A medida que van progresando la investigación y los conocimientos sobre nuestros parientes evolutivos más cercanos, se hace evidente que sólo dos capacidades nos diferencian cualitativamente de ellos. Las diferencias en inteligencia son –aunque grandes- de grado; los chimpancés y los bonobos tienen rasgos de comportamiento que, si fueran humanos, llamaríamos culturales y que se transmiten lateralmente y no sólo de una generación a otra; chimpancés y bonobos fabrican herramientas –aunque no las suelen transportar; esos mismos primos nuestros aprenden a manejar símbolos y a combinarlos para formar otros nuevos… Sólo la moral y el lenguaje articulado crean un foso entre ellos y nosotros. Sobre la capacidad moral y su fundamento biológico dijo Darwin, en el capítulo IV de El origen del hombre, cosas muy acertadas y un librito del filósofo Camilo J. Cela Conde –De dioses, genes y tiranos- hizo una contribución muy sensata, a mi modo de ver. Pero aquí no voy, evidentemente, a tratar de la moral.