Ya hemos hablado en otro lugar, a propósito de la ideología, de que la labor del lexicógrafo no puede ser ni es en ningún momento una labor neutral, no existe la mirada inocente o desideogilizada para el que tiene que comprimir el mundo en una lista alfabética de palabras, ni para el que tiene que mostrar por medio de un ejemplo cómo esa palabra entra a formar parte de la vida cotidiana de una sociedad. Por lo tanto, no podemos recriminar al diccionario esta óptica marcada, voluntariamente comprometida -en un sentido u en otro- con la idiosincrasia de su momento social. Pero es evidente que existe un cierto margen de operatividad, entre el ejemplo neutral, 'ligth', anodino y no comprometido y la apuesta decidida por el compromiso duro en uno u otro bando. Incluso sin atender a las connotaciones políticas o sociales, resulta algo arriesgado recurrir al ejemplo excesivamente (o innecesariamente) vinculado a su momento de producción. De hacerlo, se pueden producir anacronismos (a los que, por otra parte nos tiene demasiado acostumbrados el diccionario), que provoquen la hilaridad del usuario a los pocos años de salir el producto editorial al mercado. Sería el caso de varios ejemplos del DUE, como decíamos, demasiado "comprometidos" con su momento de fijación:
[anticipar] Le pidió que le anticipase cien pesetas sobre su jornal
[abonar] Abonar doscientas pesetas por el arreglo del coche
[ahí] ¡Ahí es nada, un sueldo de diez mil pesetas!
[ajustar] Hemos contratado (ajustado) el alquiler en 3000 pesetas
[abuso] Es un abuso cobrar 200 pesetas por este arreglo
En otras ocasiones, también, el grado de realismo del diccionario puede parecer, por otros motivos, algo excesivo. Tal es el caso del ejemplo siguiente del DSLE, que en otras décadas no hubiera pensado en aparecer ni siquiera en las más impactantes crónicas de sucesos:
[analmente] La víctima fue violada analmente
o de este otro, que sin recurrir a la crudeza del anterior, posee un 'realismo cotidiano' fuera de toda duda:
[atascar] Se atascó el retrete por echar muchos papeles en él
Existe el caso contrario, del que hemos prometido hablar más arriba, del ejemplo que no se contenta con su enraizamiento en lo real y de una manera directa supone una apuesta decidida por el futuro, por la intervención en la transformación de la sociedad. El DSLE podría representar quizá el ejemplo más paradigmático de entre los diccionarios de esta última década. Se trata de ejemplos que emiten sin rubor juicios de valor marcadamente ideológicos, o contienen en su estructura elementos claramente valorativos
[abolir] La Constitución ha abolido por fin la tortura y la indefensión legal
[apestoso] El concurso de televisión es auténticamente apestoso, dan ganar de tirar la tele por la ventana
Asímismo, en el ámbito de la incorporación social y laboral de la mujer, de los 61 ejemplos de la letra a en los que se hace referencia a profesiones femeninas, 40 de ellas son profesiones de prestigio, ultimísimas incorporaciones de la mujer al mundo laboral y, además, en todos ellos las mujeres se presentan como triunfadoras en sus respectivos ámbitos de trabajo. Encontramos, además de una ministra, ocho jefas y directoras, cinco profesoras universitarias, cuatro médicos, tres abogadas, editoras agresivas, fotógrafas en alza, expertas analistas internacionales, traductoras, aparejadoras, afamadas actrices y apoderadas de banco. Tanta acumulación de cargos no puede deberse, como los ejemplos que hemos ido viendo, al tópico o al lugar común, sino que ha de interpretarse como un particular - y a nuestro entender, meritorio- empujón lexicográfico a la evolución, por otra parte imparable, de la sociedad española.