Deberíamos dejar de pensar en las bacterias únicamente como seres patógenos causantes de enfermedad. Os invitamos a observarlas desde un nuevo punto de vista, como microorganismos poderosamente adaptados para formar redes de proceso masivamente paralelo -realmente masivo- y descentralizado. Entidades de red móviles, de código genético reducido, especializadas pero al mismo tiempo adaptables a cambios imprevistos, autoreproducibles a una velocidad frenética1 y tolerantes a fallos.
Margulis y otros2 nos hablan de las comunidades bacterianas como una red global de intercambio genético a escala planetaria que ha persistido durante miles de millones de años. Si traducimos las tesis de Margulis a términos informáticos y de redes, podemos caracterizar las comunidades bacterianas como redes de código abierto en clave genética, más allá de la pura analogía. De manera muy sintética, nos basamos en las siguientes premisas básicas:
1. El intercambio genético es descentralizado y horizontal.
2. La información genética pasa de una bacteria a otra con absoluta promiscuidad y a una velocidad de transferencia inaudita si la comparamos con organismos más complejos. Las bacterias están continuamente liberando, compartiendo su código genético.
3. Son capaces de hacer algo realmente sorprendente: se reprograman, se recompilan a sí mismas en base a los genes recibidos. No necesitan esperar a la siguiente generación para expresar sus genes. Ellas inventaron la ingeniería genética.
4. Hay, al igual que en la programación de GNU/Linux, cooperación sin mando3. Esta red de redes tiene una profunda tolerancia a fallos y la fuerza de una amplísima base de proceso distribuido y paralelo, sin controles de mando centralizados.
5. Las bacterias se intercambian información bajo algo casi tan bueno como una licencia GPL. Según Margulis, "todas las cepas bacterianas puede compartir sus genes, podríamos decir, en el más estricto sentido, que en el mundo bacteriano no se dan las especies verdaderas. Cualquier bacteria es un organismo, una entidad capaz de llevar la ingeniería genética a escala global o planetaria2
Si aceptamos estas características primordiales de las redes bacterianas como propiedades suficientemente definitorias de una red de código abierto, estaríamos ante la primera red de código abierto de nuestro planeta.
En cuanto a los desarrollos destacables que han realizado estas redes bajo open-source, están las células de nuestro cuerpo, que tienen su origen en las bacterias2. Las biotecnologías que hacen posible que ahora mismo estemos respirando oxígeno, así como hacen posible la fotosíntesis, la fermentación, la fijación del nitrógeno y otros procesos fundamentales en la arquitectura general de los organismos vivos, son de origen bacteriano.