Una de las representaciones contemporáneas que permite comprender con más profundidad el proceso de evolución informacional y del conocimiento, que supone la evolución del
Homo sapiens al
Homo sapientissimus, está contenida en la ley de la transformación de las etapas de desarrollo del sistema en niveles estructurales de su organización y escalones funcionales de las interacciones que se desarrollan ulteriormente.
Esta ley, formulada por Ya.
A. Ponomariov,2 se basó en los datos que obtuvo como resultado de sus investigaciones experimentales sobre el eslabón central del mecanismo psicológico de la creatividad. El análisis de los datos demostró que las etapas ontogenéticas del mecanismo psicológico de la conducta del hombre se transforman en niveles estructurales de la organización del mecanismo citado. Las etapas transformadas (niveles estructurales) no se notan en la conducta corriente. Sin embargo, se pueden descubrir palpablemente en las condiciones extremas. Por ejemplo, en la solución de tareas creadoras, las etapas transformadas de la ontogénesis de la conducta aparecen como escalones funcionales de la solución creadora. Este descubrimiento posibilitó crear un modelo experimental de la interrelación filogenética.
La ley de la repetición de la filogénesis en la ontogénesis no presenta dudas. Sin embargo, alrededor de ella, ha existido polémica sobre la forma en que la filogénesis se repite en la ontogénesis, es decir, sobre las leyes de la transformación de las etapas del desarrollo filogenético en escalones funcionales de la ontogénesis.
La dificultad mayor para resolver esta polémica consiste en que la filogénesis no puede observarse directamente y las ideas sobre ella algunas veces son algo fantásticas. ¿Cómo resolvió
Ponomariov esta cuestión? En sus experimentos, la función de la filogénesis la desempeñó la ontogénesis del desarrollo del mecanismo psicológico de solución de tareas creadoras. La comparación entre ambos mecanismos le permitió a este investigador estudiar las leyes de transformación, a partir de un modelo directamente observable.
De esta manera, mediante la generalización de los datos obtenidos experimentalmente, Ya.
A. Ponomariov estableció uno de los principios rectores de la teoría de la interacción y el desarrollo y que, según se apreciará más adelante, sirve de fundamento para la comprensión del significado de la gestión del conocimiento en la evolución de la humanidad. En este sentido, es menester hacer referencia a las cuestiones siguientes.
a) ¿Cuáles son los principales elementos del esquema de la relación entre la interrelación y el desarrollo?
Las principales categorías de este esquema son:
- Sistema y componentes.
- Proceso: aspecto temporal de las interrelaciones entre los componentes y el sistema.
- Resultado (producto): aspecto espacial de la interrelación mencionada.
b) ¿Cuáles son los principios esenciales del esquema de la relación interrelación - desarrollo?
- El concepto del sistema identificado para el análisis, es relativo: por una parte, cualquier componente es, a su vez, un sistema particular de un nivel estructural inferior; por otro lado, el sistema identificado para el análisis es un componente del sistema de un nivel estructural superior.
- La interacción no se produce directamente en los límites de un nivel, de una forma. La interacción está mediada por los pasajes a otras formas, porque sólo el conjunto total de una serie de transformaciones cualitativamente diversas produce un efecto en los límites de una forma.
- Cualquier proceso de interacción está vinculado a los productos de las interacciones predecesoras, fijados en cambios de los componentes de la interacción en cuestión.
- Cualquier producto de la interacción es una consecuencia, al menos, de dos procesos: uno propio del sistema identificado para el análisis y otro, un proceso en el que este sistema está incluido como componente.
El funcionamiento de los sistemas interactuantes se vincula con la reorganización de las estructuras de sus componentes. En este caso, los límites de la conservación de la estructura del sistema -tipo de vínculos de sus componentes- determinan el segmento ocupado por esta forma en la jerarquía de la interacción. La estructura de los componentes y el tipo de sus vínculos son mutuamente dependientes.
El desarrollo es el modo de existencia del sistema de sistemas interactuantes, vinculados con la formación cualitativa de nuevas estructuras temporales y espaciales, gracias al crecimiento -y en otros casos, la destrucción- del efecto de la mutua interacción, que se realiza mediante los productos colaterales o subproductos de la acción. Los nexos entre las estructuras iniciales y las que se forman se efectúa mediante los resultados de las interacciones.
Lo nuevo, que surge en las profundidades de la forma inicial, en el curso de su desarrollo, transforma lo inicial constantemente, de modo que, en cierto sentido, los productos de la forma inicial se pueden -y es necesario- interpretar como consecuencia de la mutua interacción en una nueva forma. La transformación de las estructuras iniciales continua, mientras estas estructuras transformadas no sean capaces de satisfacer las "demandas", "necesidades", relacionadas con el funcionamiento de una nueva forma.
El problema del origen de las nuevas formas de organización de la materia es muy difícil y complejo en la mayoría de las esferas del conocimiento, sean éstas, por ejemplo, las partículas del micromundo en la física; el universo, las galaxias, las estrellas, el sistema solar, la Tierra en la astronomía física, la astrofísica, la cosmogonía, la cosmología, la geología; la vida en la biología; el hombre en la antropología; la sociedad en la historia y así sucesivamente. Una de estas dificultades es la constatación de un nivel definido de conclusión de una u otra forma. Es así, que se discute la cuestión de los antecesores del hombre y sobre que fundamentos se puede reconocer al propio hombre (
Homo sapiens).
Para una visión evolutiva de la información resulta productivo el concepto de información como variedad reflejada, por cuanto el reflejo es un fenómeno que existe en los distintos niveles de organización de la materia.