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En la era del nanosegundo no basta con ser rápido, es necesario ser muy veloz. Si no se es suficientemente veloz, los que vienen atrás lo pasan por encima. Velocidad para producir, velocidad para entregar, velocidad para responder a la consulta, velocidad para diseñar los productos y procesos, velocidad para entrar al mercado, velocidad para cobrar, todo es velocidad y por lo tanto el concepto de velocidad debe ser comprendido y meditado por el emprendedor del Siglo XXI.
Hoy un buen empresario debe pensar continuamente como hacer más veloz cada tarea, cada proceso. Cobrar con mayor velocidad en un supermercado puede significar a igualdad de precios incrementar las ventas. Ser más veloz en atender a los pacientes en un sanatorio implica no sólo incrementar los servicios, sino aumentar notablemente la satisfacción de los pacientes. Hoy nadie quiere esperar, todo se desea al instante.
Antes se enviaba una tarjeta postal vía correo, hoy se efectúa vía internet, a un costo prácticamente cero y de forma inmediata, con el agregado de efectos especiales.
Si Ud. arregla computadoras o máquinas, toma el tiempo de respuesta entre la llamada telefónica y su visita al cliente, toma el tiempo que lleva la reparación, y otra cosa, toma el tiempo para atender el teléfono. Recuérdelo, hoy todo es velocidad.
En una era donde los ciclos de vida de los productos y servicios son cada día más cortos, la tardanza en llegar al mercado puede significar la derrota en manos del oponente más veloz. Tenga siempre presente que el primero en llegar generalmente fija las reglas de juego y se posiciona en primer lugar en la mente de los clientes. Para tratar de ser primero es menester ser cada día más veloz.
La velocidad hace a una mayor satisfacción de los clientes, pero siempre debe tenerse presente que la velocidad sólo es útil si se corre en la dirección correcta.
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