Si bien hoy se pide en cualquier medio periodístico conocimientos básicos de computación e Internet, para el caso del periodista multimedia, por la velocidad de su trabajo y la herramienta con que realiza la labor, cobra importancia tener una cultura general en cuestiones tecnológicas al menos básica, para que empleado y empleador puedan hablar con el mismo idioma, como así también una solidez en lo que respecta a los modos de escritura.
Para ello es necesario:
- Escribir bien: para resolver en pocos minutos la redacción de un artículo, como también la revisión de errores durante la edición y vista previa de la página a publicar. En la realidad, si bien abundan los errores de tipeo, también se ha detectado a periodistas con muchos errores ortográficos y sintácticos. Si el periodista no sabe escribir bien –por falta de habilidad y práctica para redactar un artículo o bien, por falta de educación base en lo que respecta a errores ortográficos-, lo que se recomienda es que se adquiera el hábito de leer el diario y al menos prestar atención a un artículo con día. Allí, analizar cómo se escribió la nota, el hilo narrativo y las palabras poco conocidas, que a la hora de ser usadas corren el riesgo de ser mal escritas. Un periodista familiarizado con las notas periodísticas difícilmente le cueste redactar, si se parte de la base de que el individuo está haciendo lo que le gusta. Por otra parte, es necesario partir de la premisa que Internet exige lectura rápida por parte del receptor y escritura rápida por parte del emisor.
- Escribir con coherencia: En muchos casos, la escritura rápida implica tener que dejar de lado técnicas de redacción periodística, como lo es el caso de la elaboración de una estructura de contenido, con las partes de las noticias destacadas en ítems, para luego ser coordinados a través de un hilo conductor narrativo, que servirá para darle coherencia y entendimiento a la noticia. Si bien las agencias de noticias muchas veces ayudan, cuando la producción es propia, en lo textual, se hace necesario adquirir la habilidad de escribir con coherencia en primera instancia –es decir, sin hacer paradas en las estructuras de contenido. Se trata de una habilidad adquirida con la práctica, pero para lograrlo es necesario tener la mente ordenada. Para tener la mente ordenada, es necesario trabajar sin presión, concentrado y entusiasmado. Por otra parte, la coherencia se tiene que reflejar también en los títulos, bajadas, antetítulos y epígrafes, algo que también se ve reflejado en la práctica. Para ello es necesario una eficiente labor de grupo, en el que el periodista tenga un lector cercano, que le sepa indicar cuándo advierte títulos confusos o con palabras repetidas, bajadas incompletas o epígrafes pobres.
- Sintonía informática: no sólo la herramienta de trabajo, sino también el canal de difusión tiene que ver con la informática e Internet. Y ambas cosas evolucionan cada vez más. No se trata de ser un experto en informática, pero es saludable tener una amplia predisposición a esta parte “fría” y no tan artística de la disciplina periodística y comenzar a familiarizarse con software de imágenes tales como Adobe Photoshop o Macromedia Fireworks; algunos de programación como Front Page, Macromedia Dreamweaver, Java y C++, y dominar el manejo de los buscadores en Internet. No hay que asustarse con la “sintonía informática”. Un periodista suele ser un individuo que reúne las características de ser informal, crítico; creativo y de alto vuelo, rebelde e intelectual. Esto se contrapone con la imagen que existe de quienes dominan la tecnología (seres fríos, racionales, inteligentes, calculadores, sin aptitud artística,...). La informática sólo es una herramienta de trabajo y no está disponible sólo para un grupo de fanáticos de las máquinas. El periodista tiene que ser abierto y con predisposición a aprender el uso de las tecnologías del mismo modo en que lo hizo cuando aprendió a manejar un automóvil. Luego, una vez adquirida las habilidades informáticas, lo que empieza a prevalecer por siempre es su capacidad como comunicador social.
En la práctica, los periodistas que ingresan a una redacción digital, en primer lugar son evaluados por conocimientos informáticos que van desde la velocidad de tipeo hasta el manejo de los buscadores de Internet –para buscar noticias y seguir la actualidad de otros medios-, como también el dominio de programas que muchas redacciones utilizan para el armado de notas periodísticas, como Quark Press, Adobe Ilustrator y Adobe Photoshop 7. En realidad, la intención es que el periodista sepa algo de computación; que esta herramienta no le resulte novedosa, ajena y distante. En segundo lugar, al periodista se le enseña a utilizar el programa de armado del diario electrónico, proceso que puede llevar unos 15 días y del que depende mucho la capacidad didáctica de su jefe –en algunos casos, sabiendo que el nuevo postulante es una futura competencia para su colega, existe una falsa manera de enseñar: esto consiste en enseñar poco y dejar que el alumno deduzca el resto; así, quien enseña, en vez de impartir conocimientos, a la vez está evaluando al periodista novato y este último se siente desorientado, porque cree que no está en condiciones de trabajar en este ámbito. Hay que tener cuidado con este diagnóstico egoísta, muy común en todas las ramas del periodismo, cuando se trata de un medio prestigioso y masivo. En tanto, la segunda etapa tiene que ver con el conocimiento de las técnicas de escrituras, como ya se ha explicado. Ante esta situación, es preferible prevenirse y conocer de antemano ciertos aspectos de la informática. Pero que a la vez este primer paso –algo desagradable para quienes tienen un prejuicio negativo respecto de las “máquinas”- no sea un obstáculo para iniciar un nuevo camino en la profesión.
En síntesis, hay que tener en claro que la tecnología sólo es una herramienta para lograr el objetivo de hacer cumplir el derecho humano de la información a través de un canal que llega a todo el mundo: Internet. Entonces, el objetivo es ser buen periodista.