Al margen del tema o contenido de una presentación ante colegas o ante clientes, y del grado de preparación de la misma, cabe preguntarse qué rasgos competenciales distinguen a los presentadores eficaces, y qué otros rasgos suyos pueden dar al traste con una presentación. Hice una lista de 12 soft skills que parecían necesarias en las presentaciones, aunque, lógicamente, también contribuían a mejorar otras tareas: pensamiento conceptual, capacidad de síntesis, empatía, didacticismo, flexibilidad... Lo hice pensando en que la formación por competencias se iría imponiendo, dentro de esa especie de reingeniería de la formación continua en las empresas, como avance deseable frente a los más tradicionales cursos por tareas: “presentaciones eficaces”, “participación en reuniones”, “negociar con éxito”, “trabajo en equipo”...
Creo, efectivamente, que la auténtica reingeniería de la formación continua no será tanto la consolidadción del e-learning o b-learning, como el competency movement bien entendido y aplicado. Durante años, los seminarios para directivos han sido útiles para diferentes fines, pero no podemos asegurar que hayan contribuido mucho a la mejora del desempeño, en las tareas o funciones respectivas: liderazgo, reuniones, negociaciones, toma de decisiones, ventas... Tampoco serviría mucho al aprendizaje la formación por competencias, si no se dieran pasos sólidos en la identificación y el desarrollo de las mismas.
Algunas grandes empresas con plataformas de e-learning han incorporado breves cursos on line que se titulan “Compromiso”, “Iniciativa”, “Creatividad”, “Influencia”, etc., pero no cabe pensar que los usuarios puedan mejorar visiblemente estos rasgos competenciales tras 2 ó 3 horas on line, ni consta que se proporcionen siempre las claves para un futuro autodesarrollo, ni sabemos por dónde saldrá el ahora postulado b-learning. Ojalá se acierte con el método, pero, sobre todo, creo yo que hay que acertar con el contenido.
Puede que mi análisis fuera precipitado, pero di con 12 rasgos que había echado a veces de menos asistiendo a presentaciones, y los comenté con algunos colegas; aunque también debo decir que he conocido a magníficos presentadores y conferenciantes, y que los conservo en el recuerdo. Recientemente, he asistido al Expomanagement´2004 de Madrid y no hace falta referirse a la calidad de los conferenciantes, tanto en los fondos como en las formas.
Si, haciendo memoria de mis 30 años de vida profesional, tuviera que hacer dos grandes bloques, separaría los presentadores que hicieron gala de soltura y confianza en sí mismos (“tablas”), de los que mostraron cierta torpeza y temor. Pero caben otras divisiones, y también recuerdo casos en que la confianza en sí mismos se convertía en arrogancia o jactancia, lo que siempre produce rechazo en una parte de la audiencia. Asimismo, sé de casos en que el presentador creía saber más del tema que los asistentes, pero estaba equivocado; no obstante, dejaré a un lado lo del conocimiento del tema para referirme exclusivamente a soft skills.