El empresario PYMES - Cambio
14 - Cambio
Hemos dejado este aspecto para el final pero no por ello es el de menor importancia. Por el contrario.
Estamos tratando de cerrar el círculo entre nuestras primeras apreciaciones y algunas tentativas conclusiones como consecuencia de múltiples experiencias, trabajos de campo y hechos observables. Ya hemos dicho que uno de los problemas naturales hasta el momento para identificar que es lo que distingue al empresario – emprendedor exitoso de aquellos que no lo son, ha sido el tema que más se ha instalado en la literatura independientemente de la fuente de origen, sea ésta un consultor, un académico o profesor, un investigador, o un practitioner. La influencia de la psicología – y particularmente de la psicología industrial incipiente – parece haber tenido mucho que ver con esto.
Para nosotros no se ha encontrado una teoría del empresario – emprendedor pues la materia es sumamente compleja y el modelo sencillo de identificar que cualidades, atributos, características, preferencias y orientaciones de una persona han de llevarlo o no a ser empresario, es demasiado sencillo y no ha dado resultado.
El “modelo lineal” adoptado donde se asume que el empresario – emprendedor crece en el tiempo como resultado de una variable en particular (como ser tamaño de la organización, cantidad de utilidades de la empresa, importancia de la entidad) no nos parece suficientemente válido y ese es el principal motivo por el cual no se identifican aquellos factores que se vinculan con el empresariado exitoso. Este modelo lineal es el que se ha adoptado en el sistema educativo donde se asume como hipótesis que una mayor y mejor formación es aquella que está conformada por doctores por encima de masters o licenciados, y a su vez estos son mayores y mejores que los que han completado la secundaria como bachilleres o peritos comerciales, y finalmente estos últimos están por encima de los que finalizaron solamente sus estudios primarios. Nosotros sugerimos que este camino o proceso no es válido en la búsqueda de las condiciones que nos llevan al empresariado, al desarrollo del emprendedor.
Más aún, bajo nuestra propuesta que “no es lineal” ni “acumulativa” – o incremental – cada empresario – emprendedor selecciona una tipología organizacional que es la que ha de prevalecer en la forma que el mismo ha definido operar. Y el hecho de pasar de un arreglo organizacional a otro no significa que nos vemos de un estadio inferior a otro superior. No suponemos que el empresario Pymes que tiene una empresa con menos de 10 personas tiene como camino hacia su desarrollo contar con una empresa de más de 10 personas e incluso luego pasar a ser una empresa más allá de las fronteras nacionales dentro de las cuales originalmente comenzó sus actividades.
Más bien, por el contrario. Justamente esta visión lineal al proyectarse es muchas veces la misma causa del fracaso de muchos empresarios. Al tener esta visión lineal y perspectiva acumulativa se nos nublan las oportunidades de aprender respecto de los procesos que llevan al desarrollo del empresario – emprendedor. Esta perspectiva que nace y se fortalece en los educadores y el proceso educativo asume que las personas tenemos una “carrera laboral” y de allí la idea de “desarrollo de carrera”. Pero el empresariado y el emprendedor no tiene una “carrera” de este tipo; sus alzas y bajas son dramáticas y así como llega a las más altas cimas también tiene que convivir a veces dentro de los mayores abismos.
Bajo nuestra propuesta estamos en condiciones de identificar además un aspecto vital que se vincula con el empresario – emprendedor. Como el camino no es lineal ni se da un proceso de tipo incremental o acumulativo, sabemos ahora que una variable clave está representada por los “quiebres”. En estos quiebres que son principalmente consecuencia del arreglo organizacional que selecciona el empresario – emprendedor, está la clave de su éxito (o ulterior fracaso) en el tiempo.
Estos quiebres nos han de mostrar que no se trata de agregar algunas competencias, habilidades, preferencias u orientaciones particulares cuando el empresario – emprendedor intenta desplazarse de un tipo de arreglo organizacional hacia otro. Posiblemente uno de los trabajos más duros ha de tener que ver con – en lugar de aprender – “desaprender” muchas concepciones y prácticas que había incorporado dentro de sí mismo. Ya Kurt Lewin (1947) nos ha alertado que quizás es más beneficioso desalentar las fuerzas en contra del cambio que seguir empujando vanamente fuerzas a favor del cambio.
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