



(5 opiniones)
Cercano el fin de la segunda guerra mundial, los principales países aliados estudiaron diversos planes para restablecer el orden en las relaciones monetarias internacionales, surgiendo el FMI de la conferencia de Bretton Woods. Los representantes nacionales redactaron la carta orgánica (o Convenio Constitutivo) para una institución internacional que supervisara el sistema monetario internacional y fomentase tanto la eliminación de las restricciones cambiarias en el comercio de bienes y servicios como la estabilidad de los tipos de cambio. El FMI inició sus actividades en diciembre de 1945 con la firma del Convenio Constitutivo por los primeros 29 países.
Los fines estatuidos del FMI son hoy los mismos que se formularon en 1944.

Desde entonces, el mundo ha registrado un crecimiento sin precedentes del ingreso real. Y aunque los beneficios del crecimiento no se han repartido por igual en los propios países o entre naciones, en la mayoría de los casos se ha conseguido un aumento de la prosperidad que contrasta vivamente sobre todo con el período interbélico.
Parte de la explicación se encuentra en el desempeño de la política económica, comprendidas las medidas que alentaron el crecimiento del comercio internacional y que contribuyeron a allanar los altibajos del ciclo económico. El FMI se siente orgulloso de su aporte a esta evolución. En las décadas transcurridas desde la segunda guerra mundial, aparte de la creciente prosperidad, la economía mundial y el sistema monetario han experimentado otras transformaciones de importancia, cambios que han dado más relieve y pertinencia a los fines que persigue el FMI, pero que también han exigido que el propio FMI se adapte y reforme. El rápido avance de la tecnología y las comunicaciones ha contribuido a la creciente integración internacional de los mercados y a vínculos más estrechos entre las economías nacionales.
En consecuencia, las crisis financieras, cuando surgen, tienden ahora a extenderse más rápidamente de un país a otro. En un mundo cada vez más integrado e interdependiente, la prosperidad de todos los países depende más que nunca de los resultados económicos que obtengan otros países y de que las condiciones económicas mundiales sean abiertas y estables. De igual forma, las medidas económicas y financieras que toma un país influyen en la evolución, ya sea positiva o negativa, del comercio mundial y el sistema de pagos. Así pues, la globalización exige que la cooperación internacional sea más intensa y esto, a su vez, ha expandido las obligaciones que competen a las instituciones internacionales que organizan esa cooperación, entre ellas el FMI. Los fines del FMI también han cobrado importancia debido al simple hecho de que ha crecido el número de países miembros.
|