1.1 La medida del crecimiento
El crecimiento de una población es el resultado entre el balance del crecimiento natural (nacidos menos fallecidos) más el saldo migratorio (inmigrantes menos emigrantes) y puede ser positivo o negativo.
Población final = Población inicial + Nacimientos - Defunciones + Inmigrantes - Emigrantes.
A escala mundial no se reflejan los movimientos migratorios y el crecimiento total es el resultado del saldo de los movimientos naturales (natalidad y mortalidad). El conocimiento de los efectivos y evolución de la población es importante desde el punto de vista científico (para determinar el cambio de la población, sus rasgos, evolución, causas y condicionantes) y desde el punto de vista práctico (consecuencias de los cambios, p.e. en economía). Existen otras formas de medir y evaluar el crecimiento de la población:
· Tasa anual de crecimiento natural restando a la tasa bruta de natalidad la tasa bruta de mortalidad.
· Tasa anual de crecimiento se expresa como un porcentaje de la población total, pudiendo ser positivo (aumento de población) o negativo (disminución).
siendo t el número de años transcurridos.
· Población estable es la que mantiene durante mucho tiempo unas tasas de mortalidad y fecundidad por edades constantes, y por tanto un ritmo de crecimiento o decrecimiento constante.
· Población estacionaria la que se mantiene sin aumento ni disminución, es decir, crecimiento cero.
1.2 El modelo de transición demográfica
Transición demográfica es el proceso por el cual una población pasa de una situación caracterizada por valores altos de natalidad y mortalidad a otra opuesta en la que ambos valores son bajos. Propuesta inicialmente en 1929 por W. Thomson fue precisada en los 40s por Davis y Blacker. En ella se aprecia la existencia de diversas etapas:
· Primera etapa, o transicional: previa a la revolución demográfica, con altas tasas de natalidad (TN) y mortalidad (TM), estas últimas fluctuantes. El crecimiento de la población es muy débil o nulo.
· Etapa de transición: se producen las transformaciones. Está a su vez subdividido en tres momentos:
· Inicio. Desciende la TM, se mantiene elevada la TN o incluso aumenta por las mejoras sanitarias.
· Continúa cayendo la TM, y se inicia un lento descenso en la TN. Mayor crecimiento de la población.
· Final. La TM es muy baja, y la TN disminuye a gran ritmo. El crecimiento se desacelera.
· Etapa final o evolucionada: Bajas TN (fluctuante) y TM. Crecimiento muy débil o nulo.
En los países desarrollados, por lo general, se cumple esta teoría, salvo excepciones. Más problemática resulta la aplicación a los países subdesarrollados, al ser diferentes los condicionantes de natalidad y mortalidad (esta última ha comenzado a descender mucho después, y desligada del desarrollo económico). La natalidad se mantiene muy elevada en países del tercer mundo, que poseen un crecimiento fuerte. Sin embargo, cuando desciende, lo hace más rápido que en el modelo de transición de los países europeos. A nivel mundial hay países para ilustrar todas las etapas, salvo la inicial, presente en escasos lugares (Amazonia, África Ecuatorial, etc...) Aproximadamente dos tercios del total mundial estarían en el modelo transicional y un tercio en el avanzado. Como ejemplos, Nepal estarían cercanos a los inicios de la transición; Colombia estaría en las intermedias y Suecia en la última etapa. Existen críticas a esta teoría, como la de Trewartha, que utiliza el mismo esquema con diferente terminología en cuatro etapas. Otros autores hablan también de una fase posterior, con decrecimiento de la población, al ser las TN inferiores a las TM.
1.3 El crecimiento de la población en el pasado
La población ha experimentado un crecimiento, lento en el pasado, con momentos de estancamiento y hasta retroceso. La primera expansión se produjo con el inicio de la agricultura sedentaria y la domesticación de animales del Neolítico, con unos 4 millones de personas al final del Paleolítico. A comienzos de la era cristiana la población sería de unos 250 millones de habitantes, cifra que se duplicó en los inicios del siglo XVII. En los primeros siglos incluso decreció la población, para desde el s. XI iniciar un despegue, sólo interrumpido por la epidemia de peste negra del siglo XIV. El siglo XVIII marca el comienzo de la segunda gran expansión, vinculada con la Revolución Industrial. En 1750 se estima la población total en 791 millones, duplicándose 150 años después, a inicios del presente siglo, alcanzando los 1.600 millones. El siglo XX conoce una tercera expansión sin precedentes, con un crecimiento medio en los primeros cincuenta años del 0’83%, alcanzándose 2.500 millones. Tras la Segunda Guerra Mundial el crecimiento ha sido más espectacular, con una tasa de crecimiento del 1’8%, alcanzando en 1989 los 5.234 millones de personas.
Entre 1750 y 1900 el ritmo de expansión fue general, pero más destacado en Europa y América anglosajona, en los países beneficiarios de los logros de la revolución industrial y agrícola. Después de la Segunda Guerra Mundial se generaliza el proceso, beneficiándose los países del tercer mundo de los avances, pese a no haber mejorado su situación económica, viendo descender la tasa de mortalidad y manteniendo una elevada fecundidad. El crecimiento más espectacular corresponde a los países en desarrollo.
1.4 La situación actual. Diferencias regionales en el crecimiento
El crecimiento de la población mundial presenta grandes contrastes regionales. Existen tres grandes bloques: países con crecimiento muy débil (< 1% anual, e incluso negativo); países con tasas elevadas (> 2%), y un bloque intermedio. En el primer caso están los países desarrollados, sin alcanzar ninguno el 1%, y muchos por debajo del 0’5 (casi todos los europeos, salvo Rusia e Islandia). Descenso permanente de las tasas y acusado envejecimiento desde 1960. En los países con peor situación económica las tasas son elevadas y no han cesado de crecer, aunque van ralentizándose. África y sur de Asia son las zonas con valores más elevados, que a >3% anual, al igual que Centroamérica y casi toda América del Sur. En el bloque intermedio, con tasas entre 1 y 2% encontramos un grupo heterogéneo de países: Argentina, Chile, China, etc., con grandes diferencias en renta per capita entre ellos. Es previsible un descenso de las tasas de crecimiento de la población mundial, aunque seguirán siendo altas en muchas partes del mundo, principalmente subdesarrollado, en el que sobre el año 2.025 vivirá el 80% de la población.