La actividad práctica y procedimental forma parte del estatuto científico propio de cada ciencia y en esta asignatura que proponemos las técnicas de trabajo conllevan la realización de tareas y experiencias diferentes entre sí. Consideramos que esta variedad instrumental resulta enriquecedora para el universitario, pero detectamos al mismo tiempo la necesidad de crear vínculos metodológicos que confieran unidad temática y no nos alejen de nuestro objetivo último: conseguir mediante el estudio de los Derechos Humanos una formación humanística. Es por ello por lo que pensamos que las sesiones teóricas deben responder a una organización de contenidos y tareas uniforme para que los estudiantes no pierdan la visión global de los objetivos y funcione el espíritu de equipo docente.
1as sesiones. Orientadoras. Indicaremos que la base de la actividad va a ser el trabajo organizado en grupos de seis estudiantes cada uno, que van a realizar una clasificación y estudio de los principales derechos y temáticas programadas. Los grupos serán elegidos por los profesores siguiendo los siguientes criterios:
No estableceremos grupos de nivel.
Pretendemos que sean flexibles.
Intentaremos que sean lo más variados posible en cuanto a rendimiento, sexo y nivel de motivación.
Dentro de la siguiente sesión nombraremos un coordinador por grupo con las siguientes competencias:
1º Dinamizar y coordinar el trabajo.
2º Asignar funciones dentro del grupo.
3º Agrupar por parejas para determinados trabajos.
4º Servir de vínculo entre el profesor y los miembros del equipo.
Una vez agrupados asignaremos la base de trabajo de cada grupo, en función de los contenidos de cada núcleo temático.
A continuación, explicaremos a los educandos los perfiles exactos de cada uno de los bloques a desarrollar y, con ello, concluiremos la primera fase.
La segunda parte será la más complicada. Propondremos a los estudiantes un rápido cuestionario de valoración de la actividad que los coordinadores se encargarán de analizar. Lo esperado es que las primeras opiniones dejen entrever ciertas quejas por el total protagonismo del profesor en cuanto a la elección de los contenidos a desarrollar, la organización y la elección de los coordinadores.
Las palabras del profesor a los estudiantes antes de comenzar el trabajo de los grupos servirán para comunicarles que algo va a cambiar drásticamente. A partir de este momento la figura del docente debe perder protagonismo a favor de los grupos. Los objetivos iniciales no serán demasiado concretos y deberemos intentar conseguir de los estudiantes que, sin olvidar los objetivos últimos, se centren en el disfrute de la propia actividad y en conseguir instrumentos válidos que les capaciten para su propia madurez como universitarios y futuros investigadores.
Saben, eso sí, que cuentan como base del trabajo con los materiales de la biblioteca y los departamentos, en cuanto a ordenadores, videos, libros, revistas y periódicos. Los textos y páginas web actualizadas que analizan los Derechos Humanos desde el punto de vista político, jurídico, filosófico, económico, histórico e institucional, resultarán vitales.
Durante las primeras sesiones debe trabajarse de forma intensa, aunque la novedad de la metodología nos haga a veces parecer caóticos. La recopilación de libros y periódicos y el aprendizaje de comentarios de texto resultará fundamental. En cada sesión nos entrevistaremos brevemente con los coordinadores, que nos informarán de las ausencias e indicarán quejas, ánimo y necesidades del grupo. Es posible que encontremos problemas de este tipo:
1. No tienen todavía claro lo que quieren hacer, reclaman ahora la presencia directora del profesor, no saben utilizar la libertad casi total que tienen y se rebelan contra una actividad que creen les lía y no les aporta nada práctico.
2. Se ha optado por la recogida mecánica de información .
3. Puede que tiendan a utilizar como fuente única los periódicos y revistas.
Tercera fase. Con datos suficientes, deberemos introducir las modificaciones que estimemos oportunas, en función de la opinión de los estudiantes, la marcha de la programación y nuestras estimaciones.
Es un buen momento para nombrar nuevos coordinadores y realizar permutas de estudiantes entre los grupos. Deberemos empezar a señalar actividades más concretas, estableciendo un objetivo y un propósito concreto: realizar exposiciones y trabajos por los grupos y estudiantes mas avanzados sobre los Derechos Humanos. Propondremos la realización de algún tipo de certamen, conferencia o exposición sobre los Derechos Humanos en España y Europa, aprovechando el numeroso material del que dispondremos a esa altura de la actividad. Como algo más ambicioso, propondremos la iniciativa de dirigir un escrito a los grupos políticos del Parlamento Europeo para intentar conseguir visitas, intercambios y coloquios en torno a los Derechos Humanos.
Terminaremos la teoría realizando las actividades propuestas en la sesión orientadora. Estaremos entonces en el momento decisivo, donde se desarrollará la etapa calificadora, teniendo como principales instrumentos las evaluaciones sumativa y final, el trabajo individual y de grupo, los exámenes y los trabajos. No podremos olvidar que, dada la división en cuatro bloques temáticos, la calificación debe estar coordinada y ser producto de un análisis conjunto e individualizado del equipo docente.
Consideramos enriquecedor para todas las partes la existencia de un debate final de evaluación de la actividad entre el profesor y los estudiantes. Se analizará la experiencia, su valor educativo, el aprendizaje que supone el propio proceso, los errores detectados y la opinión final de todas las partes. Como todo en esta vida, tendrá sus luces y sus sombras, habrá sido un éxito o un rotundo fracaso pero, en todo caso, siempre será una experiencia enriquecedora.