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Para muchos autores (Díaz Barriga, Orozco, Díaz Villa), la flexibilización es una categoría importada del entorno económico y particularmente del entorno económico que fundamenta el modelo actual de la producción, denominado producción flexible, en contraposición al modelo fordista de producción en serie y en línea. Sin duda el modelo de producción actual a diferencia del modelo fordista, comporta un esquema complejo, diverso y cambiante, en dónde la flexibilización de los procesos, de las formas de administración, de distribución y de la naturaleza misma de los productos, involucra esa característica. Y como había sucedido con el mismo tema del currículo a comienzos del siglo XX, los modelos de administración de los procesos productivos (taylorización), fueron trasladados a la educación, de igual manera ahora también, se produce ese traslado de concepto de flexibilización:
Sin embargo, antes de iniciar una exposición sistemática de nuestra aproximación es necesario establecer que el concepto de flexibilidad tiene una significación polisémica. Proviene de diversos enfoques disciplinarios, su surgimiento proviene con claridad del ámbito laboral, algunas ramas de la administración de empresas y de la psicología laboral. Recientemente se traslada al ámbito de la educación.51
Más allá de considerar que la flexibilización es un concepto importado de la producción económica, es preciso anotar que el concepto en su sentido genérico se inscribe en los discursos fundantes de lo que hoy se entiende como posmodernidad, en la medida en que el cuestionamiento a los grandes metarrelatos que dominaron el pensamiento occidental desde el nacimiento de la producción capitalista, abrió el camino para el surgimiento de la pluralidad y la generación de múltiples discursos que erosionaron la razón hegeliana y pusieron sobre el tapete la multiplicidad de discursos e interpretaciones de la realidad; el pensamiento y la praxis humana y social se flexibilizó y se permitió pensar distinto y actuar por fuera de la legalidad.
Hoy es fácil encontrar en los PEI (proyectos educativos institucionales) de las universidades, en los planes de desarrollo de la educación superior, el termino flexibilización, en algunos casos como elemento de decoración y en otros como una propuesta comprometida con el funcionamiento no sólo curricular sino institucional. Diversos sentidos tiene el término en el ámbito universitario52:
Flexibilidad curricular, apunta a un proceso de “apertura y redimensionamiento de la interacción entre las diversas formas de conocimiento –u objetos de aprendizaje- que constituyen el currículo”53. Se trata entonces de “adecuar” el currículo a las dinámicas cambiantes tanto de los saberes como de su relación con el entorno (educación-trabajo). Se refiere también la flexibilidad curricular a la apertura de los límites entre los diferentes campos y áreas del conocimiento para fortalecer su interacción y las posibilidades de integración conceptual y práctica; igualmente, a las posibilidades de diversificar la oferta de cursos y actividades prácticas para una formación acorde con las necesidades de los estudiantes
Flexibilización académica o académico-administrativa, referida fundamentalmente a la generación de procesos organizativos horizontales, abiertos, dinámicos, interactivos que faciliten el tránsito de los saberes y de los sujetos sin la rigidez de las estructuras tradicionales
Flexibilización pedagógica, se refiere a la posibilidad de desarrollar diversas formas para la apropiación, socialización, reconstrucción y producción del conocimiento. La interacción enseñanza-aprendizaje puede darse en contextos diversos y con roles diferentes por parte de los sujetos pedagógicos
La utilización del concepto de flexibilización en los procesos curriculares parece que tiene desarrollos desiguales en el ámbito universitario, ya que hay instituciones que han mantenido el modelo disciplinar del currículo y han favorecido la flexibilización creando currículos complementarios, optativos y de elección personal; otras instituciones, han profundizado a tal punto que han adoptado la flexibilización curricular como una política institucional y han realizado una reforma en el conjunto de los programas para estructurarlos con base en los criterios de flexibilidad (por ejemplo la Universidad Autónoma de Baja California en México) o también las diversas experiencias expuestas y analizadas por Burton Clark en su excelente texto: Creando universidades innovadoras: estrategias organizacionales para su transformación54.
Los sistemas de acreditación de los diferentes países incluyen tanto en su motivaciones como en su normatividad los criterios de flexibilización como criterio de calidad, al lado de criterios como la pertinencia y la equidad, sólo que en mi concepto la flexibilidad, la equidad y la innovación son criterios que fortalecen la pertinencia curricular e institucional. Es difícil que los currículos puedan ser pertinentes si carecen de flexibilidad en su estructura y en su desarrollo y es difícil que puedan ser pertinentes sino apuntan a favorecer y a integrar el conjunto social.
Sin duda, la flexibilización se ha ido generalizando como una conducta organizacional, tanto en el campo de la producción económica como en los otros campos y ese hecho favorece enormemente los procesos de pertinencia entre las Universidades y el entorno social. Por lo demás Gibbons, al plantear el Modo 2 de producción del conocimiento como alternativa al Modo tradicional centrado en las disciplinas y en las aulas, hace que se flexibilicen los procesos de producción del conocimiento y de la formación profesional, por cuanto acerca los contextos de producción del conocimiento (en los campos de aplicación) y los de utilización de ese conocimiento. Claro este proceso del paso de la producción académica del conocimiento y su utilización como insumo pedagógico a la producción del conocimiento a partir de los campos de su aplicación y la utilización “productiva” y comercial no es tan sencillo como parece a primera vista, pero, la flexibilización curricular y pedagógica y la apertura institucional, favorece sin duda una mayor dinámica de pertinencia entre el entorno universitario y el entorno social.
En Colombia el enfoque de Flexibilización se ha introducido en la dinámica de las reformas, cambios y transformaciones de la Educación Superior, especialmente a partir de la expedición de la Ley 30 de1992 y de los procesos de acreditación, pero a diferencia de experiencias como la mexicana en donde algunas universidades optaron por ajustar sus currículos bajo las estrategias de la flexibilización, las universidades colombianas lo han hecho en el marco de la acreditación por cuanto el sistema como tal y la misma normatividad exigía introducir cambios en esa perspectiva.
Precisamente el ICFES con el propósito de establecer los avances en materia de Flexibilización, realizó en noviembre del 2001 un Taller Nacional sobre Flexibilidad55 en la Educación Superior con la participación de 98 instituciones incluidas la mayoría de las universidades. En este Taller la variable flexibilidad se dimensionó en seis subvariables:
Flexibilidad académica: organización y formas de relación de las unidades académicas, nomenclatura organizativa, unidades mayores, unidades menores, etc.
Flexibilidad curricular: formas de organización del currículo, estructuras curriculares –áreas, asignaturas, componentes, ciclos, núcleos, etc.-
Flexibilidad pedagógica: formas de relaciones pedagógicas dominantes, organización del aprendizaje, ayudas, contextos, etc.
Flexibilidad administrativa: formas de administración y gestión dominantes
Relaciones entre la organización académica y la organización administrativa: se puede analizar de manera articulada a la flexibilidad académica
Relaciones entre la formación y la investigación: aportes de la formación a la investigación, diferencias entre la formación investigativa y la investigación formativa
Se trató de un taller con base en un trabajo colectivo en grupos pequeños y plenarias, registro grabado de la información y redacción de conclusiones, las cuales se pueden sintetizar así:
El concepto de flexibilidad ha sido integrado a los discursos universitarios y a su normatividad pero todavía pesa bastante la rigidez curricular y académico-administrativa
Avances en procesos pedagógicos y alternativos a las formas tradicionales del quehacer académico
Apropiación de formas de investigación como apoyo y sustento a los procesos curriculares
Tensiones entre las necesidades de realizar cambios para la modernización de las instituciones en función de una mayor apertura, flexibilidad y dinámicas de interacción con el entorno regional, nacional e internacional y los temores al cambio, propios de la cultura institucional dominante
La flexibilidad por sí misma no resuelve el problema de la necesidad de una transformación a fondo del sistema universitario, pero su articulación a políticas innovativas en la docencia, la investigación y la proyección social de la universidad permiten avanzar en el cambio
Contraste y tensión entre las dinámicas de cambio que se manifiestan en lo curricular y pedagógico con la rigidez de la estructura y funcionamiento administrativo
Lo más importante a resaltar como resultado de este Taller y del estudio sobre flexibilidad curricular en cuatro de las más importantes universidades del país: Universidad Nacional de Colombia, Universidad de los Andes, Universidad del Valle y Universidad del Rosario, es que la flexibilidad hace parte no sólo de los documentos del PEI, sino de la práctica curricular, pedagógica y académica:
Hemos analizado cuatro universidades que en los últimos años han venido realizando propuestas y desarrollos ligados a la incorporación del principio de flexibilidad. Cada una de ellas tiene sus propias características, su propia tradición y su propia cultura. Cada una de ellas ha adoptado formas diferentes para alcanzar la flexibilidad curricular y ofrece diferentes escenarios para su realización. Todas parecen adoptar unos elementos conceptuales relativamente comunes sobre flexibilidad en materia de estructura académica y administrativa, en la organización curricular de los programas y en las prácticas pedagógicas, aun cuando difieren en los métodos y en los alcances de su realización.56
En relación con la Pertinencia, las conclusiones del Taller y las experiencias de las cuatro universidades, evidencian que la flexibilidad se ha asumido en función de favorecer la gestión curricular, fomentar la interdisciplinariedad, estimular la participación de los alumnos en los proyectos de investigación, aumentar la movilidad y la interacción al interior de la universidad, pero, las relaciones del currículo con el entorno se mantienen en función de las disciplinas, más no en la interacción del currículo con el entorno durante todo el proceso de formación. Esto no significa que las universidades no generen pertinencia institucional, de hecho han avanzado a través de proyectos de cooperación y de investigación con el sector público y privado, pero no por medio de los programas. De acuerdo al informe del estudio los avances en la flexibilización curricular se dan al interior del proyecto curricular y no en su interacción con el entorno:
Con referencia a los asuntos curriculares, todas ellas producen transformaciones en lo que podríamos denominar la división del trabajo del currículo (redefinición de principios curriculares, reclasificación de asignaturas, reorganización de componentes, organización por ciclos, créditos, incremento de la electividad y la complementariedad, creación de énfasis, rediseño de las prácticas, replanteamiento de requisitos de grado y de otros aspectos). En materia de prácticas pedagógicas se plantean transformaciones en los estilos, procesos y métodos de enseñanza-aprendizaje, nuevas alternativas de relación pedagógica y nuevos criterios de evaluación.57
Esta cita del doctor Mario Díaz, nos muestra que la flexibilización ha sido un proceso hacia adentro de la universidad y en relación con la movilidad curricular, más no con la apertura del currículo al entorno o incluso con una reconceptualización de la formación, tal como lo hemos visto en el sistema modular con la experiencia de la UAM-X.
No aparece entonces la flexibilización favoreciendo la pertinencia curricular, sino favoreciendo procesos de movilidad académica y muy seguramente la pertinencia interna (articulación del PEI con los perfiles curriculares). Sin embargo, el debilitamiento de la rigidez curricular debe considerarse como un primer paso en la flexibilización institucional y también como un avance en la posibilidad de buscar una mayor interacción, diálogo e interacción, entre los procesos curriculares y el entorno.
El currículo universitario está cambiando y no hay duda de ello, esos cambios apuntan en diferentes direcciones: fortalecer la investigación, formar sujetos con una alta capacidad creativa, generar procesos de adaptabilidad, reforzar la fundamentación general, básica y científica para que los sujetos tengan una mayor capacidad de “aprender a aprender”, fortalecer la apropiación de las NTIC teniendo en cuenta que el mundo de hoy tiene su sistema operativo articulado por ellas y sin su dominio y control es imposible descifrar el devenir del trabajo. Lo anterior no significa que esos cambios modifiquen los paradigmas dominantes de la formación: socialización, adecuación y funcionalidad, por el contrario, es muy probable que sistemas curriculares basados en las competencias o incluso en el sistema modular desagregado, refuercen esos paradigmas y quizás se tengan hoy sujetos con una mayor eficiencia técnica e incluso científica y con grandes falencias éticas, críticas y sociales. Al fin y al cabo, no por haberse muerto Althusser o Marx, los procesos de reproducción y conservación por parte de la escuela han desaparecido.
Es sumamente importante dejar en claro que la apropiación de las nuevas tecnologías a los sistemas educativos no cambia las grandes directrices, los fines y los sentidos de la formación. Modifican eso si, las técnicas, los métodos y generan nuevos interrogantes y nuevos campos de investigación. Hoy se considera por parte de algunos sectores en educación, que la modernización del currículo es la utilización de toda la parafernalia tecnológica y lejos estamos de ellos. De la misma manera como a través de las formas tradicionales de enseñanza se filtraban discursos, impositivos, excluyentes, antidemocráticos, de igual manera con la utilización de la novedosa parafernalia se hace también. En realidad la modernización del currículo va más allá de la apropiación de tecnologías. Quizás uno de los aspectos más relevantes en los cambios curriculares sean los que tienen que ver con una mayor integración entre la universidad (contenidos curriculares) y el entorno. La pertinencia social del currículo constituye un avance cualitativo muy importante para avanzar en la modificación de los paradigmas tradicionales de la formación.
No se trata de decir que uno u otro modelo es mejor, pero sin duda, la propuesta curricular que favorezca una mayor interacción crítica con el entorno, una mayor flexibilización de los procesos y una mayor intervención en los procesos sociales, seguramente tendrá mayores posibilidades de ofrecer una formación integral y con mayor capacidad de interpretar las dinámicas del desarrollo.
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