El proceso de globalización de las empresas Guatemaltecas pasa por la asimilación de la problemática del mercado en toda su magnitud. Los actores de este proceso se ven en la necesidad de asumir diferentes responsabilidades así como de formar parte de nuevas reglas de juego producto de la interconexión de los mercados de una manera más interactiva.
Se habla de una "fuerza globalizadora", capaz de arrastrar a los países, incluso aquellos que no están preparados para ello, en cuyo caso los resultados pueden ser negativos.
Pero también es cierto que la globalización puedo constituirse en oportunidad, en la medida que la región latinoamericana, como un todo sea capaz de manejar su incorporación al mercado global.
En este contexto, el carácter cooperativo y solidario de las pequeñas empresas reúne algunas de las condiciones necesarias para su interconexión o adaptación al nuevo redimencionamiento de los mercados.
Así como la globalización genera nuevas oportunidades, también presenta amenazas por su contundente competencia, condiciones de financiamiento, exigencias de calidad y por el permanente cambio en los comportamientos de los mercados que conlleva, naturalmente a una necesidad de incrementar la información.
Desde este punto de vista, resulta vital la competitividad de la empresa, determinada por un complejo conjunto de factores. Una estrategia que puede ser adaptada a los sectores productivos es:
La adaptación a esta nueva circunstancia de los recursos con que ya cuenta el gobierno para ayudar a las empresas a competir.
La capacitación y adaptación de las empresas para internacionalizar sus operaciones.
El desarrollo de una estrategia de convenios conjuntos, indispensables para operar en otros países, puesto que estas empresas no cuentan con la misma capacidad de las grandes empresas para afrontar un proceso independiente de establecimiento.
Este último aspecto implica la creación y extensión de una red de contactos para emprender proyectos conjuntos. En este aspecto podemos mencionar que algunas de los enfoques para trabajo en conjunto son las alianzas estratégicas y desarrollo de mercado de capitales.
La alianza estratégica se define como un acuerdo económico formal suscrito a largo plazo, entre dos empresas. Tiene un componente industrial o de servicio, incluye transferencia de tecnología al país receptor, presenta beneficios económicos mutuos y puede constituir un primer paso para la creación de una joint venture.
La competitividad se expresa en dos dimensiones: la capacidad de conquistar los mercados externos y la fortaleza para defender las posiciones propias en los mercados locales.
Es necesario observar la actuación frente a este escenario, para no caer en esquemas escuetos que hagan imposible el éxito, pues el ejercicio fiscal no es un simple ejercicio de oferta y demanda de productos, sino requiere de tecnología moderna para poder hacerle frente.
Esta claro entonces que no se trata de un desafío factible de ser resuelto individualmente y que se requiere de mecanismos públicos o mixtos de asistencia institucional a las pequeñas y medianas empresas en el proceso de reconversión y aprendizaje.
Dentro del proceso de la globalización existen dos acciones que se deben cumplir de manera simultanea: la alianza estratégica e interacción permanente.
Se trata de dos acciones que podrían considerarse inherentes a la constitución misma de las sociedades. Es importante destacar que los bienes y servicios son generados por sociedades.
Por lo general, este es un aspecto en que el pequeño y mediano empresario deben ingeniárselas por sí solo o recurrir a son poco ágiles y de alto costo.
Es allí donde la Red de Enlace abre una nueva dimensión en la prestación de servicios.
Negociando con el mercado, desde la fuerza de representatividad, en mejores condiciones de oferta con los proveedores de servicios y además impulsando la creación de nuevos mecanismos e instrumentos que complementen y satisfagan la demanda.
A través de este mecanismo, tanto en el nivel macro como el micro, el empresario se conecta a un proceso de gestión de la integración comercial que involucra a profesionales, gremios, personalidades del sector público y privado, gobiernos nacionales y locales, universidades y bancos.
La Red de Enlace por sí misma, al margen de quien la promueva o la instrumente, tiene un gran valor estratégico porque permite a los actores mantener de modo permanente una relación vital: la interacción.
En efecto, la red de enlace es una herramienta eminentemente práctica para procurar que la interacción entre los actores sea permanente, propiciando un clima favorable a las asociaciones competitivas.
Se trata de un mecanismo sencillo, traducido en una relación directa y abierta entre los actores involucrados, la que es producto de un proceso previo de que parte de la premisa que la movilidad debe estar racionalmente dirigida y la compenetración debe ser armónica.
Lo que procura la red entonces es crear un tejido flexible que enlace a distintos sectores, produciendo un acercamiento armónico a través del establecimiento de una comunidad de intereses
El gran reto es la construcción de una cultura empresarial, lo cual a su juicio implica el florecimiento del emprendimiento y una sociedad que apoye la competitividad.