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• Tratado de Maastricht
En 1991 los 15 países miembro de la Unión Europea reunidos en la localidad holandesa de Maastricht, acordaron crear una divisa única como parte de una iniciativa para lograr una unión económica y monetaria. Los criterios de selección para unirse a esta empresa fueron estrictos, entre ellos, objetivos para fijar índices de inflación, tasas de interés y déficit presupuestarios. Se creó el Banco Central Europeo para fijar las tasas de interés. El Reino Unido y Dinamarca decidieron mantenerse al margen de este proyecto.
• Crisis en el Sistema de Cambio Europeo
El Sistema de Cambio Europeo (establecido en 1979) fue utilizado para mantener estable el valor de las divisas europeas. Sin embargo, el temor de que muchos de los votantes rechazasen el tratado de Maastricht, hizo que los especuladores se concentraran en las divisas más débiles. En septiembre de 1992, el Reino Unido y otros miembros de la Unión Europea se vieron forzados a devaluar. Únicamente el franco francés pudo defenderse con éxito de los especuladores.
• Crisis asiática
Las turbulencias en los mercados de divisas asiáticos comenzaron en Tailandia en 1997 y se diseminaron por las economías asiáticas más importantes hasta que eventualmente alcanzaron economías tan lejanas como la rusa y la brasileña. Los prestamistas extranjeros retiraron sus fondos por miedo a una catástrofe financiera global y al dólar se vio fortalecido. Muchos de los países de la Unión Europea enfrentaron serias dificultades para reducir su déficit presupuestario y cumplir con los requisitos necesarios para asociarse al euro.
• Lanzamiento del euro
El euro fue lanzado el 1 de enero de 1999 como una divisa electrónica usada por bancos, casas de cambio, grandes compañías y bolsas de valores. El nuevo Banco Central Europeo, fijó las tasas de interés para toda la "euro-zona". Pero la incertidumbre sobre su política y los desacuerdos entre los distintos gobiernos, debilitaron el valor del euro en los mercados de cambio.
• Intervención del Banco Central
Después de sólo 20 meses, el euro había perdido casi un 30% de su valor en relación al dólar. Finalmente, el Banco Central Europeo y otros bancos unieron sus fuerzas para respaldarlo. Esto contribuyó en gran medida a frenar la caída del euro, pero aún no ha recuperado su valor. Un euro débil benefició a las exportaciones europeas pero su credibilidad como divisa se redujo, y aumentaron las presiones inflacionarias.
• Atentados en Nueva York y Washington.
El atentado de Nueva York, destinado a destruir el centro financiero más importante del mundo, fue una prueba dura para los mercados de divisas. La confianza de los mercados se transfirió del dólar a los más seguros francos suizos y, por primera vez, al euro. Los bancos centrales intentaron calmar los mercados y reducir las tasas de interés en todo el mundo. Muchos analistas creen que este momento marcó la madurez del euro como divisa internacional.
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