Los países en Latinoamérica desean convertirse más atractivos para atraer inversión extranjera directa, para demostrar al exterior que sus países son los adecuados para recibir estas inversiones se utiliza la competitividad como una medida integral para analizar que tan confiable es un país para invertir en él. El artículo discute como el estrés afecta la competitividad de las empresas, así como el incremento en las habilidades gerenciales de un país puede incrementar la competitividad del mismo.
Hoy vivimos en un mundo interconectado, en el cual todos los países compiten por obtener mayores inversiones extranjeras para desarrollar sus economías. Aquellas empresas y personas que toman las decisiones de donde van a invertir su dinero toman en consideración de forma muy detallada la competitividad de los países en los que se busca invertir, principalmente cuando se desea invertir en bienes de capital dentro de esos países (en contrate a especulación financiera). La competitividad es un indicador muy importante para los inversionistas, ya que les permite entender de forma integral la capacidad de un país para generar producción (output) por cada unidad económica invertida, así como la tasa de retorno de capital, su certidumbre política, económica y judicial. Aquellos países que sean más competitivos podrán generar mayores recursos con una menor cantidad de inversión requerida, lo que se convierte en mayores retornos de capital, menor riesgo de operación en ese país y una mayor certidumbre en las instituciones de gobierno para proteger la inversión extranjera.
Durante el 2005 América Latina recibió grandes cantidades de capital extranjero, los estos capitales se invirtieron en la adquisición de empresas locales por grandes corporativos internacionales, así como en para la creación de proyectos conjuntos entre empresas nacionales y extranjeras o finalmente para la creación desde cero de nuevas unidades de negocio financiadas en gran parte con capital extranjero. De acuerdo a la CEPAL en 2005 México recibió 17 900 millones de dólares de inversión extranjera directa, seguido de Brasil con 15 mil 200 millones de dólares, Chile con 7 mil 200 millones de dólares, por mencionar solo 3 países de la región.
La recepción de capital para todos nuestros países es algo muy positivo para la economía, sin embargo es muy importante entender que con dicho capital, también llegan las políticas de operación, objetivos financieros y en muchos casos también llegan nuevos directores extranjeros impuestos por los países inversionistas. Los puntos anteriormente descritos conllevan a las empresas a sufrir fuertes cambios organizacionales que si son gestionados de forma eficiente pueden aumentar significativamente la eficiencia y competitividad de las empresas; sin embargo, si son mal gestionados pueden llevar a resultados catastróficos en la moral de los empleados, pérdida de personal clave, así como una imagen negativa de los clientes y proveedores. Los malos resultados son los que buscamos prevenir a través de lograr una mayor comprensión entre la relación de la competitividad y el estrés.
Aquellos países que no entiendan como se mide la competitividad, cuales son sus variables, como se interrelacionan y a través de que tipo de reestructuraciones se puede mejorar el nivel actual, no podrán realizar estos cambios de forma eficiente. Actualmente en el discurso se escucha mucho en México a diversos personajes políticos y empresariales hablar respecto a la necesidad de reformas estructurales para incrementar la competitividad, sin embargo, no he tenido oportunidad de escuchar cuales son las principales variables a mejorar, o través de qué programas de mejora. Dada esta necesidad de entender un poco más a la competitividad y con el objetivo de incentivar a los grupos empresariales a plantear propuestas concretas, ejecutables en el corto plazo y alineadas a su estrategia que favorezcan la competitividad de sus empresas, industrias, y finalmente de su país surge la idea de este artículo.