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Argumentación y prototipos en Borges - Ejemplificaciones

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CopyLeft Monografía de Julián Serna Arango - 23 de Septiembre de 2006
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3. Ejemplificaciones

En lo sucesivo nos proponemos comparar la manera como da cuenta el filósofo de algunas series de fenómenos del ámbito socio-cultural con la manera como lo hace Borges. El primero por medio de deducciones. El segundo a través de ejemplos.

3.1. La subjetividad

Que el mundo no se ve tal cual es, sino que se mira desde nuestra subjetividad, constituye uno de los aciertos capitales -si así lo pudiéramos llamar- de la historia de la filosofía. Entre las formulaciones tendientes a reivindicar el protagonismo de la subjetividad estaría la siguiente de Nietzsche: "Vemos tan lejos como sentimos, pero el sentimiento es idiosincracia; por consiguiente, también el ver (círculo y grado de claridad), es idiosincracia"5. Así lo refiere el pensador. ¿Cómo lo haría el poeta?

Que lo que somos influye en lo que vemos es una tesis ejemplificada por Borges a través del poema titulado: "Del infierno y del cielo". El poema consta de tres estrofas: la primera alude al cielo, la segunda, al infierno, y en la última, el poeta plantea su tesis. Dice en la primera:

"El infierno de Dios no necesita
el esplendor del fuego. Cuando el juicio
Universal retumbe en las trompetas
y la tierra publique sus entrañas
y resurjan del polvo las naciones
para acatar la Boca inapelable,
los ojos no verán los nueve círculos"6

En lo relativo a la descripción del Infierno, Borges discrepa de otro poeta (de Dante). Dios no castiga con fuego. ¿Cómo lo hace ? Antes de responder, Borges se refiere al cielo:

"Tampoco el fondo de los años guarda
un remoto jardín. Dios no requiere
para alegrar los méritos del justo,
orbes de luz, concéntricas teorías
de tronos, potestades, querubines"7

Una vez más Borges se aparta del poeta florentino, de los teólogos medievales también, quienes no sólo aventuran descripciones del cielo, sino que además multiplican su burocracia. Nos referimos a las jerarquías de los ángeles por supuesto. Ahora tenemos dos preguntas. ¿Cómo castiga dios, cómo premia dios? La última estrofa las responde:

En el cristal de un sueño he vislumbrado
el Cielo y el Infierno prometidos:
cuando el Juicio retumbe en las trompetas
últimas y el planeta milenario
sea obliterado y brusca mente cesen
¡ oh tiempo ! tus efímeras pirámides,
los colores y líneas del pasado
definirán en la tiniebla un rostro (…)
y la contemplación de ese inmediato
ostro incesante, intacto, incorruptible
será para los réprobos, Infierno,
para los elegidos, Paraíso8

Frente a la eternidad, la duración de la vida humana se hace infinitesimal como explicara Pascal. De allí el valor inusitado, desproporcionado, inclusive, del más allá. No sería el único contraste. En la tierra todos los episodios traen felicidad y ventura en medida variable; en el más allá, en cambio, no hay sino dos opciones: lo ganamos o lo perdemos todo. Doble singularidad la del más allá. Por su duración desmesurada, por la polarización de sus opciones. Dicho en otras palabras, entre el cielo y el infierno nos la jugamos toda y para siempre. No es otro el contexto teológico en medio del cual surge el poema de Borges, cuando se pregunta por la naturaleza del premio y del castigo en el más allá.

No nos esperan dos realidades antagónicas: los castigos del infierno y los premios del cielo, sino una sola realidad, la misma para todos, de acuerdo con Borges. ¿ En qué radican, pues, el premio y el castigo ? Elegidos y pecadores reaccionan de manera diferente. El rostro que provoca en los elegidos la felicidad eterna; suscita en los pecadores, en cambio, el castigo eterno. Lo que varía no está fuera de nosotros, pues vemos el mismo rostro; lo que varía, lo que dará el cielo a unos, el infierno a otros, está en nosotros. La clave remite a la subjetividad.

¿En qué radica la diferencia entre la definición de Nietzsche y la ejemplificación de Borges en torno a la subjetividad? En Nietzsche hay un razonamiento (un silogismo) que puede esquematizarse así:

- la visión depende del sentimiento

- el sentimiento varía

- luego, la visión varía

Borges, en cambio, da un ejemplo. Si fuera un ejemplo cualquiera no sería competitivo. No obstante, se trata de un ejemplo prototípico. Cuando en el más allá dos almas perciben el mismo rostro, no se limitan a dar interpretaciones antagónicas, cuando el episodio en cuestión define su destino para la eternidad. El protagonismo de la subjetividad adquiere así una dimensión superlativa. Es menester extraer las consecuencias.

Aceptado lo más, aceptado lo menos. La fórmula en cuestión ha sido reivindicada por diversos textos. Leemos en Agrapha, incluido entre los Evangelios apócrifos, cuando dice: "Pedid las cosas grandes y os darán por añadidura las pequeñas"9. Reconocido el protagonismo de la subjetividad en el más allá, de cara a la eternidad, cómo no verificar su protagonismo en la finitud, en la vida mortal, en la interpretación de una frase o la valoración de un gesto.

3.2. La contingencia

Así haya quienes vean la historia como un proceso necesario, hay quienes reivindican la contingencia del acontecer histórico. Rorty lo expresa en los siguientes términos: "(…) los ciudadanos de mi utopía liberal serían personas que perciban la contingencia de su lenguaje de deliberación moral, y, por tanto, de su consciencia, y, por tanto, de su comunidad"10. Así habla el filósofo. ¿Cómo lo hace el poeta?:

En "Things that might have been", incluido en Historia de la noche, Borges se refiere a las "cosas que pudieron ser y no fueron", es decir, a la contingencia. Borges enumera algunas de tales cosas:

"El tratado de mitología sajona que Beda no escribió".11

¿ En qué pudiera modificar la historia la existencia en los anaqueles de algunas bibliotecas, de un tratado relativo a una mitología como la sajona a la que únicamente prestan atención algunos eruditos ? En principio, no mucho. Si pensamos en Borges, la respuesta sería otra. Las divinidades, las querellas, las anécdotas que la obra de Beda hubiera salvado del olvido inspirarían algunas páginas estelares de la literatura. Una vez escrito el poema, el relato de Borges en el que hubieran adquirido singular protagonismo algunos elementos de la mitología sajona, se desencadenarían series de causas de impredecibles consecuencias en sus eventuales lectores. Continúa el poeta:

"La obra inconcebible que a Dante le fue dado acaso entrever,
Ya corregido el último verso de la Comedia"12

¿Cuántos sermones inspirados en la Comedia, cuantos desvelos inducidos por ella ? Dante ejerció el poder de la palabra. Si lo hizo una vez, es posible conjeturar, lo hubiera hecho dos… Después de totalizar la ortodoxia, Dante no tendría más opción que la herejía. De haber escrito "la obra inconcebible que (…) le fue dado entrever", es menester concluir, Occidente sería otro. Más adelante Borges enumera casos no propiamente literarios.

"La historia sin la tarde de la cruz y la tarde de la cicuta"13

¿Qué hubiera sido de Occidente sin la historia de un dios que muere por redimirnos de un pecado cometido por nuestros primeros padres, pecado que comprometió a sus descendientes? ¿Qué hubiera sido de Occidente si los hombres no se hubieran reconocido deudores solidarios de la culpa de Adán, y beneficiarios luego de la redención de Cristo? ¿Qué hubiera sido de él sin el sentimiento de culpa, sin el ideal del martirio ? Hubiera sido otro. No es la única conjetura, sin embargo. ¿Qué hubiera sido de Occidente, si Sócrates no bebe la cicuta, si escucha los consejos de Critón, su amigo, y huye a tiempo ? Su gesta no hubiera sido idealizada. De no haber sido por el martirio, los historiadores de la filosofía no hubieran pasado por alto la cobardía intelectual de Sócrates (otros la llaman prudencia), a quien le faltó el valor de exponer sus teorías para que sus contertulios de turno pudieran someterlas a crítica de la misma manera que él debatía las suyas. Sin la tarde de la cicuta, la palabra "sofista" no cargaría con el lastre del error y del embuste. Al final del poema alude a:

"El ave fabulosa de Irlanda, que está en dos lugares a un tiempo"14

¿Qué hubiera sido de las leyes de la física de haber acontecido semejante prodigio, de la lógica, inclusive? El cientifismo, el positivismo, no hubieran pasado de ocupar un puesto más o menos decoroso en las historias de la literatura fantástica (puesto reservado por Borges a la metafísica); no serían, en cambio, la filosofía implícita del hombre de la calle. No sólo habría magos en los circos…

Por último, Borges hace referencia a: "El hijo que no tuve"15

¿Qué hubiera sido de la vida de Borges con un hijo, qué hubiera sido de su obra, inclusive? Atrapado por la edad de la ternura, agobiado por la edad de las tareas. Otras series de causas hubieran cruzado de golpe por su mente en el instante de la creación.

A diferencia de Borges, Rorty formula un entinema para acreditar la contingencia del acontecer histórico:

- Premisa explícita: Los liberales perciben la contingencia de sus léxicos

- Premisa implícita: Un léxico refleja una comunidad

- Conclusión: Los liberales perciben la contingencia de la comunidad.

Borges acude a los ejemplos tomados de uno a otro extremo del espectro, de acuerdo con los cuales bastaría intercalar una causa más en la serie de causas que constituyen la vida de un individuo o la historia de un pueblo, y las mutaciones no se harían esperar. Los hay personales. La historia de los sajones que Beda no escribió, el hijo que no tuvo, los mismos que hubieran cambiado su vida, su obra, y con ella la de nosotros sus lectores. Los hay que comprometen la historia toda de Occidente. El martirio de Cristo, el de Sócrates también. Los demás casos, los que Borges no citó, circulan entre ambos extremos, están comprendidos por ellos. Ergo, su argumentación es prototípica.

3.3. Realismo extremo

Dentro de la polémica por los universales se conoce como realismo extremo la postura de acuerdo con la cual existen los universales nada más. Los particulares, en cambio, no serían más que simulacros. Guillermo de Champeaux, representante del realismo extremo se inspira -hasta cierto punto- en Platón. Leemos en el Parménides, 132 d, cuando habla Sócrates a Parménides: "Más razonable me parece lo que ahora voy a decir: que estas mismas formas permanezcan en la Naturaleza a modo de paradigmas, que las cosas se les parezcan y sean como imágenes de ellas, y que dicha participación de las cosas en las formas resulte no ser más que una representación de estas"16. ¿Qué dice el poeta?

En una nota pie de página de "Tlön Uqbar Orbis tertius", el célebre relato de Borges, leemos: "Todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre. Todos los hombres que repiten una línea de Shakespeare, son William Shakespeare"17.

Para Platón todos los hombres participan del mismo arquetipo. En tiempos de la hegemonía ateniense, cuando Grecia había derrotado a los persas todavía era posible pensar en modelos, en ideales (en cierto modo) ecuménicos. En tiempos como los nuestros, en tiempos del multiculturalismo, del posmodernismo, en cambio, el universalismo está en retirada. Repetir a Platón sería anacrónico.

Borges resulta no menos ingenioso que sorprendente, cuando repara en la unidad de las cosas por otra vía. Lo que se repite no es el hombre, no son los individuos, sino sus experiencias: la del coito, la de la reflexión "to be or no to be, that is the question" (Shakespeare) por ejemplo. ¿En el momento de la ira, en el instante de la muerte, no somos acaso los mismos?

Platón realiza la siguiente argumentación:

- las formas son paradigmas

- las cosas se parecen a las formas

- luego las cosas participan de las formas (nada más)

Borges, en cambio, ejemplifica. En el coito el amado se funde con la amada; en la duda, el pensador se desdobla. Porque Borges ha registrado las dos operaciones básicas del universo como fueran expuestas por Empédocles: unir y separar, su ejemplificación es prototípica.

3.4. En síntesis

En lo relativo a la argumentación prototípica distinguimos dos vías. La primera, cuando se argumenta a partir de un caso superlativo, como acontece en el poema "Del cielo y el infierno". La segunda, cuando se copan los extremos del espectro, como sucede en el poema: "Things that might have been", en el eje privado-público, así como también en la nota a pie de página de "Tlön Uqbar, Orbis tertius", en el eje amor-odio.

Autor y licencia de 'Argumentación y prototipos en Borges - Ejemplificaciones'
Julián Serna Arango Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/argument.html CopyLeft
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