“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Declaración Universal de Derechos Humanos, Artículo 19
Por primera vez desde esta proclamación del derecho internacional a la libertad de expresión realizada en 1948, los ciudadanos del mundo tienen la capacidad de ejercerlo de una manera verdaderamente global, “sin limitación de fronteras”. Con la llegada de Internet, los métodos de acceso y difusión de información han cambiado radicalmente, con grandes consecuencias para las personas, la sociedad civil y los gobiernos.
De una manera distinta a la de cualquier medio precedente, Internet permite a cualquier persona con un ordenador y una conexión a la Red comunicarse instantáneamente con otras personas en cualquier parte del mundo. Internet ofrece a instituciones educativas, empresas y organizaciones benéficas la oportunidad de intercambiar ideas y promover el progreso científico, cultural y económico. Los medios tradicionales pueden expandir grandemente su audiencia a cambio de un coste. Internet es global de por sí. Trasciende las fronteras nacionales en un grado que ninguna otra tecnología puede superar y elimina barreras a la libre circulación de ideas.
Estas características únicas de esta nueva tecnología, si es debidamente apoyada, pueden promover la libertad de expresión tan esencial para la democracia y la sociedad civil en un grado antes imposible.
Los gobiernos, sin embargo, ya han empezado a imponer controles en Internet, amenazando el potencial de este nuevo medio. Algunos gobiernos han aprobado leyes que prohiben la difusión de determinadas clases de información en Internet y han intentado procesar a usuarios y proveedores de acceso. Otros han intentado controlar el acceso a la Red, obligando a la instalación de servidores proxy nacionales y al bloqueo de determinados websites. Y en otros países, los gobiernos han promovido la “autorregulación”, en realidad con la finalidad de obligar a los proveedores de acceso a controlar el comportamiento de sus clientes.
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Existe un fuertemente establecido y cada vez mayor cuerpo de leyes internacionales que protegen el derecho a la libertad de expresión. Como veremos, varios principios que protegen los derechos humanos ven atenuada su eficacia por excepciones y puede resultar difícil que sean respetados. Más aún, no todos los países están adscritos a un acuerdo sobre derechos humanos. Pero la ley internacional sobre derechos humanos ha hecho avanzar la causa de la libertad de expresión y es aplicable indudablemente a Internet y a otros medios digitales. Dado el lenguaje tan general de los documentos internacionales y regionales sobre derechos humanos, sin duda las medidas gubernamentales destinadas a controlar Internet están sujetas a la ley internacional.
La finalidad de este informe es establecer una base firme para el concepto según el cual las cualidades únicas de Internet apoyan una aplicación aún más estricta de los principios internacionales protectores de la libertad de expresión en las comunicaciones por redes. La propia tecnología demanda y puede apoyar una total protección de la libertad de expresión: el carácter transfronterizo de Internet obliga a que la expresión “sin limitación de fronteras”, que aparece en las principales declaraciones internacionales sobre derechos humanos, sea cumplida a rajatabla. El concepto del derecho a difundir información toma un nuevo significado cuando cualquiera puede ser un editor de información. Dado que la censura en un país puede constituir una infracción directa del derecho de otras personas de otros países a difundir información sin limitación de fronteras, el tradicional respeto a la normativa local debería ser menos relevante en Internet.
El carácter descentralizado de Internet hace que los controles gubernamentales resulten menos efectivos (incluso inútiles), dado que los usuarios de Internet tienen diversas maneras de evitarlos. Al mismo tiempo, dado que la tecnología es controlada por el usuario, los controles gubernamentales son menos necesarios en determinados contextos. Más aún, ya que Internet tiene una capacidad ilimitada, se requiere menos intervención gubernamental para asegurar la imparcialidad o el equilibrio o para proteger el derecho a la reputación. En Internet, el mercado de ideas puede funcionar con menos regulación debido a que las buenas ideas siempre pueden conseguir el espacio que necesitan. Los errores pueden corregirse, y puede ejercerse el derecho a réplica casi instantáneamente. Bajo las leyes internacionales, la necesidad, la proporcionalidad y la eficacia son conceptos clave para juzgar la validez de las restricciones a la libertad de expresión. Si la regulación gubernamental de la información difundida en Internet no va a tener éxito y no es necesaria, entonces es más difícil que pueda apoyarse en leyes internacionales.
Este documento es un simple comienzo, destinado a provocar futuras acciones. Se requiere un estudio más detallado de la jurisprudencia de los tribunales internacionales. Hay que dedicar grandes esfuerzos a la educación de los jueces de tribunales internacionales, el personal de las comisiones de derechos humanos, y los legisladores y organismos internacionales, para que conozcan las características únicas de Internet y el significado tan especial que tiene el control ejercido por el usuario. En breve, los casos de libertad de expresión relacionados con Internet serán llevados ante tribunales internacionales de derechos humanos. Con un mayor desarrollo de los conceptos mostrados aquí, Internet podría servir como punto de apoyo para la expansión de los principios que protegen la libertad de expresión.
Es informe está destinado tanto a gobiernos como a activistas de Internet. Para los gobiernos, el mensaje es: “No intenten censurar Internet, ya que sus acciones pueden violar la legislación internacional sobre derechos humanos, especialmente dadas las características únicas de Internet”. Para los activistas, el mensaje es: “Utilicen los documentos internacionales sobre derechos humanos que hay disponibles para enfrentarse a la censura en Internet. Aquí hay algunos que justifican que Internet deba recibir incluso más protección que otros medios”.