En este punto es cuando el periodista multimedia empieza a tomar distancia del periodista convencional. En este sentido, por ejemplo es sano que predomine un actitud de estar cuando se lo necesita y anticiparse a la orden de un superior. Por ejemplo, cuando Argentina ganó en fútbol durante los Juegos Olímpicos de Atenas, en la madruga de 2004, pues saber que si sea la hora que sea, no hay nadie para actualizar esa noticia, es uno mismo es quien tiene que hacerlo, aunque ello implique levantarse de la cama y trasladarse hasta la redacción para recoger el texto y la foto de la agencia de noticias, y luego publicarlo. Sobre esto último, realmente da una sensación de confort el hecho de publicar primero una información que todo el mundo espera para leerlo, como el caso descripto en los juegos olímpicos. Además, la situación es propicia para colgar una encuesta y generar un principio de interactividad con los lectores, que en estas circunstancias, viven la noticia con la misma pasión con que la vive el emisor.
Por otra parte, la predisposición, como característica, implica trabajar con la idea de que no se tiene reemplazante. Esto último hay que asumirlo con mucha prudencia y no dejarse "explotar" por algún superior. Lo que justifica este tipo de predisposición es que muchas veces falla el motor de base de datos o la línea de Internet está saturada y se retrasa el trabajo. De acuerdo con la tecnología con que se trabaja, es bueno evitar hacer un llamado a un jefe de alguna área técnica con la noticia a publicar en espera. Es bueno conocer algo de técnica (aprenderlo, sin dudas), para superar este tipo de obstáculos, que echan a perder el esfuerzo realizado.
También en lo que respecta a la predisposición es válido aclarar que en los periódicos digitales que hacen la edición diaria (versión papel), esta labor es de noche y madrugada. En el caso de Clarín Digital, la labor empieza a las 18 y finaliza pasada las 1.00 am. En otros, de 20.00 a 2.00 am –si es que la publicación sale sin problemas técnicos; caso contrario, la labor puede finalizar hasta dos horas más tarde.
Todo esto implica que es más noble que la edición diaria lo haga un hombre y no una mujer, por el riesgo de la inseguridad a la hora de la salida del trabajo. Si no es así, al menos asegurarse de quien lo haga sea, de todos los empleados, el que viva más cerca del medio periodístico. En última instancia, lograr que la empresa pague un taxi o remis a la periodista que hace este trabajo, como lo es en el caso de La Voz On Line (Córdoba). Si bien en los diarios digitales hay más hombres que mujeres, estas últimas han demostrado ser eficientes y rápidas para la labor.
En síntesis, la mentalidad y la predisposición responderán mejor si se le toma el gusto al trabajo y además, si cada periodista emprende una labor “pastoral” en el sentido de trabajar para conseguir más lectores, con las herramientas del talento y el conocimiento periodístico –en primer lugar- y tecnológico –en segundo lugar.