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El arte de la desorientación en la escritura de Cristina Peri Rossi - Fuera del orden de las cosas

(1 opiniones)
Monografía creado por Jung Seung Hee. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero24/c_peri.html
20 de Septiembre de 2006
Historia de la literatura

4 - Fuera del orden de las cosas

La vida contemporánea está llena de lo civilizado y la lengua se convierte en la cárcel del significado. La escritora incesantemente muestra su punto de vista hacia la civilización y la vida humana con la experienca de desorientación en la que se desvía del orden superficial de las cosas y de la vida monótona.

Tomando en cuenta el significado del museo13, Peri Rossi pregunta qué significa vivir en la civilización humana. Generalmente, el museo se considera como un lugar en que los actos y los esfuerzos humanos se archivan; un archivo sistemático de la civilización. Sin embargo, el museo en el cuento no es el logro de la hechura humana sino lo escogido arbitrariariamente para poner de relieve la memoria imperfecta del hombre. Lo escogido arbitrariamente del archivo incluye los actos humanos que no se pueden explicar.

En “El museo de los esfuerzos inútiles”(MEI: 9), hay un museo imaginario en el que se guardan los esfuerzos inútiles humanos y no los actos significantes. Allá se los clasifica y eso añade otro esfuerzo inútil en el catálogo de los esfuerzos inútiles. Pero el museo incluye casi todos los actos humanos triviales y eso simboliza la inutilidad intrínseca del quehacer humano. Además, el lugar nos muestra que lo que no se incluye en el catálogo del museo real y autorizado es casi la mayor parte de la vida humana.

Los cuentos como “El tañedor de campanas”(PP: 163), en el que un hombre va regularmente a la campana de la iglesia abandonada para tocarla sin que nadie la oiga; “Darle margaritas al cerdo”(MEI: 178), que narra la historia de un muchacho que le da margaritas a los cerdos. Hay un terreno grande para cultivarlas, y como él y su madre no las comen, no existe causa razonable para no dárselas; o “Cantar en el desierto”(PP: 181), la historia de una mujer que canta sola en el desierto y su canto desaparece sin dejar vestigio, llevándoselo el viento como una gota del agua en el desierto, también representan la combinación infinita del acto humano que no se explica y lo que se deja de lado en el museo autorizado.

Así, la escritora siempre habla de lo que debe ser callado y lo invisible: la condición de los extranjeros, la regla arbitraria de las cosas que no son explotadas por la función y los marginados que no se incluyen en el sistema eficiente. Y junto con éstos, rechaza el único centro y el estándar de la vida en la civilización. Su aptitud pone en duda la estrechez de la costumbre y del sistema y el archivo de la civilización, y nos representa la realidad cruda que no se captura con esa estrechez.

La civilización humana y la organización social siempre trataban de cultivar la crueldad humana y superar la naturaleza, pero ese esfuerzo falló al no llevarla hacia la bondad suprema. En “La cabalgata” (CA: 59), los verdugos cabalgan sobre sus víctimas de la manera más cruel,14 y “El efecto de la luz sobre los peces”(MEI: 122) describe la crueldad humana sin recato. El hombre es adicto a ver la batalla de la pecera. Mientras el pez más grande mata todos los débiles, el hombre lo mira y va a comprar otros después de la batalla. Un día, unos amigos invitados se divierten viendo la batalla entre peces y parecen fanáticos y vulgares frente a la escena. Comer y ser comido es la naturaleza de los seres vivos y la naturaleza, pero lo más cruel es el ser humano divetiéndose morbosamente. En el cuento se incluye la anécdota de una vieja que murió sola en su apartamento y que fue encontrada tiempo después por el olor a descomposición. La crueldad del hombre y la terrible anécdota se conectan y con ello se nos representa que no podemos escapar del instinto y del caos aunque nuestra civilización siempre ha tratado de controlar los instintos humanos y el caos de la naturaleza.

Los personajes domesticados por la vida civilizada y demasiado controlados se pierden frente al caos y la simultaneidad de la realidad. En ese momento ellos experimentan la sensación del estar fuera del camino rígido y de la realidad que no se determina por la lengua y el orden del sistema. Como el sentimiento del protagonista de “La grieta”, si existiera la simultaneidad en la realidad, cada realidad sería un fragmento y no habría nadie que pudiera acercarse a la realidad total.

En primer término, los viajeros son los que se desvían del espacio y del tiempo homogéneos. Ser viajero es hacerse extranjero aunque haya sido fiel a su lugar y a su rol social antes de partir. Por eso, la experiencia del viaje hace sentir al viajero la subjetividad y la estrechez de sí mismo. Los viajes se guardan en “el museo de los esfuerzos inútiles” porque la memoria del viaje desaparece sin documentación ni atención. Intrínsecamente, el objetivo del viaje no es la productividad del sistema después del ocio, sino ir a la deriva sin destino ni significado. De esta manera Peri Rossi observa el momento en que los viajeros se pierden. En “Una pasión prohibida” (PP: 16) el protagonista pierde su sentido de orientación cuando visita Europa procedende de América Latina para ver a un jefe de publicación. Con la diferencia de horario de 6 horas, él se siente mareado y va buscando al jefe -que murió hace una horas- pensando que el jefe estaría vivo por la diferencia del horario. Él, desesperado, trata de hablar por teléfono con su mujer, pero repetidamente escucha “el número equivocado” y entonces piensa:

Pero me contuve: mi mujer estaba en otro continente, otra hora, en otra estación del año, ambas realidades, aunque simultáneas, no podían ser percibidas al unísono. La eficacia de cualquier acto depende del convencimiento absurdo de que existe una sola realidad. (PP: 147)

Y el sueño y la ilusión son otra manera de desviarse de la rutina diaria. En el cuento “El umbral” (PP: 121) hay una mujer que no puede soñar y ella lo desea desesperadamente. Se convierte en su mayor sufrimiento el no poder soñar. Y muchos cuentos ocurren en una atmósfera ilusoria como “La ciudad de Luzbel” (CA: 37), en el que no hay principio de causalidad.15 Un viajero llega a la ciudad de Luzbel sin querer y allá muchas palabras tienen doble sentido. Luzbel era el nombre de la ciudad y de una mujer misteriosa a la vez. Para ver a la mujer llamada Luzbel, él tenía que descifrar un código y lo solucionó sin esfuerzo gracias al verso de Dante. En ese instante se abrió la puerta y pudo entrar. Aunque la adivinanza era arbitraria, él sintió que todo estaba preparado para él mismo; viajero atrapado en la seducción de una ciudad como un sueño:

La primera vez, el viajero consiguió penetrar en Luzbel gracias a Dante. Escuchó, detrás de la puerta, el verso iniciático: «Por mí se va a la escondida senda. Por mí se va al eterno dolor». Emocionado, respondió: «Dejad toda esperanza, vosotros, los que entráis».(CA: 49)

Por el doble sentido de la palabra Luzbel, el momento en que descifra el código se puede interpretar ambiguamente; la solución del problema y el sexo con la mujer. Desde mi punto de vista, el momento fue un instante de la vida en que la casualidad se hace inevitable. Para eso, se necesitaba solamente la imaginación poética y su ambigüedad, necesarias esencias para penetrar a Luzbel y la clave para descifrar el misterio de la vida.

A veces, la imaginación surrealista desencadena las cosas en su función. Las cosas se mueven por su propio principio y no son explotadas por la función mecánica. En “Sordo como una tapia” (MEI: 69) la puerta abandonada se transforma en una mujer. Un hombre la encuentra desmayada en un baldío con quemaduras de cigarrillo y la lleva a su casa para cuidarla. Entonces le cuenta su vida a la puerta. El hombre solitario siente empatía por la puerta abandonada ya que solamente quería a una persona con la que pudiera hablar.

“Mona Lisa” (MEI: 26) es una interpretación creativa de la obra de Marcel Duchamp, L.H.O.O.Q , 1919.16 Aquí coexisten tres “Mona Lisas”: la de Leonardo da Vinci, la de Marcel Duchamp y la de Cristina Peri Rossi. Con gran imaginación, Peri Rossi fabrica una nueva historia sobre “Mona Lisa” y la obra maestra pasa a ser más que una cosa muerta puesta en la pared del museo.

Los “Aeropuertos” (MEI: 103) no son lugares solamente para el avión y la gente que va y viene. El cuento no destaca la función superficial del aeropuerto sino la posibilidad infinita del lugar. El aeropuerto es un nido de aves y de hombres, y los niños se deslizan de un extremo a otro del aeropuerto para jugar. En el colmo, un hombre alquila un despacho en él y hace sus negocios y duerme en su despacho. El aeropuerto también existe para la gente que no puede partir y esa sería la verdadera posibilidad del aeropuerto que no conocemos. La escritora dice que hay que dar lugar a la imaginación para entender las cosas y la realidad fija. Para eso, ella cuida al ser silencioso detrás de lo que se habla y se documenta. Allá, la interpretación de la realidad se desencadena con la imaginación y se abre la posibilidad de la gente y de las cosas explotadas en nombre de la eficacia.

En general, los cuentos critican el orden rígido de las cosas y tratan de anularlo. Las personas perdidas y las cosas desencadenadas anulan la estrategia de capturar la realidad desviando el camino único del sistema; esa experiencia incesantemente pone en duda el camino seguro del sistema -el orden, la función y la sintaxis- y nos entera de que no son perfectos como parecen en su concepto y que el castigo es falso cuando no se respetan. Siempre existe la gente que cultiva el arte de la desorientación y que vive cumpliendo sus deseos sin mucha atención a un camino predeterminado.

En “El corredor tropieza” (MEI: 32) compite un corredor bien cualificado con esperanza de ganar un récord. Pero él sintió el deseo de detenerse para ver los árboles y el cielo. Se derrumba cuando le faltan pocas vueltas y el locutor anuncia el accidente como fatal. Sin embargo, la verdad es que se cae deliberadamente para ver el cielo, y finalmente para salirse de la carrera inútil. En nombre del profesional él corría y corría, pero nadie dijo ni pensó en la inutilidad de ello, que no sería mejor el mundo a pesar de su nuevo récord. Lo que quiere decir el cuento es: “¿Uno puede detenerse cuando el deseo de parar le agobia?”. La vida diaria en el sistema siempre borra esa duda y nos hace aplazar el sentimiento hasta un mañana continuamente. Pero la gente que opta por su deseo rechaza la manera ajena y avanza hacia su propio significado. En “El club de los amnésicos”(CA: 31) hay gente que cultiva su manera de vivir. Para entrar al club, solamente se necesita la memoria y el olvido de la gente normal porque nadie podría responder a estas preguntas en el cuestionario:

¿De qué color era el vestido (o traje, según los casos) de su segunda amante, la sexta vez que hicieron el amor? [...] ¿Cuántas veces pronunció la frase: «Te quiero»?

Los amnésicos viven cultivando el arte de la desorientación sin mucha atención al orden del sistema. Ellos festejan al recuperar una palabra del olvido y sus amantes son más ajenos pero más atractivos por su olvido. Pueden considerar lo rutinario como si fuera la primera vez. La gente civilizada, demasiado cargada con la memoria del pasado y de la historia, no puede vivir así; pero la vida de los amnésicos nos da una nueva lección hacia la vida que se ha petrificado con la repetición.

Como dice la escritora, “no hay deber-ser”; en la mutiplicidad de la realidad nos perdemos naturalmente.17 La experiencia de la desorientación nos hace sentir que la pérdida sería una posibilidad en el camino sin camino del mundo. También, la desorientación de detenerse y de poner en duda son actos agresivos en la vida catalogada y se convierten en la atracción y la escencia de la vida como “el arte”. En ese instante no nos quedamos en la limitación del sistema, sino que hacemos el camino nuevo y la historia de las cosas escondidas en la infinidad de la realidad. Somos la gente que lee la carta escrita en las alas de las aves, como el protagonista de “Cartas”. Y esa sería la manera de defender el deseo propio, no siendo un consumible aun en el sistema más duro.

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