Las fiestas de Moros y Cristianos en la Península Ibérica, se dividen en tres grupos según las características de las representaciones. Las fiestas del Levante por ejemplo, son fastuosas y multitudinarias. Hay un gran despliegue de color y movimiento. Los bandos hacen embajadas y presentaciones de colectivos específicos, las llamadas filas. El objetivo es reconquistar el castillo. En Andalucía son más modestas, menos ruidosas. Los moros roban la imagen del patrón del pueblo y los cristianos deben rescatarla. Los dos bandos se provocan mutuamente y arengan a sus seguidores. Finalmente los moros se rinden y se convierten. En Aragón los parlamentos entre moros y cristianos son parte de una fiesta que incluye otros elementos folclóricos. La imagen del moro es diferente y presenta matices históricos que incluyen al morisco como parte de la sociedad del Alto Aragón. Según M. Soledad Carrasco Urgoiti, "en Levante y en Andalucía el moro es ante todo el invasor. En cambio, en el Alto Aragón aunque el motivo histórico sea secundario, parece sobrevivir el recuerdo del morisco subyugado, cuya presencia se sentía como posible causa de perturbación y motivo de constante recelo."
Los moros y cristianos se han estudiado desde el punto de vista literario (Carrasco Urgioti, 1963), folclórico (Jauregui y Bofiglioli, 1996), antropológico (Imafuko, 1986), e histórico (Ricard, 1932-1968). Su práctica se ha extendido ampliamente en el mundo hispanizado en forma de danzas y también como drama histórico. Algunas de las características diferenciales de la versión de Chimayó son la ausencia de mujeres, la relativa simplicidad de la obra y la ausencia de costumbres y folclore autóctono en la obra.. En los estudios de Jauregui, Bonfiglioli y en la tesis de Imafuko se mencionan obras y danzas de versiones mexicanas y guatemaltecas en las cuales se incluyen rituales, música y personajes de tradición autóctona.
Existe otra obra cuyo origen es el conflicto entre los españoles y los pueblos nativos americanos. Campa y Reed Anderson señalan que la tradición establecida por los dramas de moros y cristianos sirve de base para la aparición de otra obra conocida como Los Comanches. Aunque existan ciertos puntos de conexión en cuanto a estructura, intención didáctica, y propagandística, las particularidades que las distinguen son más significativas: Autoria, versificación, fuentes, particularidades autóctonas culturales, individualismo y modernidad
La autoría de la obra copiada por Espinoza es imposible de determinar. La génesis de ésta se remonta a un tiempo mítico y puede considerarse un producto de la colectividad. No existía un sentido de propiedad intelectual de un texto creado por el pueblo para celebrar una victoria comunal. Las representaciones de Los moros y cristianos no se hacían dedicadas al arte por el arte, eran una celebración para aunar al pueblo, no para resaltar los logros individuales. Los orígenes se remontan a un tiempo en el cual aún no se había creado el dar crédito por la autoría de una obra de carácter popular, creada por el pueblo, para él mismo, y como homenaje a sí mismo como colectividad. En el caso de Los comanches, aunque en este momento se desconozca el nombre del autor, se sabe que hay un autor concreto detrás de la obra. Campa señala que fue un soldado que participó en la obra, puede ser. También es posible que la escribiera alguien que conocía los hechos y los nombres los participantes de oídas y tenía suficiente información histórica de los acontecimientos. Lo que sabemos es que la obra la sacó un tal Sandoval en 1834 en un cuaderno de comedias. En cualquier caso es importante notar el carácter individualizado de esta obra en contraste con el carácter comunal de Los moros y cristianos. Charles Aubrun y otros críticos e historiadores del teatro español del siglo de oro señalaron que todas la obras independientemente de su género(heroico, tragedias clásicas, pastorales, comedias populares etc.) se escribieron en verso y ya se ha mencionado anteriormente que lo más probable es que en el pasado se recitara el texto de Los moros y cristianos. Ricard, en uno de sus primeros artículos sobre este asunto, reconstruye un texto que se propagó oralmente y utiliza versos octosílabos. La versificación de Los comanches está dentro de la norma.
En lo que se refiere a la originalidad artística de Los comanches, se debe estudiar dentro de un tradición más literaria que popular, en la que se puede detectar influencias de obras anteriores. La creación del personaje de Cuerno Verde esta entroncada con la creación del personaje del indígena orgulloso y valeroso, originada en la Araucana. Así vemos que el monólogo más largo es el de este personaje y en él se exhibe el conocimiento de las tribus de la zona, el arte de la guerra e incluso tópicos de la literatura clásica, menciona a Helena de Troya, por ejemplo. Por medio de la glorificación del enemigo se contribuye a la mitificación de la causa española al ensalzar indirectamente el valor del soldado español ante una batalla difícil. La "historicidad" nos recuerda al Poema del Mío Cid, ya que hay una intención clara de dar verosimilitud a través de la mención de personajes reales y conocidos por el público de Nuevo Méjico en la época.
Otra influencia notable es la de Cervantes. Obviamente Barriga Duce es un derivado de Sancho Panza, un personaje cómico y preocupado por lo inmediato y cotidiano para quien la comida, la bebida , la familia y la supervivencia son sus metas. Los dos personajes sirven de contraste con la representación idealista de los caballeros guerreros, acentuando la nobleza de quienes luchan por liberar a las cautivas.
Fondo histórico de la génesis de Los comanches:
Para conocer y entender la historia de Nuevo Méjico con cierta propiedad se debería exponer el recuento de los acontecimientos desde el punto de vista tanto de los indios como de los españoles. Se han manejado numerosas fuentes en este estudio pero aun así lo que podemos reconstruir aquí no es más que una aproximación a la historia de los hechos históricas.
En 1539 Fray Marcos de Niza entra en los territorios de los Zuni. Después de varias misiones aisladas en 1609 se establece la primera administración provincial española, en 1610 Santa Fe queda establecida como capital. En 1680 los habitantes naturales de la zona se rebelan contra los españoles y los expulsan hasta Juárez en el sur. Los españoles vuelven a establecerse en 1694. En 1739 llegaron los primeros franceses y angloamericanos con fines comerciales. De ahí la referencia de Cuerno Verde en su monólogo a que de todos los pueblos contra los que había luchado, sólo los españoles reconocían su valor.
Para 1774 la historia de los habitantes naturales de la provincia de Santa Fe estaba ligada a la de los españoles. Vivían juntos y compartían costumbres y territorios. Dada la naturaleza pacífica de los taos, acomas y tewas, que eran agricultores sedentarios, se habían establecido instituciones comunes y se había llegado a una coexistencia aceptable y hasta cierto punto, beneficiosa para ambas partes.
Hay dos tesis que explican los ataques de los comanches, por un lado el avance de los europeos por el este y por otro, el descubrimiento de los caballos como herramienta para la caza del bisonte. Los comanches tuvieron que abandonar sus territorios porque el avance de los colonizadores angloamericanos les obligó a buscar otros terrenos de caza y decidieron desplazarse hacia el sur. La segunda idea se basa en la separación de los comanches de su pueblo original, el pueblo shoshone, debido a que un grupo decidió usar los caballos para cazar y los más tradicionales rechazaban a este animal europeo como algo extraño a su cultura. Las incursiones de los comanches tenían el propósito de robar caballos. También se sabe que los comanches secuestraban a mujeres de otros pueblos para convertirlas en esposas. En la obra de Los comanches los españoles salen a rescatar a ‘las pecas’ unas cautivas indias.
En las guerras contra los comanches se unían invasores e invadidos para protegerse de los ataques. Los comanches eran unos enemigos poco comunes ya que existían intercambios comerciales regulares y visitaban la feria anual de Taos para intercambiar pieles y mercancías, por lo tanto había un tipo de contacto en tiempo de paz y otro en tiempo de guerra.
La batalla que se representa en Los comanches tuvo lugar en 1774. El gobernador Anza envió a un viejo experto en guerrear contra los indios, Carlos Fernández. Las cifras en cuanto a la tropa son dispares, unos dicen que se enfrentó contra los hombres de Cuerno Verde con 800 soldados, otros dicen que con 70. El caso es que la derrota de Cuerno Verde fue sorprendente y celebrada. Cuerno Verde murió en un segundo enfrentamiento contra los españoles en 1777, en una emboscada. Se vio atrapado en un cañon al sur de lo que es hoy el estado de Colorado y ante la fatalidad de la derrota prefirió avanzar para que le acribillaran los españoles en lugar de huir, con él murieron su hijo y varios jefes y lideres espirituales comanches.