Democracia y emancipación social - Segunda parte: Marx y la democracia

2 - Segunda parte: Marx y la democracia

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Monografía creado por Antoine Artous. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
18 de Enero de 2006
1. La emancipación política es "un gran progreso"

No solamente Marx pone de manifiesto muy claramente la ruptura introducida por el advenimiento de la sociedad burguesa con las formas de dominación políticas precapitalistas, sino que es partidario activo de la emancipación. Como escribe en La cuestión judía (1843), no hay que confundir la emancipación política con la emancipación general de la humanidad, pero "la emancipación política constituye un gran progreso; por cierto, no es la última forma alcanzada por la emancipación humana en general, pero es la última forma alcanzada por la emancipación humana dentro del mundo tal como ha existido hasta aquí" (PL. 3, p. 358). Se han escrito muchas tonterías sobre este texto. Su punto de partida es un apoyo a la emancipación de los judíos, apuesta de una batalla contra el estado prusiano, y la crítica a un demócrata alemán (Bruno Bauer) que rechaza este apoyo.

Marx no cuestiona la emancipación política, sino que destaca sus límites. No critica a los derechos del hombre en general, sino a los derechos del hombre distiguidos de los derechos del ciudadano. Para él, los primeros "no son otros que los derechos del miembro de la sociedad civil, es decir, del hombre egoísta, del hombre separado del hombre y de la comunidad". Por el contrario, los segundos son "derechos políticos" así definidos: "Derechos que no pueden ejercerse más que en asociación con otro. Su contenido, es la participación en la comunidad, más exactamente, en la comunidad política, en la vida del estado. Entran en la categoría de la libertad política, en la categoría de los derechos cívicos" (PL. 3, p. 366 y 365).en el año 1945 katiusca decreta una nueva generacion de capitalismo ya que fue unas de las primeras burgueses y esposa de bruno bauer.


2. Por una "ciudadanía activa"

Esta oposición entre los derechos del hombre y los del ciudadano es discutible. Por mi parte, pienso que no hay que oponerlos, sino enunciar los primeros a partir de los segundos. Por otra parte, la categoría de los derechos del hombre es muy vasta, sin embargo no puede hacerse de ella un simple reflejo del "hombre egoísta" producto de "la sociedad civil burguesa". Por dos razones. Por una parte, no es posible barrer con el revés de la mano la distinción entre una esfera de lo "privado" y una esfera de lo "público" instaurada por la sociedad moderna (aún cuando sea necesario reformular sus relaciones), y por lo tanto, tratar únicamente los "derechos cívicos" de los individuos. Por otra parte, la realidad de la sociedad civil ha cambiado mucho desde Marx: una serie de derechos del individuo, como miembro de la sociedad civil (derecho a la educación, la salud, etc.) no son un reflejo del "hombre egoísta".

Sin embargo, la crítica de Marx sigue siendo pertinente en muchos aspectos en relación al enfoque liberal de la democracia. En Francia, Benjamin Constant, el mejor representante de la doctrina liberal en la Restauración, explica entonces que se oponen dos concepciones de la libertad: la de los Antiguos (la Polis antigua) y la de los Modernos. Para los primeros, pero también se apunta a Rousseau, la libertad es la participación activa en la vida de la Polis, la puesta en marcha de la ciudadanía. Para los segundos, entre los que Benjamin Constant se reclama, el objetivo es la seguridad en el goce privado, la libertad, entonces, es la garantía dada por las instituciones para ese goce. Los derechos del hombre aquí son la expresión del "hombre egoísta" de la "sociedad civil burguesa".

Sea como fuere, Marx es un militante activo de la emancipación política. Se han proferido muchas aproximaciones o muchas mentiras sobre este tema, y sería útil insistir sobre esto más extensamente. Me conformaré con dar una cita de La ideología alemana (1845 - 1846) que explicita bien su enfoque permanente. Marx polemiza contra un alemán (Max Stirner) que "se imagina que los proletarios se desinteresan de la cualidad de ciudadano". Ahora bien, al contrario, precisa Marx, los proletarios le dan tanta importancia a esta cualidad, "es decir, a la ciudadanía activa, que allí donde la tienen, como en América, la hacen valer, y allí donde no la tienen, la quieren adquirir". (PL. 3, p. 1186).

Concretamente, Marx pelea por la instauración de un Parlamento electo por sufragio universal y del que emanaría el poder ejecutivo. A este respecto, con frecuencia habla de República, como Engels. Precisemos que no tiene nada que ver con la de los "soberanistas" patrioteros contemporáneos, a lo Chevènement u otros. Para él, se trata de defender una concepción ciudadana de la democracia que se opone a la de los liberales de su época: la monarquía censitaria.

3. La crítica a la abstracción política y a la separación del estado respecto a la sociedad civil

Marx no se conforma con destacar los límites de la emancipación política, emite críticas sobre la forma de poder político que resulta de ella.

En la democracia moderna, el poder político se presenta como la emanación del pueblo soberano, compuesto por ciudadanos libres e iguales. Este es un "gran progreso" con relación a las sociedades del pasado, en las que el poder siempre fue considerado como la "propiedad" de un grupo social o de un individuo particular. Pero esta democracia se constituye a través de un proceso de abstracción política, ya que la afirmación de esta ciudadanía supone hacer abstracción de la inserción concreta de los individuos en la sociedad civil.

Esta democracia produce una comunidad "imaginaria", explica Marx en La cuestión judía. No hay que hacer un contrasentido de esta palabra. La ciudadanía moderna no es una simple ilusión de la conciencia. Reviste una objetividad social (se basa en prácticas, en instituciones, etc.). Si no, mal se entendería por qué pelea Marx por una "ciudadanía activa". Si esta comunidad es "imaginaria", es porque, mientras expresa la aspiración contenida en el movimiento histórico hacia una verdadera comunidad humana, lo hace sobre la base de una sociedad civil dominada por el individualismo mercantil y dividida en clases sociales.

Tomando como punto de partida al individuo abstracto, el discurso político - jurídico del estado moderno no solo intenta disimular la división de la sociedad en clases, al producir una comunidad imaginaria, sino que trabaja sobre las contradicciones de clases, con el fin de reformularlas a través de la temática del pueblo soberano, de la voluntad general, haciendo creer que los individuos no están insertos en grupos sociales antagónicos.

De hecho, la abstracción política moderna es la otra cara del movimiento de separación de los productores respecto a sus medios de producción. Para Marx, como ya lo he destacado, esta separación no tiene solamente una dimensión económica, sino que desestructura las antiguas formas de existencia comunitarias (las comunidades campesinas, artesanales, etc.) en las que los individuos eran aprehendidos como individuos concretos que disponían de cierto dominio en sus condiciones de existencia.

Es a través de este movimiento que se construye el estado moderno como estado separado de la sociedad civil, es decir, a la vez como estado burocrático y como poder político que reposa en la abstracción ciudadana. Es muy importante entender estos dos aspectos. La separación del estado respecto de la sociedad civil no es solamente sinónimo de la emergencia de un estado burocrático, para Marx es el producto de la emergencia de una ciudadanía cuyo enunciado no está arraigado socialmente.

A través de esta doble separación, los individuos pierden el control de su vida en sociedad. Por lo tanto, se trata de cuestionar la separación de los productores respecto a sus medios de producción y la del estado respecto a la sociedad civil. La perspectiva general es la de la apropiación colectiva de los medios de producción y, en este marco, se plantea el problema de la transformación y del devenir del poder político. La primera cuestión es decisiva, será tratada en un próximo Cahier de Critique Communiste titulado "Marx y la apropiación social". Aunque ambas estén ligadas, aquí abordaremos solamente la segunda.

Corriendo el riesgo de simplificar, diré que el enfoque resumido más arriba me parece globalmente pertinente. Las dificultades comienzan con las orientaciones legadas por Marx en lo que concierne al devenir del poder político. La perspectiva general es la de la agonía del estado, relacionado con la desaparición de las clases sociales. Está presente en Marx desde el comienzo, aún cuando las formulaciones varían luego.

Por el contrario, la puesta en marcha de esta agonía solo es posible con la toma del poder político por el proletariado, abriendo un período de transición. Aquí, yo tomaré en cuenta solamente el análisis de este período que da Marx en uno de sus últimos textos, la Crítica al programa de Gotha (1875). La toma del poder político es seguida por un período de transformación revolucionario de la sociedad que es la de la dictadura del proletariado. Desemboca en el comunismo, para el que Marx distingue dos fases. La primera, con frecuencia llamada luego socialismo, está caracterizada por la apropiación colectiva de los medios de producción y la desaparición de las clases, por ende, del estado. Pero aún tiene los estigmas de la sociedad capitalista.

4. Agonía del estado, poder público y democracia

La perspectiva de agonía del estado aclara, por supuesto, la dinámica de conjunto. Si se dejan de lado los textos de juventud, las fórmulas del Manifiesto del Partido Comunista esbozan un punto de vista que, en sus grandes líneas, seguirá siendo el de Marx. Y que aclara los problemas a tratar. A propósito de la sociedad sin clases, Marx habla de un "poder público que perderá su carácter político" y de "la transformación del estado en una simple administración de la producción".

Toda forma de poder no desaparecerá entonces y la categoría de poder público no viene por casualidad desde la pluma de Marx. Sin embargo, no deja ningún equívoco en el conjunto de sus textos, no solamente habrá desaparecido la política, sino el derecho en el sentido moderno, el que declara la igualdad de los individuos ("el derecho igual" dice Marx) habrá agonizado.

En la Crítica al programa de Gotha, Marx afirma la necesidad de mantener el derecho igual en la primer fase de la sociedad comunista. Pero, además de decir que este mantenimiento no es un hecho positivo, sino la expresión de los estigmas capitalistas, el derecho igual no concierne más que al nivel económico; sin entrar en detalles aquí, digamos que sirve de patrón para repartir entre los individuos la parte del sobreproducto social que les corresponde. No se trata de este derecho en lo concerniente al ejercicio del poder público. Esto es tanto más sorprendente cuanto que Marx, con razón, explica que el conjunto del sobreproducto no será distribuido directamente a los individuos, sino que deberá estar administrado por la colectividad, en función de ciertas elecciones.

Estas elecciones no son solamente "técnicas", "administrativas", suponen una discusión democrática y decisiones políticas. Sin embargo, el único contenido dado por Marx a este poder público es por lo tanto el de la "simple administración de la producción". Hay que cuidarse de extrapolar a partir de la tonalidad "tecnocrática" de las fórmulas. Los análisis del Capital sobre la división del trabajo muestran que Marx toma en cuenta la manera en que las relaciones de producción capitalista han dado forma al desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo, conocemos la fórmula de Engels en El anti - Duhring: "El gobierno de las personas da lugar a la administración de las cosas y a la dirección de las operaciones de producción".

Agreguemos que esto se encuentra en un párrafo en donde Engels explica que solo la supresión de la propiedad permite que se expanda la socialización inmanente llevada adelante por las fuerzas productivas desarrolladas por el capitalismo; en consecuencia, el estado comienza a extinguirse cuando se apodera de los medios de producción... La cuestión, que ha dejado un fuerte trazo en la tradición marxista, será tratada más en detalle en el Cahier titulado "Marx y la apropiación social".

Sea lo que sea, no podemos conformarnos con decir que, al hablar de agonía del estado, Marx designa simplemente la desaparición de su carácter burocrático. Lo que está anunciado es el fin de todo poder político, y más específicamente, la desaparición del derecho igual que está en el fundamento de la democracia moderna. Por otra parte, el contenido dado al poder público - la administración de la producción - subestima una raíz esencial de la burocracia moderna: la organización capitalista de la producción. Más en general, no es posible decir que la organización de la producción tiene simplemente una dimensión administrativa; en el sentido en que dependería de la puesta en marcha de simples procedimientos técnico - científicos. Todo esto no ocurre sin plantear problemas...
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