Castilla, lugar común del 98 - Castilla, lugar común

3 - Castilla, lugar común

Monografía creado por Carlos Moreno Hernández . Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero8/castilla.htm
22 de Agosto de 2006

La invención es utilizada en sentido propio, geográfico, y figurado, retórico, el de tópico, incluyendo el sentido translaticio que ha adquirido este término en América por inflluencia del inglés topic , tema o asunto. Y los dos sentidos confluyen, pues a la metonimia de Castilla como meseta se le aplica la metáfora de la fortaleza interior arruinada frente a la periferia, como puede verse en la Nouvelle Geographie Universelle de Reclus :

L'interieur de la contrée (peninsule ibérique) consiste pour la plus grande partie en plateaux fort elevés qui se terminent au-dessus du litoral par des escarpements brusques ou même par des crêtes de montagnes comparables aux remparts extérieurs d'une citadelle. (I: 648)

Está ya aquí desarrollada la identificación de las mesetas con "las Castillas" ('les plateaux qui de nos jours sont appelés les Castilles', p. 667), incluyendo León y Extremadura, y su papel histórico predominante. El subrayado indica que el concepto plateaux -mesetas- es reciente; según Solé-Sabarís:

La Meseta fue realmente descubierta por Humboldt, a fines del siglo XVIII, pero este concepto no se incorporó hasta medio siglo más tarde a las ideas en curso sobre la Península. (...) Macpherson [en 1873] es el primero que al verse obligado, a causa de escribir indistintamente en español o inglés, a buscar un término para traducir el concepto de plateau central, adopta sin vacilación el de Meseta Central. En esta acepción me parece que es el introductor del término en la literatura española, siendo curioso que haya sido precisamente un español de origen inglés a quien se deba su adopción. Un gran y definitivo avance sobre el concepto y delimitación de la Meseta española se debe a Reclus en su monumental tratado de Geografía Universal, obra que lamentablemente tan poco asimilaron los geógrafos españoles, lo que hubiese supuesto una anticipación de casi medio siglo en las ideas geográficas sobre la Península. Reclus no utiliza nunca la palabra Meseta, sino la de "plateau", lo que no sería de extrañar tratándose de un texto francés, pero como Reclus recoge sistemáticamente la terminología española (rambla, etc.), eso indica que, según acabamos de ver, el término todavía no se había generalizado (13 ss.).

Sin embargo, tanto los geógrafos españoles como los literatos se hacen eco pronto de las ideas de Reclus. Además, el uso del término plateau es general durante todo el siglo XIX por parte de los extranjeros que se ocupan de España, como se deduce del trabajo citado, desde la traducción al francés de Humboldt, en 1808. Richard Ford lo utiliza en su Manual para viajeros, de 1845, al decir que las dos Castillas constituyen una gran parte de él, e incluye, también, un apartado sobre el carácter castellano, que escasamente relaciona con la tierra. De manera significativa, añade que 'castellano' es sinónimo de español en general, pars pro toto, y da su nombre al del reino, la nación y el idioma (18). Ford resalta también la variedad del paisaje, y en cuanto a las 'llanuras', los campos de Castilla y de León, destaca su riqueza en trigo, azafrán, garbanzos y vino (10-12). Por las mismas fechas, Théophile Gautier, en su Voyage en Espagne (1843-5) sólo utiliza el término plateau para referirse a los alrededores de Vitoria, mientras que el paisaje al salir de Valladolid hacia el sur es comparado con las landas francesas de Burdeos: la misma aridez, la misma soledad, el mismo aspecto de desolación (cap. IV-VI, pp. 59 y 98). Los alrededores de Madrid le merecen el mismo juicio (pp. 100-104, 166 y 228-9).

El paso adelante, ya en Reclus, consiste en identificar estrictamente meseta, Castilla, pobreza del suelo y carácter de sus habitantes, y en función de ello caracterizar España y pasar a explicar su historia. Sobre el carácter español, por ejemplo, reconoce Reclus que existen grandes variedades dentro de una uniformidad, pero opone ya claramente al viejo castellano, taciturno, al resto feliz y estoico a la vez (p. 658). La relación hombre-medio es clara: Los castellanos, amos dominantes, lo son por su valor tenaz y la posición central que ocupan (p.689); son graves, breves en su lenguaje, majestuosos en su andar e iguales en su humor, con un parecido singular a la tierra que los soporta, cuya pobreza es en gran parte un resultado histórico, lo que ha provocado su despoblación (pp. 688-690). Es lo contrario de lo ocurrido en Europa, donde las felices condiciones de suelo y clima, según Reclus han sido determinantes para labrar su prosperidad y su superioridad.

Algunos de los tópicos de Reclus sobre el carácter español, ya antiguos entonces, son recogidos por Unamuno en los ensayos de En torno al casticismo traduciéndolos desde las apreciaciones de Taine -quien apenas trata de España, país que nunca visitó- sobre el carácter de otros países europeos; así se trasmiten a los que luego quedarán en su misma órbita, o espacio, generacional: Maeztu y Azorín, sobre todo; luego Antonio Machado y Ortega, también.

La repetida cita de Azorín, con su distinción entre una Castilla literaria y una geográfica, contribuye también a la confusión, pues la primera no se construye a partir de una Castilla geográfica definida desde antiguo, con límites físicos y contenido humano preciso, sino de una de sus versiones, la de la geografía determinista decimonónica, dominante hoy en la percepción que tenemos de ella como espacio físico y humano, frente a otras en pugna (García Fernández). La invención de España de que habla Fox, la España castellanocéntrica, es primero invención de Castilla como meseta.

A la vez, Castilla es, desde una perspectiva retórica, como tópico, un término caracterizador de estos escritores, el locus eremus, por contraposición al locus amoenus de la periferia, el territorio diverso del que proceden todos sus miembros, excepto, sólo en parte, Ortega, ya sea el país vasco, levante o Andalucía. Con el tiempo, el locus eremus se convierte para casi todos, si no en amoenus, en locus cordialis, o spiritualis.

En inglés, el locus eremus se denomina wasteland, título del famoso poema de T. S. Eliot publicado en 1922. En sus propias notas al poema, confiesa Eliot haber tomado no sólo el título, sino el plan y buena parte del simbolismo de la obra, de un libro sobre la leyenda del Santo Grial. Todo remite al mito de la caída, en este caso de la cultura occidental (Spengler, La caída de Occidente, 1918-1922):

the conceptual system of The Waste Land, however personal, rests upon an austere orthodoxy; an act of impurity has dried up the lifegiving water, and the land will not bloom again until it has been atoned (Hyde 346)

Otra fuente, facilitada por un verso (306) del poema, son las Confesiones de San Agustín, al final de su libro II:

I wandered, O my God, too much astray from Thee my stay, in these days of my youth, and I became to myself a waste land (Holloway 76)

En una versión española la relación con la visión noventayochista de Castilla es aún más clara:

Yo me aparté de vos, Dios mío, y anduve errante y descaminado (...) durante mi juventud; de ese modo llegué a hacerme a mí mismo una solitaria región y país desierto, donde reinan la pobreza y la necesidad (San Agustín 45)

Eliot puede considerarse, según Aguirre (53), un epígono del simbolismo con su teoría del correlato objetivo, la forma, o fórmula, para expresar la emoción proyectándola sobre algo concreto. No otra cosa es Castilla para el 98, su tema poético recurrente. Por lo mismo, el locus amoenus y su opuesto irían asociados al tema o motivo arcádico. No debe olvidarse, a este respecto, la adaptación cervantina del tema en el Quijote, con las historias de la primera parte en las que La Mancha, la llanura, se complementa en sus lugares fragosos, lugares arcádicos de retiro frente a las imposiciones sociales (historia de Cardenio y Dorotea). La recuperación ambivalente de los temas -o mitos- de la decadencia y de la edad de oro en la mentalidad regeneracionista propia del 98 no sería sino un caso particular dentro del Modernismo, en el sentido amplio, o global, del término.

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Monografía de Carlos Moreno Hernández. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero8/castilla.htm CopyLeft
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