Sí existen empresas en las cuales aún no se sabe lo que es trabajar en equipo internamente, a ellas deben agregarse las que no tienen conciencia de lo que significan varias empresas trabajando mancomunadamente en equipo. Los altos niveles de competitividad, sumadas a las altas exigencias de parte de clientes y consumidores, ha llevado a las empresas a sumar esfuerzos e innovación en la búsqueda de nuevas ventajas estratégicas, algo que a tomado mucha mayor fuerza aún en vista de la conformación de nuevos bloques económicos, ciclos de productos en constante reducción, ingentes necesidades en materia de investigación y desarrollo, y un continuo incremento de los costes fijos.
Dentro de este nuevo esquema de desarrollo competitivo e interrelación de empresas se ha generado un nuevo y atractivo marco en la relación proveedor-cliente denominado “Comakership”, término que va mucho más allá de una simple integración en las relaciones operativas para enfocarse fuertemente en todo lo atinente al co-desarrollo, el co-diseño, la co-mejora y la co-gestión. Lo cual lleva a dichas empresas (proveedor-cliente) a una vía de progreso común absolutamente inseparable.
Esta nueva forma de trabajo mancomunada se basa en una nueva filosofía de Aprovisionamiento, una filosofía basada en la Gestión de Calidad Total y la producción Just in Time, lo cual implica el desarrollo de un fuerte enfoque en la mejora continua, y la eliminación sistemática de desperdicios.
Hacer realidad esta asociación entre proveedores y clientes, implica para estos últimos reducir significativamente el número de proveedores.
Así la nueva manera de relacionarse por parte de los clientes, los debe llevar a:
· Mantener relaciones estables a largo plazo.
· Limitar la cantidad de proveedores activos.
· No cambiar frecuentemente a los proveedores.
· Establecer un sistema global de calificación.
· Puntuar a los proveedores en base a los costes totales en lugar de en función del precio.
· Lograr una óptima cooperación con los proveedores de manera tal de hacer más fiable y menos caros sus procesos.
¿ Por qué la Producción Asociada?La supervivencia no es suficiente. El objetivo es ganar la guerra. Podemos no ser amantes pero debemos ser aliados.
Nuevas tendencias en las relaciones proveedor–cliente
Profundos y acelerados cambios se están dando lugar en la relación proveedor-cliente. Cada día es mayor la demanda del mercado a las empresas en cuanto a calidad, certeza de entregas, flexibilidad y rapidez de respuestas, entregas más fragmentadas y frecuentes, mejoras garantizadas, reducciones de precios y, nuevas y constantes innovaciones.
Las empresas dentro de esta nueva estructura de demandas y presiones se ve obligada a generar constantes ajustes en los márgenes competitivos en las áreas de coste, calidad y flexibilidad para sobrevivir en el actual mercado.
Visto desde un enfoque estrecho y ateniéndose a los paradigmas del pasado, estos cambios constituyen y son vistas por los directivos como una creciente dificultad. Pero visto con un enfoque más amplio y adaptado a los paradigmas del nuevo milenio y de la era del conocimiento, las nuevas circunstancias son consideradas como una fenomenal oportunidad para mejorar las capacidades de negocio de la empresa y para obtener fuertes incrementos en la cuota de mercado o bien un importante disloque competitivo. Así, dentro de ésta nueva tendencia, las empresas que primero se adecuen a las nuevas exigencias, serán las más beneficiadas. No reaccionar a tiempo, ni saber adaptarse a las nuevas circunstancias del entorno, dará sin lugar a dudas, fuertes inconvenientes en la capacidad de la empresa para generar valor en el futuro.
El desarrollo de la nueva relación proveedor-cliente, “Comakership” es un factor prioritario en la estrategia industrial, porque la necesidad de utilizar la lógica del Comakership es inherente en todos los desarrollos estratégicos que están ocurriendo hoy, siendo los más destacados los siguientes:
1. Control de calidad a nivel de grupo. Lo cual implica que el proveedor garantiza la calidad de los productos e insumos entregados, comprometiéndose a una mejora continua en los niveles de calidad.
2. Cadenas de valor. El objetivo estratégico-competitivo se centra en la necesidad de hacer máximo el valor generado por la cadena de negocios, los cuales van desde la producción de los insumos hasta el consumo por parte de los consumidores finales.
3. Gestión Total de Fabricación. Relacionados con el Just in Time da lugar a importantes reducciones de costes no sólo en los insumos, sino también en todos los procesos de apoyo (tanto logísticos, como administrativos).
4. Desarrollo del binomio producto-proceso. Objetivo: concentrar un mayor esfuerzo en la etapa de diseño de los productos y procesos de forma mancomunada, de forma tal de generar un fuerte impacto tanto en los tiempos de ciclos como en los costes totales.