Los elementos que contribuyen a crear experiencias superiores son reconocibles y reproducibles. Las experiencias se pueden diseñar. (Sheddroff 2000; Garret 2002 ; Morville 2004).
En el mundo digital se ha confundido el diseño de experiencias con su equivalente al mundo físico. Generalmente, este tipo de experimentos han sido un fracaso por haberse realizado sin tener en cuenta qué factores contribuyen a que una experiencia sea buena. (Por ejemplo, los sitios web que imitan espacios físicos han sido un fracaso, mientras que videojuegos y simuladores son un mercado).
El Diseño de Experiencias sirve tanto a productos como a servicios, a espacios físicos o virtuales. Se basa en disciplinas como psicología, diseño de interacción, diseño gráfico, multimedia, diseño de juegos, arquitectura, interiorismo, imagen,... todo aquello que juegue con las emociones, sensaciones y sentidos de las personas.
Para diseñar experiencias debemos atacar las emociones, contar historias relevantes y auténticas. Atacar a los sentidos… vista, tacto, oído, olfato, gusto.