipótesis más fuerte.
En (Mardones, 1991, p. 94) se encuentra en un apartado de Popper una cita de Hayek[9] en la cual se hace una defensa de la unidad de método, “el físico que quiera entender el problema de las ciencias sociales con la ayuda de la analogía tomada de su propio campo tendría que imaginar un mundo en el que conociese por observación directa el interior de los átomos y no tuviese la posibilidad de hacer experimentos con pedazos de materia, ni l oportunidad de observar nada más que las interacciones de un número comparativamente pequeño de átomos durante un período limitado. Con su conocimiento de las diferentes clases de átomos construiría modelos de las diversas formas en que estos átomos podrían combinarse en unidades más grandes, y haría que esos modelos reprodujesen más y más exactamente todas las características de los pocos casos en que pudiese observar de cerca fenómenos complejos. Pero las leyes del macrocosmos que pudiesen derivar de su conocimiento del microcosmos siempre serán deductivas; casi nunca, dado su limitado conocimiento de los datos de la compleja situación, le permitirían predecir con precisión el resultado de una determinada situación; y nunca podría verificarlas mediante experimentos controlados –aunque quizá quedasen refutadas por observación de acontecimientos que según su teoría son imposibles”.
Objetividad y tercer mundo: un tema que permite entender el concepto de objetividad en Karl Popper es la “tesis de la epistemología sin sujeto cognoscente”, que parte de la teoría de los tres mundos: el mundo de los objetos físicos, el mundo de los estados de conciencia o estados mentales y el mundo de los contenidos de pensamiento objetivo, especialmente de los pensamientos científicos y de las obras de arte.