



Observemos la siguiente oda con elementos tan populares como animales de la sierra del Perú que, por esto, pareciera más bien parodia de las clásicas odas con elementos prestigiados de la cultura occidental (5). Nuevamente el tono grave se expresa a través de imágenes llanas y hasta sorprendentes en sus motivos ciertamente novedosos en dicha tradición:
«¡Oh campos humanos!/(...)/ ¡Oh campo intelectual de cordillera,/con religión, con campo, con patitos!/ ¡Paquidermos en prosa cuando pasan/ y en verso cuando páranse!/ ¡Roedores que miran con sentimiento judicial en torno!/ ¡Oh patrióticos asnos de mi vida!/ ¡Vicuña, descendiente nacional y graciosa de mi mono!/ (...)/ ¡Ángeles de corral,/ aves por un descuido de la cresta!/ ¡Cuya o cuy para comerlos fritos/ con el bravo rocoto de los templos!/ (¿Cóndores? ¡Me friegan los cóndores!)/ (...)/ ¡Lo entiendo todo en dos flautas/y me doy a entender en una quena! ¡Y lo demás, me las pelan...!»
(de «Telúrica y magnética»).Al término de este poema casi podríamos preguntar: y del caramillo ¿qué se hizo?.
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