Para determinar la forma correcta, o el nivel óptimo de activos circulantes, la administración debe tener en cuenta la interacción entre rentabilidad y riesgo.
Por lo general, se dice que a mayor riesgo, mayor rentabilidad; esto se basa en la administración del Capital de Trabajo en el punto que la rentabilidad es calculada por utilidades después de gastos frente al riesgo determinado por la insolvencia que posiblemente posea la empresa para pagar sus obligaciones.
Un concepto que toma fuerza en estos momentos es la forma de obtener y aumentar las utilidades. La teoría indica que para obtener un aumento de estas, existen dos formas esenciales; la primera, aumentando los ingresos por medio de las ventas; en segundo lugar, disminuyendo los costos al pagar menos por concepto de materias primas, salarios, o servicios que se le presten.
Este postulado se hace indispensable para comprender cómo la relación entre la rentabilidad y el riesgo se une a la de una eficaz dirección y ejecución del Capital de Trabajo.
Según Gómez, (2004) “Mientras más grande sea el monto del Capital de Trabajo de una empresa, menor será el riesgo de que esta sea insolvente” (8); hecho que se fundamenta en la relación existente entre la liquidez, el capital de trabajo y el riesgo: si aumentan el primero o el segundo, el tercero disminuye en una proporción equivalente.
Suele emplearse como medida de riesgo, la insolvencia de la empresa, cuando más solvente o líquida sea, menos probabilidad habrá de que no pueda cumplir con sus deudas en el momento de vencimiento. Si el nivel de Capital de Trabajo es bajo, indicará que su liquidez es insuficiente; por lo tanto, dicho capital representa una medida útil del riesgo.
Cuanto mayor sea la razón o índice de activo circulante a total, tanto menos rentable será la empresa y por tanto, menos riesgosa. O bien, mientras mayor sea la razón de pasivo circulante a activo total, tanto más rentable y más riesgosa será la empresa.
Dado que el Capital Neto de Trabajo puede considerarse como parte del activo circulante de una empresa, financiado con fondos a corto y largo plazo, el mismo se asocia directamente a la relación rentabilidad - riesgo y Capital Neto de Trabajo.
Dos son, por tanto, las funciones que cumple el Capital de Trabajo Neto: una, económica; otra, financiera.
En su función económica, puede ser considerado como bienes complementarios y heterogéneos de producción que concurren a la creación de productos y servicios por parte de la empresa. Es complementario en la medida en que son necesarios junto a los bienes de capital para el desarrollo de la producción; es heterogéneo ya que se encuentra formado por componentes diversos con diferentes grados de liquidez.
Como quiera que la empresa necesite permanentemente de Capital de Trabajo (recursos circulantes), es necesario que el mismo sea financiado con cierta estabilidad (a largo plazo) para así garantizar el equilibrio financiero.
Por otra parte, en su función financiera, debe garantizar la adecuación entre los ritmos de liquidez y exigibilidad de los activos y pasivos. Esta adecuación garantiza la solvencia y, en función de esto, se establecen dos reglas básicas:
1.- Todo activo fijo debe estar financiado por recursos permanentes, o sea: Pasivo a largo plazo más Capital (regla de equilibrio financiero mínimo).
2.- El pasivo permanente debe ser superior al activo fijo, o lo que es lo mismo, que el Capital de Trabajo Neto debe ser positivo (regla de seguridad).
Ya considerados los puntos anteriores, es preciso analizar aquellos puntos claves para reflexionar sobre una correcta administración del capital de trabajo frente a la maximización de la utilidad y la minimización del riesgo.
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Naturaleza de la empresa: Es necesario ubicar la empresa en un contexto de desarrollo social y productivo, ya que el desarrollo de la administración financiera, en cada una, es de diferente tratamiento.
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Capacidad de los activos: Por naturaleza, las empresas siempre buscan depender de sus activos fijos en mayor proporción que de los corrientes para generar sus utilidades, ya que los primeros son los que en realidad generan ganancias operativas.
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Costos de financiación: Las empresas obtienen recursos por medio de los pasivos corrientes y los fondos de largo plazo, siendo los primeros son más económicos que los segundos.