Diálogo, (del lat. dialogus, de dia: por medio de y logos: palabra, conocimiento) es, según el Diccionario de la Lengua Española, una plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos y cuya característica esencial es la búsqueda de acuerdos; grandes obras como los Diálogos de Platón, el Quijote o el teatro de Shakespeare fueron construidas sobre diálogos. La palabra más afín a diálogo, es conversación (Del lat. conversatio, -onis), que significa hablar familiarmente una más personas entre sí en un ambiente de cercanía e intimidad.xxxiv, xxxv Podríamos en primera instancia afirmar que el diálogo es una conversación en la cual, en un ambiente amistoso, médico y paciente construyen, a partir de sus propios pensamientos, nuevas ideas que les permiten llegar a acuerdos.
Un término vinculado a diálogo es discusión (del lat. discussio, -onis) que se refiere a intercambiar y debatir razones, argumentos o disputas; es propio del análisis o comparación de resultados en una investigación, a la luz de otros existentes o posibles y es también la forma mediante la cual varios expertos, exponen sus puntos de vista para interpretar resultados de su campo de conocimientos; xxxvi toda discusión se da idealmente mediante diálogos, pero no todo diálogo es discusión. Otras palabras relacionadas con diálogo son platicar, hablar, charlar,contar o decir, que implican también intercambios comunicativos; pero frente al diálogo su carácter es trivial, breve o unilateral; es decir son menos interactivas, más formales y lejanas, y además algunas son imperativas. Esto implica que expresan un mensaje que puede no esperar una respuesta equitativa, tienen un carácter más superfluo en sus contenidos, generan menor conocimiento del otro y de lo que se habla y sugieren un intercambio más breve, banal y puntual.xxxvii De esta forma diálogo y conversación comparten una acepción común, se complementan conceptualmente y por tanto representan en contraste con formas comunicativas mas elementales, un encuentro comunicativo significativo, profundo, íntimo, ecuánime, revelador, espontáneo y dotado de sentido.
El diálogo es un arte. A diario hablamos con otras personas sobre muchas cosas, pero como vimos no todas los encuentros comunicativos son diálogos, un verdadero diálogo, conduce a un entendimiento comprensivo y por tanto creativo. Una conversación es un encuentro constructivo, donde es el modo de interacción el que propicia y permite transformar el pensamiento de quienes interactúan. El diálogo posee una magia que ayuda a esclarecer la mente de quienes dialogan y seguramente por ello la conversación es la base del psicoanálisis y la educación. Lo generado en diálogo no llega a surgir por efecto de monólogos o reflexiones en soliloquio; en el diálogo surge un aprendizaje que se basa en alteridad y reciprocidad; hecho que podríamos equivaler a comunión. En este sentido, Gadamer considera que la conversación es un “verdadero diálogo” que intenta realmente conocer en comunidad un determinado sentido y que constituye la forma original de la dialéctica. La conversación se entiende como una estimulación recíproca de la producción de ideas, y una especie construcción artística de la comunicación.xxxviii
La dialéctica como arte de llevar una conversación, es al mismo tiempo el arte de mirar juntos en la unidad de una intención, esto es, el arte de realizar conceptos como elaboración de lo que se opina comúnmente.xxxix En la conversación el que quiere comprender tiene que retroceder con sus preguntas más allá de lo dicho, comprender es algo más que revivir la opinión ajena, es comprender los presupuestos cuya inconsistencia han evocado la pregunta, es una exploración en lo no dicho. La dialéctica de preguntar y responder genera un fenómeno hermenéutico, que permite que la relación de la comprensión se manifieste por sí misma, en el que se da una fusión de horizontes, que es el rendimiento genuino del lenguaje. Reconociendo que el lenguaje es tan cercano a nuestro pensamiento, como oscuro y poco objetivo en su realización, -aunque inevitable y necesario-; es el medio a través del cual surge la comprensión.
Este momento hermenéutico no es un revestimiento de palabras, sino un fenómeno que surge en forma lingüística y que permite llegar a hablar la cosa misma; para lo cual toda conversación presupone partir de un lenguaje común.xl
Gadamer insiste en que el acuerdo en la conversación no es un mero exponerse e imponer el propio punto de vista, sino una transformación hacia lo común, una entrega donde ya no se sigue siendo lo que se era. La conversación auténtica es fluir sin condición, no hay posibilidades de llevarla en una determinada dirección, lo correcto es decir que entramos y nos enredamos en ella, donde los dialogantes son más los dirigidos por ella que los directores de la misma. La conversación es una creación a dos o más voces de una realidad en si misma, es un hecho lingüístico a través del cual interpretamos, llegamos a acuerdos no tanto porque entendemos una lengua, sino porque se atiende al otro; cuando se da valor a sus puntos de vista, poniéndonos en su lugar (empatía), se permite que consideremos al otro no como una individualidad (como sucede en la relación médico-paciente convencional), sino como acto de sintonía donde él y yo nos entendemos por que nos asumimos como interlocutores dispuestos a hacer valer en si mismo lo extraño y lo diverso recíprocamente. xli
Se habla entonces de conversación hermenéutica cuando una de las partes sólo puede llegar a hablar a través de la otra parte, donde además de un lenguaje común, se requiere que el tema sea la expresión de la cosa común de ambos; siendo el lenguaje el medio en que se realiza la comprensión misma y la forma de la realización de la comprensión es la interpretación. Todo comprender es interpretar y toda interpretación se realiza en el medio de un lenguaje que pretende dejar hablar al objeto y es al mismo tiempo el lenguaje propio de su intérprete.xlii
El diálogo, por lo anterior, más allá de ser una palabra con las que nos referimos a ciertos actos comunicativos es una actitud. Asumimos un comportamiento dialógico cuando interactuamos con profundidad y amplitud ante el conocimiento de lo que se habla, reconocimiento de la persona con quien se habla, disponibilidad para dedicar el tiempo necesario, compromiso con el otro, equidad en su trato y pluralidad; incluyendo además el hecho que cada ambiente cultural y social donde se interactúe determinan sentidos específicos. Estas actitudes implican actos creativos, altamente efectivos en la interacción humana, que tienen la propiedad de generar nuevas ideas; con una gran potencialidad transformadora del pensamiento. El diálogo como actitud, es una forma de pensamiento de la que surge su carácter dialógico: la dialéctica.
Dialéctica proviene del verbo griego dialegomai, que significa también dialogar, pero en un sentido filosófico. En los diálogos de Platón la dialéctica es desarrollada en el diálogo con "Fedro",xliii en el que Sócrates en contraposición a un discurso retórico elaborado por Lisias sobre el amor, demuestra la necesidad del orden en la exposición y claridad de las ideas. El procedimiento dialéctico es encontrar, en primer lugar, una característica común dentro de la multiplicidad de ideas, para definir claramente el objeto del discurso, no como simple unión de conceptos, sino como búsqueda de una particularidad común partiendo de lo disperso y el segundo paso consiste en encontrar las características que diferencian al objeto de todos aquellos que comparten su pluralidad. Estos dos pasos deben ser simultáneos, la dialéctica supone ver unidad en la multiplicidad, requisito del pensamiento complejo y holístico.xliv
La dialéctica ha existido en el pensamiento filosófico expresando las contradicciones de la lógica que pueden dividirse en dos grandes categorías de oposiciones: en primer lugar la oposición de lo subjetivo - la doxa- con lo objetivo - la episteme- y en segundo lugar la oposición de lo formal con lo material; se considera que la dialéctica es el resultado del dualismo entre Espíritu (o Mente) y Materia y de ésta se derivarían todas las contradicciones. La dialéctica es dualidad, es decir, dialéctica implica la presencia de dos puntos de vista contradictorios, que generan inestabilidad, movimiento y conflicto; ante las situaciones dialécticas hay búsqueda de una resolución: la cancelación de la contradicción, precisamente porque la contradicción es lo que no puede mantenerse, lo que tiene que desaparecer, fluir y cambiar.xlv
El diálogo socrático, presentado por Platón en sus Diálogos, pone de manifiesto algunos principios, que han sido la fuente de la dialéctica: El diálogo platónico se ha comparado a los prólogos de las tragedias: lo que se intenta es referir la acción dramática al pasado y con el epílogo unirla al futuro. Es un diálogo sin tiempo y sin historia, subjetivo, irónico, donde no interesa la vida real directamente, sino en la movilización del pensamiento. Es por ello más un proceso pedagógico, un enseñar a pensar, a buscar principios y orientaciones generales para la vida.xlvi Desde este punto de vista es importante el sentido que tiene el diálogo y que Gadamer descubre en los Diálogos.
Gadamer encuentra que las preguntas de los Diálogos comparten ciertas características comunes. En el acto de preguntar hay una ignorancia implícita (la docta ignorantia), que permite hacer conciencia de nuestra limitación del conocimiento y por ello impulsan el deseo de conocer; además, las preguntas tienen una intención, que no es neutra, tienen un sentido que orienta la respuesta. Preguntar es más difícil que responder, se requiere desarrollar un poder de observación que permite saber que es lo que no se sabe; la pregunta amplía el campo de referencia de análisis, nos permite identificar un contexto, establecer relaciones, identificar enfoques; cuando se pregunta se despliegan múltiples horizontes ante un problema dado y se da la posibilidad de generar nuevas preguntas y respuestas, hecho que abre el diálogo; la pregunta genera un conflicto al oponer si o no. Aunque abre el campo de respuestas, la pregunta conmina a tomar una posición en el que responde, ayudando a construir el camino de la búsqueda de la verdad; la pregunta es más un padecer que un hacer: en la medida que el ser humano se enfrenta consigo mismo en el acto de vivir, las experiencias generan dificultades que cuestionan la conciencia y exigen comprensiones que evocan preguntas.
El arte de preguntar y buscar la verdad no es imponerse o vencer al otro, el diálogo tiene un sentido ético, la conversación se da valorando y respetando al otro y sus puntos de vista, lo importante no es quien tiene la razón, sino construir en compañía un camino que esclarezca el conocimiento. El diálogo busca que el otro encuentre sus propias respuestas, se trata no de responder al otro sino de iluminar el camino hacia las propias verdades, ayudar a dar a luz, como hacía la madre de Sócrates que era partera.xlvii En medicina, este modelo de diálogo ha sido retomado especialmente por las escuelas psicoanalíticas, que han permitido encontrar en el diálogo un modelo de comprensión del ser y de la enfermedad, buscando su sentido.xlviii