



Dadas las caracterizaciones del apartado anterior, procederé a explicar la diferencia del carácter ontológico del tiempo tanto del texto como del lector a partir de la duración como condición de la corriente de conciencia y de una correlación de atención, y de significado objetivo y subjetivo con las nociones de punto de visión móvil y sentido y significado, respectivamente. Para Schütz, la duración interna es la condición primera de la corriente de conciencia que constituye objetos y vivencias significativas, sobre el particular menciona:
Lo que en verdad vivenciamos en la duración no es un ser que sea discreto y bien definido, sino una transición constante del ahora-así a un nuevo ahora-así. La corriente de la conciencia, por su naturaleza misma, no ha sido aún captada en la red de reflexión. La reflexión, al ser una función del intelecto, pertenece esencialmente al mundo espacio-temporal de la vida cotidiana. La estructura de nuestras vivencias variará según que nos entreguemos al flujo de la duración o nos detengamos a reflexionar sobre él, tratando de clasificarlo dentro de conceptos espacio-temporales. (Schütz, 1993: 75)
En suma, en la vida cotidiana el yo, cuando actúa y piensa, vive en el nivel de conciencia del mundo espacio-temporal. La hipótesis es que tal condición vale para la lectura, incluyendo la lectura de textos de ficción. La diferencia está en que en estos últimos el mundo espacio-temporal y sus objetos no existen empíricamente sino que son producidos, dada la relación de comunicación entre ficción y realidad que propone Iser. Además, mientras en la vida cotidiana la duración del sujeto va de un ahora-así a un ahora-así, en la lectura del texto de ficción la duración va de un ahora-así a un todavía-no porque lo conocido se ofrece como sobrepasado. Esta dinámica de creación del espacio temporal -sintagmática y paradigmáticamente- es impuesta no por el “yo” como corriente de conciencia, sino por el texto y por su mundo.
Sobre la distinción y la síntesis entre significado objetivo y subjetivo Schütz señala:
Una expresión es objetiva si impone su significado por la mera acción del contenido manifiesto en sonidos, y puede comprenderse sin tener en cuenta la persona que la pronuncia o las circunstancias en que se la pronuncia. Por oro lado, una expresión es esencialmente subjetiva y ocasional cuando es tal que su significado ocasional y real debe orientarse con respecto a la persona que habla y su situación. (Schütz,1993: 63)
Esta distinción viene al caso con la diferenciación de Iser entre sentido y significado para quien el primero es la totalidad de referencia implicada en los aspectos del texto que deben constituirse en la lectura. Significado es la asunción del sentido por el lector en su existencia. La propuesta es reflexionar en torno a una correspondencia entre significado objetivo y sentido y significado subjetivo y significado, al menos en la peculiar concepción de Iser. Así, si el acto del lectura lleva a la síntesis o incorporación de sentido y significado, lleva entonces a la síntesis de significado objetivo y subjetivo de modo correspondiente y a proponer que mientras el sentido está en el texto el significado está en el lector. Es decir, mientras que la determinación viene dada por el texto, esta determinación es productiva porque no constriñe sino que guía la interpretabilidad y experimentabilidad del texto por parte del lector.
Me abocaré a reflexionar sobre el carácter temporal del texto en lo que Iser denomina como repertorio, perspectivas y estructura tema-horizonte.
En términos generales, el autor establece dos componentes del repertorio, primeramente involucra en él conocimientos previos que se refieren a textos precedentes, normas sociales e históricas, contexto sociocultural, es decir, elementos más allá de la inmanencia del texto. El segundo elemento del repertorio son textos de ficción previos.
Estas condicionantes, señala Iser, no son reproducidas en el texto de ficción sino transformadas. La transformación es fundada por el autor bajo la hipótesis de que el repertorio produce decisiones selectivas para reducir la discrecionalidad. El repertorio selecciona sobre modelos de realidad.
El repertorio como participante del perfil de conciencia que organiza el texto opera no sobre experiencias inscritas en mundos espacio-temporales sino en esquemas de la experiencia de estos que funcionan como esquemas de interpretación. Es decir, el carácter ontológico del tiempo en el texto es determinado en esquemas de mundos espacio-temporales, estos esquemas son como modelos de realidad perfiles sobre tiempos históricos y prácticas sociales específicas. El mismo modelo de realidad que representa el repertorio perfila su pasado, su presente y su futuro. Es entonces una reconstrucción del horizonte histórico.
Esta reconstrucción del horizonte histórico y temporal opera mediante la previsión del tema del texto y su horizonte. Es decir, la selección tema-horizonte opera como transcurso, como discurrir, como movimiento. La estructura tema y horizonte explica las condiciones y procesos del texto como temporalmente dado.
Ahora propondré que las nociones de visión móvil, la implicación como correlato de éste, la relación recuerdo-expectativa, las síntesis pasivas y la relación anticipación-acoplamiento dan cuenta de la temporalidad del lector.
De manera muy general, el punto de visión móvil designa el modo por el cual el lector se hace presente en el texto. Este proceso se despliega, señala Iser, en los horizontes del recuerdo y la expectativa. El movimiento dialéctico que se origina efectúa una modificación del recuerdo mediante las perspectivas diferenciadas del texto. La dialéctica de estos horizontes se convierte en impulso de actividades de síntesis que debe efectuar el lector, indica Iser.
Tales síntesis, según el autor, son agrupamientos por cuyo medio las perspectivas del texto que mutuamente se influyen se juntan en un equivalente que posee el carácter de una constitución de sentido. La consistencia se constituye por la actividad de tales agrupamientos y los criterios de pertinencia están fundados, entre otros, en la implicación como condición experiencial y presencial entre texto y lector. En suma, el lector como perfil de conciencia es organizado primordialmente en su movimiento, en su transcurrir, es decir, en la condición de corriente de conciencia. Lo anterior puede trabajarse con más detalla a partir de la reflexión de Schütz sobre la atención que es concebida por este autor, fundamentalmente, como movimiento.
El hecho de que el dardo de la atención siga siendo personal (..) significa que acompaña los cambios del yo dentro de la corriente de duración, es decir, que participa en la constitución del Aquí-Ahora y Así real, porque el Aquí y Ahora no serían Así, es decir, faltaría la cualidad determinada por si misma, si el yo no dirigiera su atención hacia ella. Inversamente, podemos decir que el Aquí-Ahora-y-Así real es la base de la modificación atencional, porque desde el punto de vista del momento presente el dardo de la atención se dirige hacia atrás, hacia las fases transcurridas. (Schütz, 1993: 102)
Habría que aclarar que el punto de visión móvil es un movimiento de constitución continua de un Aquí y Ahora y Así real, para usar la terminología del autor. Si el Así real es determinado por la atención entonces el punto de visión móvil va constituyendo el mundo del lector en relación al mundo del texto. Es decir, el punto de visión móvil es un movimiento que constituye los objetos y la representación. En suma, la relación de comunicación por medio de la cual la ficción une la realidad con un sujeto.
Me parece que la anterior reflexión puede dar bien cuenta del carácter ontológico del tiempo en el lector. Haré sólo referencia a los aspectos antes indicados. La reflexión de Iser respecto a la implicación parte de considerar a ésta como condición de la experiencia y se dirige a la relación con el carácter unitario y temporal de las figuras o relieves en el devenir del punto de visión móvil. En suma, estar implicado es para el autor el modo por el que nos situamos en presencia del texto, y mediante el que el texto se convierte para nosotros en presencia. Esta presencia significa que en el acontecimiento nos sucede algo también a nosotros.
Ya señalé la relevancia ontológica de la estructura tema-horizonte como proceso de selección respecto al texto. Me parece que vale la pena ver como similar a nivel del lector la dialéctica entre anticipación y acoplamiento. La similitud apunta a que en ambos participantes, la estructura y la dialéctica, respectivamente, son procesos de selección como impulsos para construir una síntesis. Aunque la proyección que discurre en esta dialéctica procede de el lector y es igualmente conducida por los signos que se proyectan en su interior, sí es importante señalar o sugerir que, dado el carácter de la relación como dialéctica en el lector y de estructura en el texto, parece ser el lector quien está más determinado ontológicamente por el tiempo. Esta determinación no es en el sentido de una guía ya establecida, como el texto, sino en el sentido de que las posibilidades interpretativas que tiene la corriente de conciencia que representa el lector para llevar al texto como correlato son más amplías que las del texto. Tan son más amplias que es el lector quien en la lectura lleva al texto como correlato de conciencia y no al revés.
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