



La realidad está conformada por toda las cosas, objetos, hechos, fenómenos, y efectos que actúan sobre el hombre e intervienen en su vida tanto directa como indirectamente. El conjunto de elementos mencionados es de índole natural y generados por la acción del hombre, las cuales tienen carácter material como bienes y objetos tangibles, así como también son parte de la realidad humana las elaboraciones teóricas, los servicios, las relaciones económicas y políticas, las costumbres, hábitos, códigos y la conducta social aceptada. La realidad también está conformada por sus condiciones corpóreas, deseos, limitaciones, potencialidades, habilidades, así como los aspectos psico sociales que definen su conducta, sus necesidades y aspiraciones.
El hombre es el único ser de la fauna terrestre capaz de interpretar y modificar conscientemente su realidad. Es una expresión de sus relaciones con la naturaleza, con su sociedad y con el momento histórico que le toque vivir. Como animal posee requerimientos de índole natural y como humano posee un componente psíquico que determina su conducta voluntaria. Tiene como característica poder intervenir su realidad sobre la base de sus interpretaciones, las cuales formula utilizando su exclusiva capacidad para abstraerla a través de signos que asocia con los diferentes elementos y relaciones que constituyen el mundo real. Como animal socializado, tiene requerimientos de ambos mundos, que deben ser satisfechos para garantizar su existencia física y social. Esta característica le confiere la condición de ser causa y objeto de su propia acción, conformándose como parte de su realidad. Siendo así, posee comunicación consigo mismo como un diálogo entre sus requerimientos concretos y la interpretación abstracta de sí.
La sociedad forma parte de la realidad humana, es un todo armónico, coherente, multirrelacional, normado y estructurado, conformado por individuos y agrupaciones humanas que luchan por la apropiación del excedente social de producción. La estructura organizacional social depende del desarrollo del conocimiento, de los medios de producción, de la capacidad para obtener excedente de producción y de las luchas que se dan en su seno para apropiarse y acumular lo obtenido.
Quizás buena parte del problema de inconformidad e incomunicación del hombre con su realidad sea producido por considerar su origen como divino y ajeno al mundo animal. De esta manera desconoce sus propios requerimientos naturales y es inconsciente de su propia capacidad para conducirse y construirse en función de su propia voluntad.
La interpretación de la realidad el hombre la elabora con elementos abstractos a los cuales se les atribuye socialmente un significado (signos). La agrupación ordenada y estructurada de signos se le denomina lenguaje y sirve para construir una explicación de hechos, fenómenos, relaciones, sentimientos, apreciaciones, etc. (Teorías).
El valor utilitario del lenguaje radica en que este sea estructurado a partir de elementos concretos y su significado sea compartido o convencionado por el grupo social. Sus expresiones, formas de apreciar y su nivel de complejidad, están en función del desarrollo de la relación que histórica y socialmente ha logrado el hombre, con su realidad.
Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo. Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje (WITTGENSTEIN, 1991)[i]
El conocimiento como una interpretación de la realidad realizada través de signos abstractos y convencionales, es una consideración valida en la misma medida que pueda aportar explicaciones para intervenir la realidad. El conocimiento por el conocimiento mismo no tiene para nosotros ninguna utilidad, es un gasto innecesario, que se reduce a elaborar especulaciones o en el mejor de los casos, sirven de placebo, al reducirle en el hombre, su interés por elaborar explicaciones propias que le den coherencia a su propio ser.
El conjunto de teorías sobre un área de conocimiento, sistematizada y estructurada la reconocemos como Ciencia. Partiendo de este nivel de complejidad cognoscitiva es posible ascender a un nivel superior de interpretación de la realidad que permite deducir formas y relaciones de un tema particular para actuar políticamente sobre ella. Allí surge la Filosofía, a la cual, a través de la historia se le ha nutrido y nutre, a su vez, las normativas ideológicas, totalmente en consonancia con la postura epistémica tradicional.
Independientemente de la organización social, del momento histórico y de la ubicación espacial en el planeta, la interpretación cognoscitiva está conformada a través de una estructura de pensamiento lógica, abstracta y convencional de signos.
Cuando el desarrollo cognoscitivo le permite al hombre, no solamente explicarse sino, inducir y deducir sobre hechos concretos, se considera capaz de recrear y dominar el mundo real y hace política para intentar gobernarla. A este nivel, comienza la filosofía o el estudio de las relaciones del saber.
Sofía significa saber. Filo, relación, vínculo; tiene su origen en la producción del conocimiento o epistemología.
El uso del saber que el hombre alcanza por cualquier titulo es, en primer lugar, un juicio acerca del origen o de la validez de tal saber. Y a propósito del juicio sobre la validez del saber se ofrecen de inmediato dos alternativas fundamentales que establecen la distinción de dos tipos diversos y opuestos de filosofía. La primera alternativa afirma el origen divino del saber: éste es, para el hombre, una revelación o un don. La segunda alternativa afirma el origen humano del saber, considerándolo como una adquisición o una producción del hombre. La primera alternativa es la más antigua y frecuente en el mundo, ya que prevalece en gran medida en las filosofías orientales. La segunda alternativa es la surgida en Grecia, cuyo heredero es el mundo occidental moderno.(Abbagnano, 1997:538)[ii]
Siendo la filosofía el estudio de la relación comunicacional cognoscitiva entre el hombre y su realidad, es en esencia entonces el estudio de la postura epistémica que utiliza para interpretar el mundo real donde actúa. Pareciera decirnos Abbagnano que en el mundo occidental la primera alternativa o mundo de las ideas, no tiene un gran peso en la formación de su pensamiento. Es innegable la presencia de la praxis científica y la de diferentes corrientes del pensamiento, la platonización de Aristóteles realizada por Tomás de Aquino, mediatizó los resultados de la ciencia y la redujo a un limitado grupo de personas.
Para el siglo XIII la presión de las evidencias de lo real, se intenta evitar que los nuevos conocimientos pongan en entredicho la confiabilidad cognoscitiva y el rol de líderes tradicionales de la conducta humana. La interpretación de la realidad no se podía escapar de control, causando una anarquía total. Tomás de Aquino, religioso, pensador e ideólogo platoniza la praxis aristotélica, al aseverar que los descubrimientos son verdades revelados por Dios, de esta manera, la ciencia se mediatiza, convirtiéndose en privilegio de la academia y de algunos pocos.
También santo Tomás difiere de Alberto Magno. Admite dos caminos para alcanzar la verdad: uno representado por la fe, el otro por la razón, pero el primero es de orden sobrenatural, no está sujeto a error; el segundo, en cambio, por su naturaleza, puede llevarnos a juicios ilusorios o equivocados. Por lo tanto es necesario, siempre que esto sea posible, asumir la fe como criterio de verdad de la razón. Si las conclusiones de la una coinciden con la de la otra, estamos seguros de que nuestro razonamiento ha sido exacto; si están en desacuerdo estamos seguros que nuestro razonamiento oculta alguna inexactitud, y por lo tanto tenemos el deber de volver a serlo tantas veces como sea necesario, para lograr corregir el error cometido(Geymonat, 1998;185)[iii]
Frente a este peligro que representaba una disidencia en el área cognoscitiva se formularon soluciones ciertamente inteligentes dentro de la corriente de pensamiento dogmático. Se estableció que el conocimiento develado por la ciencia fáctica era también obra divina. Si Dios lo permite se llega a la “verdad”. De está manera, la ciencia fue mediatizada prácticamente desde su inicio al platonizar a Aristóteles. La ciencia adquirió un dominio del saber al institucionalizarse y enmarcar sus aportes dentro del más riguroso academicismo.
Tomás de Aquino y Alberto Magno fueron los principales ideólogos de esa concepción y lograron combinar el sistema comprensivo de la naturaleza con la teología y la ética cristiana(Ginés, 1993:24)
Muy poco fue el aporte de la edad media para enriquecer el campo de las ciencias naturales, si exceptuamos a Alberto Magno), pues la “autoridad de los “maestros” fue siempre esgrimida como argumento de verdad y certeza. (Ginés, 1993:52)[iv]
La educación se institucionaliza para convertirse en el medio de socialización más efectivo. En el siglo XV se funda la Academia de Florencia por Marsilio de Ficino y Cosme de Médicis.
... reunió un círculo de personas que veían la posibilidad de renovar al hombre y a su vida religiosa mediante un retorno a las doctrinas genuinas del platonismo antiguo... (Abbagnano, 1997:9)
La evolución histórica nos lleva a Descartes (1596-1650) a quien se le conoce como “el padre de la tradición subjetivista e idealista (como Bacon lo fuera de la objetiva y realista) en la filosofía moderna (Durant, 1980:189)[v] Influencia determinante en la ciencia moderna.
Es durante el siglo XX que el desarrollo de los medios de intervención de la naturaleza, las comunicaciones y el conocimiento permiten que la postura epistémica tradicional, de paso para que la praxis tome importancia en la formación del pensamiento del hombre actual. Aunque en la actualidad no tiene más que una tímida manifestación en obras cinematográficas y teatrales. En limitados círculos de investigación científica, se salen del uso dogmático y tradicional del conocimiento y realizan aportes, que preocupa a teóricos y filósofos, por los preceptos morales que afecta. Ejemplo: la ingeniería genética.
El objetivo fundamental de la postura epistémica tradicional y el cuerpo ideológico que transmite, es obtener una conducta socializada entre los individuos que conforman el colectivo. A la conducta socialmente aceptada la conocemos como Ética.
Al desarrollarse dentro de una ética social dada, el hombre aprende y actúa de forma inconsciente a comportarse al interior del colectivo histórico y culturalmente determinado. Siente seguridad mientras se mantenga dentro de estos parámetros, asume como suyos los paradigmas conductuales y los reproduce con su descendencia. Por lo tanto, el proceso de reproducción cultural o de la ética, es un mecanismo autogénico, se reproduce a sí mismo. Otorgándole a la sociedad perpetuación automática, hasta tanto no surja en su seno, una nueva forma de producción, acumulación y apropiación del excedente social. Este mecanismo de reproducción cultural y modelador de la conducta, asume tácitamente la postura epistemica tradicional.
La educación juega un importante papel como institución social en una doble dimensión. Como agencia de capacitación, transfiere habilidades y destrezas a los integrantes de la comunidad. Como agencia socializadora transmite los valores, principios y contenido ideológico cultural histórica y socialmente determinado. Es esencialmente conservadora, al anteponer el conocimiento, los valores, los principios rectores, ideales, códigos al hombre, a la realidad.
Se ha asumido que la postura epistémica tradicional es la única manera de interpretar el mundo real, utilizando para ello, la enseñanza escolástica, prevalenciendo sobre cualquier otra postura pedagógica. La conceptualización se impone sobre la praxis. El deber ser, sobre la realidad. La sociedad sobre el individuo.
A partir de esta concepción, los resultados obtenidos de la acción institucional están en relación directa con los intereses que se definen en la pugna entre los grupos de poder de una sociedad.
La calidad, la cantidad, el perfil y la conducta esperada del egresado generados por la acción educativa son un producto de la intencionalidad de los objetivos que se esconden en lo cotidiano, local y operativo. Se excusa en la actividad docente, en la disponibilidad de recursos, en cualquier pretexto fenomenológico para no juzgar ni aceptar responsabilidades. Se reparten culpabilidades y se asume la interpretación de la realidad como imposible de cambiar.
Pueden ocurrir cambios de forma, mejorar situaciones puntuales de tipo laboral, infraestructural e ideológicos, pero el objetivo subyacente, oculto de la actividad educativa institucional, prevalece, como también las vías de apropiación de los excedentes sociales de producción.
No existen, incapacidades, ni baja calidad en los egresados, tampoco limitados recursos, malos profesores, pero si la intención de utilizarlos como excusas para esconder la intencionalidad de dominación del pensamiento.
No pretendemos establecer responsabilidades, pues la dinámica autogenica de la sociedad impone una conducta que se reproduce por sí misma, pero si conocer los límites entre los cuales actúa la educación para ofrecer posibilidades reales de utilización al pragmatismo y a la praxis social como epistémia validad para interpretar e intervenir la realidad que nos constriñe.
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