Etxebarria es una escritora a la que nunca le ha importado definirse como tal – es decir, como escritora, con -a – y a la que tampoco le ha importado declararse feminista. Al ser una figura bastante conocida en los medios de comunicación debido a diversas circunstancias (televisivas al principio; luego más estrictamente literarias y en el más amplio sentido de la palabra: premios, promociones, apoyo editorial), sus opiniones también han acabado por serlo, en buena medida por la gran cantidad de entrevistas que se ve obligada a afrontar alguien que ha ganado dos premios tan importantes como el Nadal o el Primavera de Novela. Lo cierto es que se ha convertido en una figura polémica, y es bien sabido que la polémica se difunde rápido y se vende bien.
Pero todo esto (es decir, su actitud en las entrevistas, su reacción a las críticas, su manera de conducirse y comportarse) es más visible pero secundario: lo importante es que Lucía Etxebarria cuenta con una plataforma muy sólida y conspicua, compuesta por el apoyo editorial, la escritura en varios medios y los premios, desde la que lanzar sus ideas sobre el mundo. Una plataforma compuesta por el apoyo editorial, la escritura en varios medios y los premios; y, sea por ello o por haberse convertido, muy a su pesar según parece, en un personaje provocador, el caso es que el nombre de Lucía Etxebarria ha quedado unido al feminismo.
¿Tiene esto una justificación o explicación literaria al margen de declaraciones más o menos valiosas, de las que prescindiremos aquí en aras de un acercamiento más inmanentista y objetivo?
Sí, y por varias razones, según veremos a lo largo del presente trabajo.
Porque lo que nos interesa aquí es la obra1 de Lucía Etxebarria –o, más exactamente, el feminismo en ella– y no la figura mediática, tan injustamente vilipendiada por unos como ensalzada por otros (entre los que se encuentra ella misma). Pretendemos mantenernos dentro del mayor grado de objetividad posible: valorar lo que aparece en su obra y, más concretamente, ver cómo aparece el feminismo en ella. Para ello haremos un recorrido en dos partes.
En un primer momento repasaremos las ideas feministas de Lucía Etxebarria a través de su producción ensayística, que incluye el libro La Eva futura/La letra futura y el prólogo a la recopilación de cuentos titulada Nosotras que no somos como las demás. De ahí sacaremos, en bruto, las ideas feministas e intereses fundamentales de la autora respecto a dicho asunto, las que plantea en su nombre y no en nombre de un ente de ficción, ya sea éste narrador o personaje o ambas cosas a la vez2. También veremos de qué recursos persuasivos y argumentativos se sirve para presentar dichas ideas al lector.
A continuación, entraremos ya de lleno en el universo narrativo de Lucía Etxebarria –principalmente en sus dos primeras novelas, aunque sin descuidar sus cuentos y el guión de la película Sobreviviré, coescrito por ella– y en él estudiaremos, más que el feminismo en sí, cómo aparecen las ideas que hemos sacado de los ensayos en la textura narrativa. Es decir, comprobaremos de entrada si la problemática sobre la mujer tratada en los ensayos aparece también en las novelas (adelantamos que es así, como era de esperar); pero nos centraremos sobre todo en cómo se da entrada a dichas ideas dentro de la narración y a través de qué recursos. Así intentaremos llegar a saber si hay en efecto un compromiso feminista en la obra de Lucía Etxebarria y cómo aparece ese compromiso.