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Disertaciones al comentario que fray Agustín de Antolínez dedicó al Cántico Espiritual - Notas

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CopyLeft Monografía de Ingrid Vindel Pérez - 07 de Septiembre de 2006
Temas Relacionados: FilosofíaReligión
5. Notas
  1. Chevallier, P. Ph; "Le Cantique Spirituel de saint Jean de la Croix a-t-il été interpolé?", Bulletin Hispanique, t. 24, 1922, pp. 307-342.

  2. Krynen, Jean; Le Cantique Spirituel de Saint Jean de la Croix commenté et refondu au XVII siècle. Un regard sur l'histoire de l'exégèse du Cantique de Jaen, Universidad de Salamanca, 1948.

  3. Jesús María, Fr. Juan de; El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz y Amores de Dios y el Alma de Agustín Antolínez, O.S.A., Librería Florentina, Florencia, 1951, pp. 3-70.

  4. San Juan de la Cruz, El Cántico espiritual (edición y notas de M. Martínez Burgos), Espasa-Calpe, Madrid, 1962, pp. VII-XXXIX.

  5. "Les notes historiques qui précèdent nous permettent, croyons nous, de supposer qu'Antolínez a dû connaître un texte du commentaire du Cántico conforme à la rédaction A. Au terme de cette étude, nous croyons pouvoir affirmer qu'Antolínez a minutieusement suivi le commentaire de saint Jean de la Croix dans sa rédaction primitive et que la rédaction B, éditée por la première fois en 1703 est postérieure à celle du commentaire d'Antolínez" (J. Krynen; op. cit., p. 30)

  6. "Les écrits d'Antolínez qui nous sont parvenus appartiennent à deux genres très différents. Les uns, rares témoins de son enseignement à Salamanque, traient de questions purement théologiques. Les autres, plus nombreux, sont des écrits de caractère apologétique et spirituel" (J. Krynen; op. cit., p. 16).

  7. "Resumamos, para terminar, este pleito. Hay en la segunda redacción del Cántico Espiritual una estrofa con su declaración, que no sabemos de donde le han venido. Pero como no le han venido de fray Antolínez, contra lo que sospecha el P. Chevallier; como el contenerlas ya los referidos Comentarios es argumento de su anterioridad a 1626 y por ende a todas las ediciones (...)" (San Juan, op. cit., p. xxxvi)

  8. "No pocas veces, aún con clara dependencia del texto del Santo, no recoge fielmente la doctrina del mismo, y hasta se aparta netamente de ella. Con frecuencia le sigue como de lejos, le interpreta muy libremente, de una manera muy personal. Contrariamente a su promesa de explicar cada verso de por sí, no comenta el verso (...) Frecuentemente resume mucho el comentario del Cántico. En otras ocasiones, por el contrario, se extiende en disquisiciones propias" (Jesús María, Fr. Juan de, op. cit., pp. 458-459).

  9. Cfr. para ello Jesús María, Fr. Juan de, op. cit., p. 455.

  10. Cfr. la posdata de M. María de Jesús "Después de ésta escrita me he acordado cómo tengo un traslado del libro que escribió N.S.P. [Juan de la Cruz] sobre los Cantares (aunque al presente le tengo prestado en [el convento de] San Agustín) sobre el cual libro hizo una exposición el Ilustrísimo Arzobispo de Santiago Don fr. Agustín de Antolínez", así como la indicación del agustino: "porque llegó a mis manos una exposición de esta canción hecha (a lo que imagino) por su autor, en la cual se declara que por Pastores entiende a los deseos del alma... habré de declarar el mismo veros diciendo..." ambos incluidos en Jesús María, Fr. Juan de, op. cit., p. 465.

  11. El lector puede cotejar dicha estrofa a partir de la glosa de Antolínez y del Cántico B en San Juan de la Cruz, op. cit., pp. xxiv-xxix y 81-89, respectivamente.

  12. "Trois allusions à la Historia de Santa Clara de Montefalco et une allusion à la Vida de San Joan de Sahagun nous permettent de supposer que la rédaction du commentaire d'Antolínez est postérieure à 1599 date de rédaction de ces deux ouvrages. Il est même vraisemblable qu'elle se situe entre 1602 et 1604" (J. Krynen; op. cit., pp. 23-24).

  13. "El comentario al Cántico Espiritual, bastante más extenso que los otros dos juntos, fue escrito por los años 1602-1604" (Jesús María, Fr. Juan de, op. cit., p. 449).

  14. Remito nuevamente al lector a la n. 11, así como a Krynen: "Il est fort possible, en effet, que l'auteur ait songé à donner à ces religieuses d'élite, au moment où elles inauguraient dans son Ordre une réforme conçue, préparée et réalisée à l'image de la Réforme de sainte Thérèse et sous l'égide d'Anne de Jésus, un ouvrage de spiritualité dans lequel elles pussent trouver décrit l'idéal de la vie d'oraison qu'elles allaient embrasser" (Op. cit., p. 24), o a fray Juan de Jesús María: "Hemos visto que el doctor agustino conoció íntimamente a las carmelitas del convento de Salamanca ya en el período (1594-1604) en que estuvo allí la célebre Ana de Jesús. La M. Ana y Antolínez estuvieron ligados con particular amistad y veneración mútua, que no se interrumpió ni aun cuando la M. Ana partió (en 1604) para Francia y Bélgica, pues continuaron manteniendo relación epistolar" (Jesús María, Fr. Juan de, op. cit., pp. 449-450).

  15. Atiendo a la copia fototipográfica del comentario inédito de Antolínez incluido en el ms. 7.072 de la BNM, recogido en J. Krynen; op. cit. Transcribo, en cada caso, el folio de la paráfrasis citada.

  16. "Les notes historiques qui précèdent nous permettent, croyons nous, de supposer qu'Antolínez a dû connaître un texte du commentaire du Cántico conforme à la rédaction A. Au terme de cette étude, nous croyons pouvoir affirmer qu'Antolínez a minutieusement suivi le commentaire de saint Jean de la Croix dans sa rédaction primitive et que la rédaction B, éditée por la première fois en 1703 est postérieure à celle du commentaire d'Antolínez" (J. Krynen, op. cit., p. 30).

  17. Salomón; El Cantar de los Cantares. Traducción literal y declaración del Libro de los Cantares hecha por Fray Luis de León, Espasa-Calpe, Madrid, 1969: "aquí se oye el sonido de los ardientes suspiros mensajeros del corazón, y de las amorosas quejas y dulces razonamientos que unas veces se ven venidos de esperanza, y otras de temor; y, en breve, todos aquellos sentimientos que los apasionados amantes suelen probar, se ven aquí tanto más agudos y delicados, cuanto más vivo y acendrado es el amor divino que el mundano. Dícelos con el mayor primor de palabras, blandura de requiebros, extrañeza de bellísimas comparaciones, que jamás se escribió y oyó; a cuya causa la lección de este Libro es dificultosa a todos, y peligrosa a los mancebos y a los que no están muy adelantados y firmes en la virtud; porque en ninguna Escritura se explica la pasión del amor con más fuerza y sentido que en ésta: y así, acerca de los hebreos, no tenían licencia para leer este Libro y otros algunos de la Ley los que fuesen menores de cuarenta años."

  18. "Cosa cierta es y sabida que en estos cantares como en persona del Rey Salomón, y su Esposa, la hija del Rey de Egipto, debajo de amorosos requiebros, explica el señor la Encarnación de Cristo y el entrañable amor que siempre tuvo a la Iglesia, con otros secretos de gran misterio y de gran peso. En este sentido, que es espiritual, no tengo que tocar; porque de él hay escritos grandes libros por personas santísimas y muy doctas; que ricos del mismo Espíritu que habló en este Libro, entendieron gran parte de su secreto, y como lo entendieron lo pusieron en sus escrituras, que estaban llenas de espíritu y regalo. Así que en esta parte no hay qué decir, o porque ya está dicho, o porque es negocio prolijo y de grande espacio; solamente trabajaré en declarar la corteza de la letra así llanamente, como si en este libro no hubiera otro mayor secreto del que muestran aquellas palabras desnudas, y al parecer dichas y respondidas entre Salomón y su Esposa, que será solamente declarar el sonido de ellas y aquello en que está la fuerza de la comparación y del requiebro." (Fray Luis de León, Op. cit., pp. 9-10) (la cursiva es mía)

  19. "Debajo de metaphora de un Pastor y una Pastora su esposa como si uno quiere contar los amores de un príncipe, y su dama, y los contasse debajo de disfraz introduciendo un pastor y una aldeana, que jamás hubo en el mundo, así en estas canciones que son hechas a imitación de los Cantares de Salomón, cuenta su autor los amores de Dios y el Alma. Y para que se guste de ellos, disfraza el cuento amoroso como hizo Salomón introduciendo dos pastores que, por haber sido tan leales en amarse y en ley de esposos, llama como con nombres propios, el esposo y la esposa. Guárdase este estilo que dice primero el Argumento de toda la canción" (J. Krynen; op. cit., fol. 6r.).

  20. Cfr. n. 19.

  21. "sería ignorancia pensar que los dichos de amor en intelligencia mística, quales son los de las presentes canciones, con alguna manera de palabras que se puedan bien explicar". (San Juan de la Cruz, op. cit., p. 4).

  22. "Para declarar estas palabras es menester suponer a qué ocasión las dijo la esposa; y es estando acostada, y reposando vino su esposo, y llamó a la puerta que le abriese, y conociendo la voz dice: "la voz es de mi querido que está llamando". Y, atendiendo, oyó que decía: "ábreme hermana mía, mi amiga, la mi paloma sin hiel, que hace noche muy recia y tengo la cabeza ya hecha una escarcha". Mas aunque oyó estúbose queda dando excusas para no abrirle; pero el esposo como pudo intentó abrir la puerta, haciendo de sus dedos llave y trabajando por abrirla. Como lo sintió la esposa, compadeciéndose de él y encendida en nuevo amor, saliose del lecho para abrirle y darle abrigo (...) Y dióse tanta prisa por abrir la que antes estaba tan perezosa o soñolienta que se le quebró el bringuillo en el aldaba de la puerta y así, en lugar de bañar a su esposo, lo quedaron sus manos, y aún el hierro, y al fin, abriendo no halló a su bien. Y como era noche miraba con atención, ora aquí, ora allí, por ver si estaba escondido; que se suele esconder Dios entre las manos. Llamábale y decía: "A mi bien, véis aquí pues la esposa herida de nuevo Amor". Y cómo ella dice toda prendida de él y fuera de sí anda en busca de su Amado: "a mi bien ¾dice¾, pero no oye respuesta alguna". Y admira aquí y allí mas no le halla. Y como se ve tan entristecida sin él, crece, crece la pena, gime y llora y con quejido dice: "Adónde te escondiste Amado y me dejaste con gemido; como el ciervo huiste aviéndome herido. Salí tras ti clamando y eras ido.". (Jean Krynen; op. cit., fol. 6v-7r.)

  23. Canticum Canticorum 5: 7.

  24. Vid. Fedro, 255 y ss. y también Bruno, Giordano; Degli eroici furori.

  25. Cfr. Cántico, I, vv. 3-5: "Como el ciervo huyste / aviéndome herido; / salí tras ti clamando y eras ydo."

  26. "Para decir lo que hay en esto de una vez, sepan que un Alma es un mundo abreviado a do hay sus calles, sus casas, sus caminos, sus montes, y sus ríos, y su mar; y allá al fin de él hay otro nuevo mundo; parece de otro metal el Alma porque allí en aquello tan apartado y de la otra parte de este Mar que es como el fin de el Alma, tiene Dios su asiento y trono, y alumbra con sus rayos de tal suerte que lleba aquello de el Alma plata, y oro, y perlas preciosísimas; es como acá en el Mundo allá al fin del Mar después de una larga navegación, que se viene a encontrar con una tierra de otro metal que ésta que lleba plata, y oro, y la pesca de los ríos es perlas preciosas." (J. Krynen; op. cit., fol. 10v-11r.)

  27. Cfr. particularmente De Trinitate, IX, 15.

  28. Cfr. Canticum Canticorum 1: 6.

  29. "Alma, pide a tu esposo te lleue a do reposa y a do sestea; sábete que ay diferencia de Dios hallado a do le goças y a do descansa y sestea al medio día. Y si no mira a esta Alma de que vamos hablando y verás que aunque encontró a su Dios en el capítulo primero de estos Cantares, ya le está hablando y por ventura se vio colgada de sus labios la que dice con grandes ansias: oh lumbre de mis ojos, oh mi regalo, oh vida mía, oh mi bien, oh mi querido, enséñame el lugar donde sesteas. (...) Oh si te entrases adentro, qué verías! Y cómo que alçarías la voz de admirada y dirías la diferencia que hay de Dios a Dios, créeme. Y dile, aunque te veas en los brazos de el señor que te entre más adentro, que te enseñe allá do tiene su asiento; y veas a qué otra cosa te sabe Dios. Pues, para esto, ¿qué remedio? el que pedía Agustino: "Luz del Cielo" para ver bien todos los senos de el Alma, porque estaba él enterado que en el más escondido de ellos había de encontrar todo el bien que deseaba; y aún de este mismo propósito te declara la respuesta que dieron al Alma que deseaba tener la siesta con su Dios que fue como decirla lo mismo que hemos dicho: ve si no te conocieres a ti misma, oh la hermosa que fue decirla, verás, oh mi querida, cumplido tu deseo si entrases bien en ti misma y conocieres todos los senos de tu Alma. Como quien dice: en ti está el lugar tan ameno que deseas, no hay sino buscalle dentro de ti que así le hallarás."( J. Krynen; op. cit., fol. 12r-v.)

  30. J. Krynen; op. cit., fol. 47r.

  31. Lo inverso se da en los maestros protestantes; quienes sí dan cuenta de las razones previas que debe tener el alma para amar a Dios. Cfr. para ello Ruysbroeck, a través de fr. Laurencio en Traducciones de las obras del iluminado doctor y venerable padre D. Juan Rusbroquio, Madrid, 1693, libro III, "De la contemplación divina".

  32. Para la ortodoxia cristiana el alma racional no es más que un simple requerimiento contingente a la existencia de Dios; para los padres flamencos, en cambio, el alma rebosa Gracia Divina per se. Por ahí, la heterodoxia. Cfr. sino el sermón 31 de Eckhart "Ecce ego mitto angelum meum".

  33. J. Krynen; op. cit., fol. 48r-v.

  34. "Debaxo del mançano / Allí comigo fuiste desposada, / Allí te di la mano, / Y fuiste reparada / Donde tu madre fuera biolada".

  35. Canticum Canticorum, 5: 1: "Veni in hortum meum, soror mea sponsa".

  36. Krynen valora este desajuste en un reproche de Antolínez a San Juan (Vid. op. cit. pág. 112). Sin ser tan categóricos, porque a fin de cuentas el comentarista asume las palabras declaradas muy despacio por San Juan, lo oportuno es pensar en una recomposición singularizada del agustino que, a su modo de ver, quiere conciliarse mayormente con las fuentes; algo que tampoco debe concluirse en una "libre interpretación" del Cántico.

  37. J. Krynen; op. cit., fol. 101r.

  38. A diferencia del platonismo, en el cristianismo el hombre debe reintegrarse en Dios per Christum, en un descensus sin el cual no es posible la salvación del hombre ni la unión del alma en Dios.

  39. J. Krynen; op. cit., fol. 101v.

  40. Canticum Canticorum, 2:7: "Adjuro uos, filiae Jerusalem (...)"

  41. J. Krynen; op. cit., fol. 102r-v.

  42. J. Krynen; op. cit., fol. 102v-103r.

  43. J. Krynen; op. cit., fol. 103v-104r.

  44. J. Krynen; op. cit., fol. 104v.

  45. J. Krynen; op. cit., fol. 105r-v.
  46. "Antolínez sólo nos refiere los viajes del alma hacia su centro, hacia Dios, pero no ya con la imagen del "arrebato", del furor platónico, traídas por fray Juan de los Ángeles o San Juan de la Cruz, sino mediante una suerte de inexplicable "vuelo" intelectual que remeda al de San Pablo cuando "echó de ver que le llevaban volando al tercer cielo

(Serés, G; <I>La transformación de los amantes</I>, Crítica, Barcelona, 1996, p. 298.) </FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 108v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>"Sub arbore malo suscitaui te; ibi corrupta est mater tua, ibi uiolata est genitrix tua" (<I>Canticum Canticorum</I> 8:5).</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit</I>., fol. 109r.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 115r.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>comparto al punto la opinión de fray Juan de Jesús María: Antolínez se vale de esas imágenes pero sin decir nada más acerca de ellas; probablemente las daría por tan consabidas como ignotas por todos.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 118r-v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>Cfr. Serés, <I>op. cit</I>., p. 298: "como si lo inefable de la experiencia unitiva comportara también la imposibilidad de describir el proceso y, por lo tanto, que el tratadista estuviese disculpado de entrar en detalles demasiado groseros".</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>El alma según los maestros flamencos contiene en sí la fuente del Espíritu Santo, en analogía a la fuente Divina del Paraíso; de ella manan las cuatro virtudes teologales que recorren los puntos cardinales del alma en forma de ríos. Estas minuciosas descripciones paisajísticas conducen siempre a la contemplación del <I>Mediator</I> en el centro del alma (la "Magestad", al decir de los padres flamencos).</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>Para que el lector tenga una idea de lo comprometido que era entrar en cuestiones de este calado, traigo a colación, la sola y arriesgada definición que el maestro Ruysbroeck da de los grados 6º (el que permitía una contemplación nítida de Dios): "Esta simple vnidad siempre està clara, y manifiesta à los ojos intelectuales en su introversion en la pureza del alma, y este ayre es puro, y sereno, ilustrado con la Divina luz, y transformados, e iluminados los ojos miramos aquí, y contemplamos atentamente la claridad eterna, y alli todas las cosas son vniformes, vna verdad, vna imagen en el espejo de la eterna sabiduria, la qual imagen, para que nosotros la hallemos en nuestra essencia, y pureza de nuestra alma, la conozcamos, y posseamos; por essa causa fuymos criados por Dios, y quando la miramos y exercitamos en la Divina luz con los mismos simples ojos intelectuales, ya conseguimos la vida contemplativa " pero, sobre todo, del 7º (el que introduce al alma en ese centro tan indescriptible en el que la naturaleza humana no se distingue de la sobrenatural): "El septimo, y vltimo grado, y el mas excelente, y sublime, que puede conseguirse, assi en el tiempo como en la eternidad, es quando sentimos y percibimos dentro de nosotros vna infinita, o abismal <I>nesciencia</I> (...) Fuera de las quales cosas debemos tambien contemplar al Padre, Hijo, y Espiritu Santo, trino en personas, y vno en naturaleza, Dios verdadero, Criador del Cielo, y de la tierra, y de todas las cosas criadas, y le alabarèmos, amarèmos, y darèmos gracias por toda la eternidad; porque nos hizo <I>a su imagen y semejança</I> lo cual sirve de gran gozo a todas las almas puras y buenas (...) pero las Divinas Personas en la fecundidad de su naturaleza son vn Dios siempre obrando, y en la simplicidad de su essencia son Divinidad, y Bienaventurança sempiternas; y assi Dios en las Personas verdaderamente es operación eterna" (Ruysbroeck, <I>op. cit.</I>, Madrid, 1693, II, xiv, pp. 200-201, respectivamente).</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>"porque el mismo Dios es el que se le comunica con admirable gloria [de] transformación de ella en Él, estando ambos en uno, como si dijéramos ahora: la vidriera con el rayo del sol, o el carbón con el fuego, o la luz de las estrellas con la del sol; no empero tan acabadamente como en la otra vida." Vid. <I>Cántico Espiritual</I> (segunda redacción de Jaén) incluido en <I>Vida y Obras de San Juan de la Cruz</I>, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1964, p. 700.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>Para el estudio de la imagen vid. R. Ricard, "Paravicino, Rabelais, el sol y la vidriera", en <I>Estudios de literatura religiosa española</I>, Gredos, Madrid, 1964.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 123r-v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 131r-v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 132r.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>Cfr: "Les commentaires d'Antolínez sont le fruit de ses relations avec le Carmel Réformé, en particulier avec les religieuses du couvent de San Jose de Salamanque". (J. Krynen; <I>op. cit</I>., p. 18)</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit</I>., fol. 142r.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 142v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 146v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>Vid. al respecto el comentario que traen los folios 148r-v.</FONT></P>
<LI>
<P align=justify><FONT size=2>J. Krynen; <I>op. cit.</I>, fol. 149r. </FONT></P></LI></OL>""
Autor y licencia de 'Disertaciones al comentario que fray Agustín de Antolínez dedicó al Cántico Espiritual - Notas'
Ingrid Vindel Pérez Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/i_vindel.html CopyLeft
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