



(1 opiniones)
En El discreto, discurso X
Asociado, ya desde el Problema XXX del Pseudo Aristóteles, a la locura genial y al furor divino, que constituyen "la oscura fuente" de la anormalidad del hombre melancólico. Cfr. Klibansky et al., Saturno y la Melancolía, Alianza, Madrid, 1990.
El tópico de la brevedad de la vida (tempus fugit, carpe diem) es más que recurrente en la poética barroca, y alcanza su máximo esplendor con Quevedo y Góngora. El pesimismo y la melancolía barroca se pueden detectar fácilmente: basta un contraste con las famosas coplas de Manrique, en las que (aún) la cosmovisión medieval guarda la esperanza en la muerte.
Benjamín sostiene que "El hombre religioso del Barroco le tiene tanto apego al mundo porque se siente arrastrado con él a una catarata." Cfr. El origen del drama barroco alemán, Taurus, Madrid, 1990.
Calderón de la Barca, Pedro, Autos Sacramentales, Editorial Ebro, Zaragoza, 1976. (p. 30)
Al inicio de La vida es sueño los espectadores sólo veían una rampa escalonada adornada con ramas que hacía las veces de monte. Lo mismo sucedía con el palacio y la torre, cuyas cortinas se descorrían según la escena. El público debía darle significado a la escenografía guiado, en gran parte, por los parlamentos de los actores. Ergo, el simulacro implicaba complicidad. Cfr. La introducción a "La vida es sueño" en la edición de José M. Ruano de La Haza, Castalia, Madrid, 1994.
Con respecto a la expresión "el peor delito es haber nacido" resulta interesante la interpretación de Indurain y Rico en HSCLE, en la que se rastrea el tópico del "error" del nacimiento desde Platón hasta Plinio el Viejo, quien sería la supuesta fuente de Calderón. Cfr. HSCLE 3/1, Crítica, Barcelona, 1992 (p.436).
Según Casualdero y Wilson, la acumulación de objetos es típica de la duerme-vela metafórica en la que Calderón construye su obra, cuya función sería generar confusión. La misma sensación produce contemplar la Alegoría de la vanidad de Pereda. Los objetos son, sin duda, como en el poema "las cosas" de Borges, signos certeros de la antesala de la muerte. Cfr. HSCLE 3, p 784 y ss. y Borges, J. L, "Las cosas", en El hacedor.
"O God, I could be bounded in a nutshell and count myself a King of infinite space", Hamlet, II, 2.
Dice Benjamín: "El destino conduce a la muerte, que no es castigo, sino expiación, ya que expresa la sujeción de la vida marcada por la culpa a la ley de la vida natural". (p.122)Por esto mismo no muere Segismundo, porque debe actuar como si el destino, desarrollado en el tiempo, se detuviera en el momento en que accede al trono.
Aludo aquí a las polémicas teorías de la evolución literaria de Harold Bloom. Cfr. La angustia de las influencias, Monte Ávila, Caracas, 1991.
Citado por Benjamín, Op. Cit., (54)
Para una historia de la idea de progreso en la España renacentista, véase Maravall, J. A. Antiguos y Modernos, Madrid, Alianza, 1999.
Para Benjamin, "en el Trauerspiel alemán la creación de tipos siempre se ajusta a la imagen escolástica medieval de la melancolía" Op. Cit., p.149.
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