El periodista digital, por su labor multifuncional, tiene mayores responsabilidades que un periodista convencional. De él depende no sólo la construcción de la noticia, sino también de que se haga sin errores ortográficos y sintácticos –labor que en una redacción convencional cae en manos del corrector-, del armado –a cargo de diseñadores gráfico, en otros ámbitos-, y en muchos casos, de la edición y publicación –responsabilidades que sólo ejercen los secretarios generales de redacción y directores periodísticos. Además, si esto fuera poco, muchas veces el periodista digital es quien tiene que contactarse con el servicio técnico, ingenieros o webmaster, si hay problemas para que la noticia llegue a la pantallas de los monitores y de este modo se atrase la edición– es decir, la tarea, que muchas veces derivan en grandes discusiones, que cada noche el director periodístico y los responsables de la planta impresora y del departamento de Circulación llevan a cabo.
Que el periodismo digital sea un periodismo joven e innovador no significa que la responsabilidad quede en manos de los “mayores” y bien remunerados de Redacción. Para el colmo, como ya se ha dicho, en muchas redacciones digitales, el jefe directo del periodista digital es un administrador de Empresas, economista o ingeniero electromecánico, por lo que todo esto significa responsabilidades mayores a la hora de comunicar.
Si bien en Argentina sólo hay tres redacciones digitales con un orden jerárquico casi similar a la de una redacción convencional –se trata de Infobae.com, Clarín Digital y La Nación Line-, quienes llevan a cabo la máxima labor periodística –puede tener el cargo de Director o bien, de Editor de Contenidos Multimedia-, como veremos más adelante, son en su mayoría periodistas novatos o bien, ex periodistas de secciones como Deportes, que debido a su humildad y bajo perfil, encajan a la perfección con lo que define a un periodista multimedia. Esto significa responsabilidad aún mayor, ya que el jefe periodístico de un periodista digital no será de la trayectoria de un director de redacción. Por un lado es bueno, ya que el trato no es tan diferencial y así contribuye a un mejor ámbito de trabajo, y por otro es peor, ya que la falta de experiencia se vislumbra con severas llamadas de atención, no sólo del director de la redacción, sino a veces también de la cúpula directiva de la empresa, cuando todo es tarde.
En Mendoza, donde las tres redacciones digitales –Los Andes On line, Diario Uno.net.ar y El Sol On line- son pequeñas y prácticamente sin editores de contenidos multimedia, la labor del periodista digital se aproxima mucho a lo expresado en el primer párrafo de este punto.
Por otra parte, si bien en muchos casos la cantidad de visitas es menor a lo que es la audiencia en papel, el número de visitas que reciben los diarios digitales crecen con mayor proporción que sus versiones escritas. Esto implica otro factor de responsabilidad para el periodista digital, porque en Internet, cuando un lector dice “no”, ese “no” suele ser para siempre. Aunque esto último no sea del todo verosímil, es bueno trabajar con la prevención para estos casos. En tanto, los diarios en Internet tienen la misma credibilidad que la prensa escrita –porque se “apega” a una marca con historia y prestigio-, por lo que el periodista no está haciendo “su diario” sino el diario de una marca conocida, pero que además cuenta con la interacción del canal digital y de sus recursos multimedia, para poder competir en un mercado mundial –con acceso a un nuevo público potencial-, con todo lo que ello implica en relación a los hábitos y preferencias, lo que obliga al periodista digital a replantearse toda la estrategia comunicativa. Todo ello implica una mentalidad especial.