4 - Maquillajes y pasarelas

Monografía creado por Carlos Fajardo Fajardo. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/cfajardo.html
28 de Agosto de 2006

La creciente individualización posmoderna o "ideología individualista", impone sus imaginarios sobre las concepciones del Iluminismo Moderno. Ideal intimista, versus ideal social. Ampliación del campo privado. Se ha abierto una gran brecha entre mi semejante y yo. La otredad existe pero ya no como potencial para la realización ética, sino como valor de cambio. Glorificación del otro como producto; pasión a mí mismo como egocentro. "Cultura personalizada" cuya gran tendencia es conquistar espacios privados en detrimento de lo público. Sobre las ruinas de la racionalidad cívica y ética, se sitúan un individualismo narcisista y hedonista y una trivialización de las acciones vitales. Es como si se pusiera en juego la Miniaturización de la existencia, reduciéndola sólo a la esfera personal; un hombre del rincón, solitario pero globalizado por la fuerza deseante del marketing y la información.

Desde esta psicologización egocéntrica se alzan pasarelas para hacer lucir, admirar y poner en vitrina nuestras cualidades personales, sobre todo, hacer circular un cuerpo deseable, excitante, transplantable. Exhibición y pasarela. Maquíllese, luzca radiante, pose en la pasarela su aparente salud. Al individuo posmoderno se le abre un nuevo sentido de belleza: "su cuerpo es Usted, existe para cuidarlo, amarlo, exhibirlo...". Apersonarse del cuidado del cuerpo quizá tenga sus ventajas: hay mayor amor propio y menos miedo a la intimidación de los regímenes totalitarios morales y religiosos, a los fundamentalismos puritanos políticos. El pluralismo - con su apertura hacia el goce y el placer- ha erosionado el régimen disciplinario sexual, posibilitando una mayor transparencia en las relaciones. Gracias al erotismo en pasarela, ahora hay menos horror a la condena y al castigo, a la culpabilidad y al pecado por practicar el destape y el strep-tease de la intimidad.

De allí que hayamos puesto de moda una cierta "sensibilidad terapéutica" para ayudar al cuerpo a conseguir su mejor postura. Psicologías alternativas, meditación, yoga, tai-chi, zen, jogging, expresión corporal, danza, aeróbicos, jacuzzi, acupuntura, adelgazantes sin mayores esfuerzos, gimnasia pasiva, mil y una dietas rápidas. Pronto, eficaz y sin esfuerzo, son algunos símbolos paradigmáticos de la velocidad actual. Sin embargo, al situar el cuerpo juvenil como modelo de exhibición, la vejez adquiere un sentido de bajeza en la escala social: ser viejo es ser detestado, marginado. Ya no se le hace un ritual por contener y guardar la memoria tribal; ahora se le pone en entredicho. Improductiva, parásita y corporalmente inservible para promover la moda, a la vejez se le encarcela en un sanatorio repugnante, o bien, se le "revitaliza" a través de métodos simuladores de juventud, caldos de cultivo para los programas de la tercera edad con transplantes, masajes, aeróbicos, cirugías estéticas, terapias ocupacionales. Apariencia corporal, vejez real. Los tan mencionados miedos a la muerte se ocultan tras los cuidados de una sociedad farmacéutica y médica. Búsqueda de la línea corporal y del buen maquillaje. Si es preciso recíclese, pero no permita que se degrade su corporalidad. Masificación de la cultura del bisturí y la silicona; culto a los dietéticos y a los cereales.

Parece que el gran problema de los antiguos sobre la dicotomía cuerpo/ alma se ha ido disolviendo por momentos. Hoy vivimos una psicologización de la carne a la vez que una encarnación del espíritu. El cuerpo humano ha entrado a las categorías posmodernas de lo indecible, imprevisible, aleatorio, al bricollage de las formas, lo travestido, transexual, a la inestabilidad morfológica. ¿Qué es entonces el cuerpo actual? Su definición está determinada por el concepto de hibridación. Más que como objeto o sujeto, se le asume hoy como proceso multimediático, es decir, como tránsito hacia algo indefinible. Se trata de apuntar cada día con mayor fuerza a las prótesis corporales: cambio de sexo, de piel, de rostro, de morfología natural. Nos seduce la artificialidad, su potencial de transformación. La naturaleza queda dominada ahora sí por una apariencia quirúrgica. Nuestro cuerpo sube a la pasarela travestido. Lo ponemos a circular de una morfología a otra hasta poseer la figura deseada, un cuerpo mediático, Frankensteiniano. Marilyn Manson, Michael Jackson, son los nuevos héroes de este bricollage corporal: ni femeninos ni masculinos, sólo procesos multimediáticos, mutantes, andróginos, hermafroditas, indecibles. Como monstruos neobarrocos, expresan la desmesura en una escenografía adaptada para su happening artificial. Son quizá los modelos del siglo XXI, pues sus signos penetran y penetrarán en las sensibilidades de los jóvenes hasta lograr un cometido aterrador: ser una performance constante del cuerpo, imágenes de alteridad, o, al decir de Baudrillard, "empresarios de su propia apariencia".

Frente a la posibilidad de encaminarnos hacia un cuerpo artificial, quirúrgico y travestido, existe también la tendencia a conseguir un cuerpo telemático, edificado a medida que crece la miniaturización electrónica virtual y cibernética. ¿A lo "real- real" corporal se le desacralizará gracias al ímpetu que tomará la pantallización y sus ondas electromagnéticas virtuales? ¿Se logrará, tal como lo percibe Paul Virilio, "un metacuerpo independiente de las condiciones del medio, en la medida en que el espacio real - la extensión del mundo propio pero también el espesor del cuerpo propio del individuo- pierda progresivamente su importancia en provecho del tiempo real de impulsos, de sobrexcitaciones nanotecnológicas que sucederán a los ritmos vitales"? (4)

Tales preocupaciones enmarcan las tendencias actuales tecnocientíficas que suponen una liquidación ponderada de las acciones tradicionales del cuerpo, de su movimiento físico y muscular. De ser ello posible, tendremos un telecuerpo cuya proximidad con sus semejantes se hará a través de las redes mediáticas. Navegaremos por espacios simulados con la velocidad transformada en información. ¿Se modificará la estructura orgánica del cuerpo convertida en pixeles y lenguaje numérico proteiforme? Hacia un tecnocuerpo virtual. Los actuales procesos de simulación son tan solo el comienzo de una descorporización sistemática del placer: Telesexo, sexo virtual, compromisos amistosos a través de la red de redes, amores ciber...

La persona del mañana estará, es cierto, llena de prótesis miniaturizadas y de un instrumental tecno, como un "inválido equipado", (Virilio) sin necesidad de desplazamiento. Sin embargo, y este es el horror, ¿desaparecerá la fuerza sensorial, pasional, en las obras del amor y del goce; pulsiones que tanto han motivado al hombre en sus creaciones artísticas?

1 opinión

Necrofilitoca.

Si el mundo no es para todos, no es para nadie.

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