Teatro Infantil
Luisa Amelia: -Madrecita de mi vida:
Eugenio Carlos: -Madrecita de mi alma:
Luisa Amelia: -Hoy celebramos tus días
Eugenio Carlos: -Y los días de la Patria.
Luisa Amelia: -Regocijados estamos
Eugenio Carlos: -Con la coincidencia grata
Luisa Amelia: -Que el santo amor a la madre
Eugenio Carlos: -Al amor de patria aunara
de modo que el un deber.
Luisa Amelia: -El otro nos recordara.
Eugenio Carlos: -Pronto a cumplirlos ambos
Hoy te juramos...
Luisa Amelia: -¿Jurarla?
Como si el bien de quererla
juramento demandara
no has de decir que lo juras
sino que la noble alianza
de esos dos santos amores
no deber, gloria es muy alta.
Eugenio Carlos: -Por tan alta yo la estimo,
dulce madre, viva hermana,
que ya mi afán mata al tiempo
y abreviarlo deseara
por merecer esa gloria
con ciencia y virtud preclara
Luisa Amelia: -Pues yo, al contrario, quisiera
al tiempo cortar las alas
para así tener más tiempo
de reducir madre y patria
a un solo amor inmortal,
a una sola gloria santa.
Eugenio Carlos: -Ambos tenemos razón;
Luisa Amelia: -Pero memoria nos falta,
porque olvidamos la ofrenda...
Eugenio Carlos: -Verdad es, ¡oh madre amada!
Mientras nuestra propia vida
no pueda simbolizarlas,
estos símbolos te muestran
el amor de nuestras almas
Luisa Amelia: -Aquí tienes estas flores,
tus amigas, sustentadas
en estos floreros débiles
que nuestra vida retratan,
pues siendo toscos sostienen
esta obra delicada,
cual nosotros ser debemos
sostén de tu noble alma
Eugenio Carlos: -Y aquí, bajo esta bandera
por el arte retratada,
una escena te presento
de los campos de la patria.
TELÓN