En diversos ensayos y artículos, e incluso en su diario personal (publicado de manera póstuma como Il mestiere di vivere), Pavese ha sistematizado su concepción sobre el significado del mito como categoría cultural y antropológica.
Resulta conveniente sintetizar aquí estas ideas de Pavese por distintas razones:
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porque la relación que establece el escritor entre mito y creación poética justifica "per se" la indagación de un trasfondo mítico en su producción literaria;
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porque la asociación que plantea el mismo Pavese entre mito e infancia permite comprender mejor el significado que ésta asume en su producción, y me será provechosa para explicar cómo, a mi criterio, el sentido de esta isotopía en la literatura del piamontés se vincula directamente con el mito del exilio.
El concepto de mito que sostiene Cesare Pavese se desarrolla a partir de una sólida formación intelectual en este campo, alimentada por las lecturas de James Frazer, Lévy-Bruhl, Thomas Mann, Sigmund Freud, Carl Jung, Mircea Eliade, Paula Philippson y Karl Kerényi, entre otros(9). Pero el estudioso a quien mayor atención le presta Pavese, al menos en esta materia, es Vico. Tanto es así, que Pavese considera a Vico como el precursor en las investigaciones relacionadas con el mito, y fundamentalmente lo respeta porque entiende que ha sido el primero en vincular el mito con la necesidad del hombre de nombrar las cosas, o sea de fijarles un ordenamiento(10). De esta manera, su idea acerca del mito está en estrecha relación con la palabra: el nombre que sirve para superar el "caos" originario y, al mismo tiempo, el valor mágico de la palabra en función de su poder evocativo, de la posibilidad de "revivir elementos esenciales de la realidad nombrándola"(11).
En su ensayo Del mito, del simbolo e d’altro, Cesare Pavese define el mito como "una norma, lo schema d’un fatto avvenuto una volta per tutte, e trae il suo valore da questa unicità assoluta che lo solleva fuori del tempo e lo consacra rivelazione"(12). El mito consiste entonces en una revelación de carácter personal, la manifestación de lo irracional y lo inconsciente primigenio en la historia de cada individuo. Se trata de una revelación que adviene en la infancia, de manera análoga a la forma en que, para cada cultura, sus mitos particulares se originan en los estadios primitivos de la civilización(13).
Como puede advertirse, esta definición tiene un parentesco significativo con la concepción desarrollada por M. Eliade, para quien "los mitos describen las diversas y, a veces, dramáticas, irrupciones de lo sagrado (o de lo "sobrenatural") en el Mundo"(14), vale decir que tienen el valor de una hierofanía(15), una revelación de lo sagrado en lo cósmico. Asimismo, Eliade indica que el mito es "el modelo ejemplar de todas las actividades humanas significativas"(16).
De igual manera, puede trazarse un paralelo entre las ideas de Pavese sobre el mito y la concepción del "tiempo sagrado" y del "espacio sagrado", de los cuales habla Eliade(17). Así, para este último, el tiempo sagrado "se nos presenta como un continuum interrumpido sólo en apariencia por los intervalos profanos"(18), de modo tal que "...todos los rituales tienen la propiedad de ocurrir ahora, en este instante. El tiempo que vio el acontecimiento que se conmemora o se repite con el ritual en cuestión es hecho presente, ‘re-presentado’..."(19). Mientras que Pavese define "l’agire mitico" como "fare una cosa una volta per tutte, che perciò si riempie di significati e sempre se ne andrà riempiendo, in grazia appunto alla sua fissità non piú realistica"(20). Y si Eliade señala que "...la noción de espacio sagrado implica la idea de la repetición de la hierofanía primordial que consagró aquel espacio transfigurándolo, singularizándolo; en una palabra, aislándolo del espacio profano circundante"(21), Pavese escribe en el ensayo antes citado que una de las características "della fiaba mitica, é la consacrazione dei luoghi unici, legati a un fatto a una gesta a un evento. A un luogo, tra tutti, si dà un significato assoluto, isolandolo nel mondo"(22).
No obstante estas similitudes, mientras Eliade insiste en el valor religioso del mito y en su funcionalidad como norma de conducta social, a Pavese le interesa más la relación del mito con el símbolo. Para el escritor italiano "Un mito è sempre simbolico; per questo ha mai un significato univoco, allegorico, ma vive di una vita incapsulata che, a seconda del terreno e dell'umore che l'avvolge, può esplodere nelle piú diverse e molteplici fiorituri."(23)
Por otra parte, ese valor simbólico del mito al que se refiere Pavese, se vincula fundamentalmente con los mitos personales, dado que "los reconoce diversos para cada individuo, reveladores de su ser auténtico"(24). Para este escritor, la empresa primordial en la que se ve comprometido el hombre –no sólo el poeta– es la de ir desvelando esos núcleos de sentido, en sacar a la luz esos múltiples significados que están ocultos en nuestro inconsciente. Se trata de un proceso complejo y siempre inacabado, pues esos símbolos se "fugan" y de esta manera ocultan la parte más rica de cada uno. Ese proceso de aprendizaje encierra el valor mismo de la vida de la persona, en la medida en que "questi simboli del nostro essere sono altro dall’"ideale di vita", che qualcuno potrebbe scorgervi"(25), son los símbolos que podemos reconocer por "...lo sforzo conoscitivo che c’impongono, la tensione delusa e sempre vivace di tutto il nostro essere per afferrarli, incapsularli, incorporarceli nel sangue e conoscerli finalmente"(26).
El valor del mito como norma, como ética existencial, deviene pues del hecho de que partiendo de aquél es posible
...ritrovare la coscienza di sé e degli altri... [] ... C'è in Pavese, non il piacere d'inebriarsi nella discesa nel pozzo del passato, ma la necessità di crearsi, attraverso il mito, la possibilità di una vita di valori, poiché è necessario conoscere se stessi, affondando negli archetipi del mito individuale... [] .... Cosí il mito diventa non il labirinto della coscienza o la gran madre in cui annullare la propria esistenza o perdere il senso delle proprie responsabilità, ma il tentativo piú alto, eroico e ambizioso di accordare un mondo di valori con le angosce dell'animo(27).
Queda así claro que para Cesare Pavese el mito no consiste en una forma de pensamiento prelógico que haya quedado superada en función del desarrollo histórico de la civilización(28). Porque si el devenir temporal afecta los parámetros socioculturales, el mito es en cambio de naturaleza atemporal y, por tanto, resulta una vía de conocimiento todavía en vigencia. Pero hablar del mito como modo de conocimiento implica, en la filosofía pavesiana, su relación con el mundo de la infancia: "De Jung aprende que el mito nace tanto de las reminiscencias infantiles como de la herencia espiritual arcaica, de los llamados arquetipos universales..."(29) Resulta así que mito e infancia, tal como reseño a continuación, son dos conceptos radicalmente relacionados para el escritor italiano.