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En el presente artículo revisamos las definiciones de competitividad y los factores que la determinan. Relacionamos cómo los efectos de estrés pueden impactar directamente unos de los elementos del análisis de competitividad, y curiosamente las empresas pueden jugar un papel muy importante en desarrollar a través de:
v programas de desarrollo organizacional,
v fomento de las habilidades directivas y de liderazgo de la alta gerencia,
v un mejor manejo del cambio considerando la cultura organizacional,
v finalmente analizar de forma sistémica aquellos otros elementos humanos que puedan influir de forma negativa en la implementación de programas de mejora en las empresas para resolverlos de fondo a través de sistemas de recursos humanos alineados a la estrategia.
Cabe mencionar que apoyamos nuestra hipótesis respecto a que a mejores habilidades de gestión, se reducirá el nivel de estrés en las empresas y por lo tanto se aumentará la competitividad de las mismas. Este documento es una clara invitación al cuestionamiento de los directores de las empresas latinoamericanas para darse cuenta como a través de una mala gestión se puede llegara a deteriorar la competitividad. Se anexa en la bibliografía algunas ligas de organismos apoyados por el Banco Mundial y la Universidad de Georgetown respecto a que aspectos recomiendan revisar como una metodología de inversión en países extranjeros.
Imaginemos para terminar 2 casos diferentes, un país llamado “SIN_BUENA_GESTION” que en los últimos 5 años ha recibido 100 millones de dólares de inversión extranjera directa de los cuales no se ha generado un retorno positivo de la inversión por problemas con los empleados, sindicatos, la cultura del país así como los socios principales dentro de ese país. Ahora veamos al país “CON_BUENA_GESTION” que también ha recibido 100 millones de dólares de inversión extranjera directa en los últimos 5 años, de los cuales ya se generaron retornos de la inversión, una parte de la cual se reinvirtió en proyectos de innovación propuestos por los empleados locales, los países inversores están muy satisfechos por la calidad, eficiencia y valores éticos de los empleados, sindicatos, ejecutivos, socios y proveedores dentro de este país.
Claro que el ejemplo anterior es una gran simplificación de la realidad, podemos encontrar en la literatura de negocios reciente de casos de inversionistas extranjeros que se salen del país por la incapacidad de lograr resultados por cuestiones culturales, laborales y de valores.
Mientras los países desarrollen de mejor manera sus habilidades gerenciales y el manejo del estrés podrán fomentar mayor desarrollo en los empleados, los ingresos, la comunidad y el país. Para lograr lo anterior se requiere una mayor capacitación a todos los niveles en las empresas, una mayor integración entre las empresas y universidades para ofrecer planes de estudio que cubran estos contenidos, así como el apoyo del gobierno y distintas organizaciones para fomentar una nueva cultura laboral Latinoamericana.
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