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“Tenemos la sensación de que en las estructuras del cuento, el niño contempla las estructuras de su propia imaginación y que al mismo tiempo va construyéndolas, como instrumento indispensable para el conocimiento y dominio de lo real”. Gianni Rodari.
El inicio de mi trabajo académico en torno a la puesta en marcha de proyectos pedagógicos comenzó, hace algunos años, cuando asumí la Coordinación de la Especialización en Estrategias y Tecnologías Pedagógicas para el desarrollo de la Lectura y la Escritura en la Universidad Antonio Nariño. Inicialmente con los estudiantes de la especialización pusimos en marcha el proyecto El Rincón del Cuento, el cual consistía en una oferta de programación televisiva para la población infantil, como respuesta a la compleja situación de baja calidad de la educación. Este proyecto se inscribió en el marco del Plan de Desarrollo Educativo del Ministerio Nacional. Se fundamentó en la lectura de cuentos como una estrategia para la promoción de habilidades para el aprendizaje de la lectura y para la motivación en el proceso de alfabetización inicial para niños. Más adelante, a través de la especialización, se aprobaron y ejecutaron algunos proyectos de investigación, uno de ellos fue Promoción y Animación de la Lectura y la Escritura a partir del cuento infantil. Este proyecto se desarrolló en el Centro docente José Antonio Galán.
A partir de estas experiencias y gracias a la aceptación que hiciera el Profesor Arboleda Toro de orientar un curso para los estudiantes de especialización en la Universidad del Cauca, nos permitió conocer su teoría sobre Enseñanza Integrada, una mirada desde el área curricular de lenguaje y llevarla a la práctica a partir de un proyecto de aula.
Previa invitación a diversas instituciones educativas de la ciudad, el Proyecto Pedagógico fue presentado en el Banco de la República por las estudiantes y su asesora; a partir de este primer encuentro recibimos la invitación de algunas instituciones educativas como la Escuela de la Normal de Popayán, la Escuela Mercedes Simonds Pardo, entre otras, para llevar a cabo su desarrollo, más adelante se presentó como propuesta en el taller de Cuento infantil, realizado en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. El proyecto, de acuerdo a los gustos literarios de las estudiantes practicantes se dividió en tres bloques: Cuento infantil colombiano, hispanoamericano y universal.
Voy a tomar un ejemplo del trabajo desarrollado por Mónica Muñoz, estudiante del programa de Español y Literatura. Su Proyecto pedagógico surgió desde la perspectiva de cuento infantil universal, éste fue desarrollado con los niños y las niñas del grado quinto, en la Escuela Normal Superior de Popayán. Las sesiones iniciaron con la presentación de la estudiante practicante, seguida de la de los niños y las niñas. Ésta se hizo a partir de un gráfico que cada uno de ellos dibujaron, poco a poco fuimos descubriendo un ambiente agradable a partir de algunas intervenciones; uno de ellos inició la sesión: “mi nombre es Daniel tengo 11 años y busco a mi mamá en Manizales”, simulando la propaganda del Bienestar Familiar, algunos imitaron la consigna, otros hablaron un poco de sus gustos literarios y de sus preferencias con respecto a programas televisivos. Después se hizo la presentación del Proyecto de aula, el cual fue bien recibido ya que en su mayoría manifestaron interés por la lectura de cuentos infantiles.
La primera sesión sirvió para recordar algunos cuentos populares de la literatura universal, y retomando la gramática de la fantasía de Gianni Rodari, (Rodari, 2000) se utilizaron algunas estrategias como, equivocar las historias contadas y los cuentos al revés. En este sentido, se partía de los conocimientos previos de los niños y esto permitía avanzar en el juego ya que para la mayoría, los cuentos de Blanca Nieves y Los siete enanitos, Caperucita Roja, Cenicienta, Los tres cerditos, entre otros, eran de su agrado y de su conocimiento. A partir de estos cuentos se contaban las historias en forma alterada, es decir, se tomaban personajes de una historia y se incluían en otra, por ejemplo, y ellos las iban reconstruyendo una a una. Se aprovechó la sesión para interactuar a partir de la expresión oral, recrear las narraciones y otorgarles, de acuerdo a la narración de la historia, un orden jerárquico en la aparición de personajes y acontecimientos.
El primer cuento escogido por la estudiante practicante, y que presento para explicar el desarrollo de esta temática a partir de lenguaje integral, fue El gigante egoísta de Oscar Wilde (1854-1900). Al inicio de la sesión hubo un gran suspenso, todos los niños y niñas estaban ansiosos por escuchar la historia. La lectura no se hizo esperar y poco a poco con algunas interrupciones se les solicitaba a los niños su opinión sobre el qué acontecerá después. Cada uno opinaba y luego con la lectura del texto se percataban de sus aciertos o desaciertos en la predicción. Una vez concluida la lectura del cuento, y trabajando desde lo oral se les solicitó que reconstruyeran la historia con sus palabras. Las voces que iniciaron el relato fueron reemplazadas por otros niños que deseaban ampliar la historia, o porque creían que se habían hecho omisiones o simplemente, porque querían ampliar las secuencias de las acciones. A través de esta actividad, los niños estimularon otros tipos de comunicación verbal y así establecieron, a partir del cuento, nexos con la realidad a partir del lenguaje integral.
En el proceso de reconstruir las historias y tratar de unir unas secuencias con otras se usaron diversos giros a manera de frases conectoras “y entonces”, y “¡Ay!... había olvidado contarles que...” “y después”; y poco a poco, en un trabajo colectivo finalizaron la narración de la historia. Más adelante, con la intervención de los niños se mencionaron cuáles eran, en su concepto, los temas más relevantes del cuento. Surgieron varias respuestas como invierno, verano, egoísmo, amistad, el jardín, los niños y el gigante. A partir de estos temas encontrados, se inició un diálogo en el cual la practicante docente cuestionó a sus estudiantes respecto al conocimiento que ellos tenían de las estaciones y el porqué en algunos países éstas eran más marcadas que en otros, sobre todo, reconocer en qué países o continentes se tenían cuatro y en otros, solamente dos. Esta temática llevó a los niños a formular algunas preguntas: ¿cuáles eran los nombres de los continentes?, ¿qué países les gustaría conocer y porqué?, ¿cuál era el país de origen del autor y cuál su capital? Estos interrogantes fueron para la docente, el escenario propicio para iniciar el diálogo con sus estudiantes, de una parte, conocer los conocimientos previos que tenían ellos sobre el autor de la obra, de la ciudad de origen, entre otros, así como de otra, conocer las motivaciones y los gustos de los estudiantes.
En la siguiente sesión los estudiantes se desplazaron a la sala de video y observaron la película: La era del hielo. Previa la visualización de la película se les presentó un taller con algunas actividades, entre otras, nombrar a los personajes con sus características, hacer una composición escrita a manera de resumen sobre el texto fílmico observado, dibujar la escena que más impacto les había cautivado. Además, se hizo énfasis en la relación de algunos de los temas encontrados en la lectura del cuento de Oscar Wilde, las estaciones, con el tema de invierno encontrado en el texto fílmico.
En una sesión posterior los niños hicieron un trabajo de producción colectiva en el cual, teniendo en cuenta el tema del egoísmo, se adentraban a crear nuevos personajes y nuevas acciones. Estos cuentos inventados por los niños y dramatizados por ellos, los hizo participar de manera activa como creadores y críticos de su producción y de las creaciones de sus compañeros, surgieron algunos títulos de narraciones como: “la niña egoísta”, “el niño que no prestó su balón”.
Con la puesta en marcha de este Proyecto de aula: El cuento infantil: una experiencia de lenguaje integral, se logró el desarrollo de las diferentes habilidades comunicativas: hablar, leer, escribir, escuchar; y en esta experiencia pedagógica, usar el lenguaje para sus propósitos comunicativos. Asimismo, permitió integrar las diversas áreas del conocimiento entre sí y a la escuela con su medio. Con cada uno de los cuentos previamente seleccionados se pudo hacer integración desde diversas áreas del conocimiento, se hizo referencia a la vida cotidiana de los estudiantes por medio de talleres, se hizo integración con el área de lenguaje, en el sentido de trabajar la toponimia, los sinónimos y antónimos, la palabra y la frase y crear nuevas frases teniendo como base el contexto social de los estudiantes. Se identificaron las temáticas que aparecen dentro del texto en estrecha relación con los de su medio, así como un acercamiento a otros textos de su conocimiento.
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